He disfrutado muchísimo de la ilusión de Mihura ante la vida
«Mihura, el último comediógrafo» es una representación que cuenta la vida de Miguel Mihura, uno de los grandes dramaturgos en la historia de España. Producida por Nave 10 Matadero y Entrecajas Producciones Teatrales, llega este viernes 23 de enero al Centro Niemeyer (20 horas). El actor madrileño David Castillo (1992) dará vida al dramaturgo en una obra basada en su historia «Tres sombreros de copa».
[–>[–>[–>-¿Conocía la figura de Miguel Mihura en profundidad antes de comenzar con el proyecto?
[–> [–>[–>-Pues no la tenía en profundidad. Todos hemos estudiado «Tres sombreros de copa» en el colegio, pero me pilló ya un poco lejano. Lo primero que hice fue releerme la obra, porque sabía que tenía mucha importancia para la función. Fue un acierto, ya que gran parte se articula en torno a esa historia. Yo no lo sabía, y se trata prácticamente de una autoficción de Miguel Mihura.
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-¿Qué tal fue el proceso de meterte en la piel de Mihura para interpretarle?
[–>[–>[–>-Yo tuve la suerte de que a mí me tocó interpretar a Mihura joven. Cuando la vida no ha pasado tanto por él, era una persona pues mucho más lleno de vitalidad y de alegría, que es todo lo que refleja un poco en «Tres sombreros de copa»: esa locura, emoción, los primeros amores…. Más tarde la vida le hizo ir cambiando un poco su pensamiento y su energía de vivir. La enfermedad que tenía le alejó de poder disfrutar de lo que hacían muchos de sus compañeros, como ir a Hollywood y escribir guiones para ellos. A él le tocó quedarse en España. Entonces yo creo que eso fue mermando su actitud frente a la vida y se convirtió en esa figura que todos podemos recordar un poco más amarga de él.
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-¿Le ha cogido cariño después de tantas interpretaciones?
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[–>-Sí, mucho. Sobre todo porque la función me encanta, me parece que la dirección de Beatriz Jaén es una delicia, es una directora impresionante. El resto de compañeros y el elenco también son una delicia y al ser una comedia tan desternillante pues nos permitimos mucho el lujo de estar muy vivos. La comedia tiene ese punto en el que casi te puedes reír en el escenario y no pasa nada. Poder disfrutar de eso todos los días y esa ilusión que tiene Miguel frente a la vida, ese primer amor, hace que la disfrute muchísimo.
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-¿Qué es lo más complicado de interpretar un personaje tan conocido como él?
[–>[–>[–>-Bueno, yo no diría difícil, sino que hacer el recorrido entero hasta que ya de repente se queda en casa postrado a mí me entristece mucho. Hay muchos días que me emociona realmente ver cómo esa persona tuvo que alejarse de esa vida que él quería, que era esa vida de Hollywood, de ese amor y que al final renuncia un poco a todo eso porque piensa que no puede hacerlo. Muchas veces me emociona ver cómo abandona el amor de esa chica que conoce en las giras donde disfrutó tanto y donde seguramente se lo pasó increíble. Es dejarse llevar por eso.
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-¿Qué aporta la obra el conocimiento del legado de Mihura?
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-Yo creo que no es algo tan conocido que «Tres hombres de copa» en realidad era una función que estaba muy basada en su vida real de cuando él tenía 27 años, que fue cuando lo escribió. Pues unos años antes él se fue de gira con unas bailarinas vienesas a hacer una tournée por toda España con cuplés. Esta vida tan cabaretera y tan llena de color, de música y de diversión es lo que a él le lleva a escribir esa primera comedia del absurdo. La verdad es que me impresionó mucho saber que es una obra que a él le marcaría tanto y que, de hecho, no querría estrenar después porque es una pieza muy, muy personal suya.
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-Si Miguel Mihura viera la obra, ¿qué cree que diría?
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-Pues sinceramente no lo sé, la verdad. No sé si le daría una vergüenza terrible que expusieran ahí su vida y que la gente se riera con todo esto. Creo que al final era una persona muy tímida respecto a su vida privada. Pero me encantaría que la viera y realmente nos contara cómo fue.
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-¿Cómo cree que el público asturiano conectará con la obra?
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-Yo soy muy partidario de que, muchas veces, la risa es el mejor engranaje para llegar a los sitios. Esta función tiene cosas muy divertidas que ayudan a llegar al público. La comedia es como un líquido que encuentra cualquier rendija y es capaz de penetrar y de introducirse en cualquier corazón. Cuando ya se te ha metido dentro con la risa, de repente es mucho más fácil empatizar con los personajes porque los quieres de alguna manera.
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