Los jóvenes piden la palabra
La organización It ‘s Time to Think reunió el pasado fin de semana a más de 6,000 jóvenes en el Palacio de Vistalegre de Madrid. ¿Un concierto?, ¿un mitin político?, ¿un bautizo masivo de los Testigos de Jehová? Nada de eso. Los asistentes fueron convocados a un acto bajo el lema «El despertar». Algunos se han apresurado a calificarlo como un mitin de la extrema derecha en su guerra cultural.
[–>[–>[–>A juzgar por quienes participaron, me parece faltar a la realidad despacharlo con un «cosa de fachas» . Intervinieron, entre otros, los escritores Ana Iris Simón, Juan Soto Ivars y Juan Manuel de Prada así como los influencers Pedro Herrero (asturiano, por cierto, y coautor de «Extremo centro: el manifiesto») y Jano García («El triunfo de la estupidez»).
[–> [–>[–>La convocatoria fue tan atípica que, a pedido de los organizadores, los asistentes apagaron sus teléfonos móviles durante casi cuatro horas para centrarse en el encuentro, que pretendía ser una rebelión contra la polarización y una reflexión en busca de respuestas a los grandes problemas de los jóvenes. Ya saben, precariedad, estado de conexión permanente, exceso de distracciones, falta de sentido…
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El evento, según las crónicas, por momentos adquirió un tinte espiritual. De hecho, la primera intervención fue la del sacerdote católico Jacques Philippe, que defendió el silencio y el recogimiento frente al ruido y la falta de contacto con nosotros mismos.
[–>[–>[–>Ana Iris Smón llamó a «valorar lo que nos ha sido dado en lugar de lo que hemos elegido». Juan Soto Ivars se refirió a la familia como «un ámbito de entendimiento entre ideologías». Y Jano García reivindicó «abandonar el nihilismo» para «volver a los valores cristianos».
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Por su parte, Juan Manuel de Prada reflexionó sobre las condiciones de trabajo en nuestro tiempo, que «imposibilitan una vida estable». Se refirió también a la Inteligencia Artificial. con la que «nos quieren convertir en máquinas con pensamiento homogéneo, que les demos la razón como hace la propia IA cuando le repreguntas y que no nos emocionemos».
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[–>El evento final, que se centró en la búsqueda de sentido, fue protagonizado por los «influencers» René ZZ (casi dos millones de seguidores en YouTube) y Sarab Rey (1,2 millones de seguidores en Instagram), que abogan por una vida más consciente y conectada con Dios. Junto a ellos, participó el mencionado Pedro Herrero Mestre, quien, desde un punto de vista ateo, defendió a la familia. «El hogar es un punto fijo en el universo -dijo-, un lugar donde se ama y se perdona, donde se comprende y donde no hay nada que no se pueda perdonar».
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¿Actos como este se enmarcan en esa presunta moda de lo espiritual en la cultura aireada tras el disco Lux de Rosalía? No sabría decirlo. Pero, más que una moda, lo que hay es una decepción con los valores predominantes en la sociedad actual y una búsqueda de respuestas a nuestra existencia más profundas, más satisfactorias y más convincentes de las que nos ofrece la sociedad actual.
[–>[–>[–>No es casualidad que actos como el aludido, coincida con que un libro de 1946, «El hombre en busca de sentido», de Viktor Frankl, lleve 214 semanas –unos cuatro años– en la lista de los libros de no ficción más vendidos en España. Tampoco es casualidad que, el mismo fin de semana que se celebraba el evento de Leganés, el suplemento literario de un diario de Madrid haya dedicado su último número al sorprendente interés por Dostoievsky entre la juventud española. En las redes sociales se ha empezado a hablar profusamente sobre «Dosto», el autor ruso que nos enfrenta a los lugares más oscuros y recónditos de nuestras almas. Y, muy en especial, se alude a «Noches blancas», novela de la que se vendieron 20.000 ejemplares el pasado año en nuestro país. ¿De qué va? De un joven soñador y solitario –sin amigos, ni relaciones– obsesionado con que le espera una vejez solitaria.
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Podemos ignorar todos estos síntomas que alertan de un cambio de actitud entre los jóvenes. Podemos despacharlo con un «cosa de fachas y meapilas». O podemos escucharlos, prestar atención a sus preocupaciones, por encima de condicionantes políticos. De lo contrario, nos vamos a encontrar muchos titulares como este, también del fin de semana, a propósito de una encuesta: «Los jóvenes abandonan la izquierda y se van a PP y Vox».
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