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control del juego, poderío físico y una actitud reivindicativa

control del juego, poderío físico y una actitud reivindicativa
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  • Publishedenero 22, 2026



¿Quién habría imaginado, hace apenas una semana, cuando el Real Madrid decidió despedir una posición inmejorable.

El tolosarra salió por sorpresa del banquillo, dejando al equipo segundo en La Liga, a cuatro puntos del Barça y séptimo en la fase de Champions. Once días después, el equipo blanco está a un punto de los azulgranas y ocupa la tercera posición en el ranking europeo.

Aún es pronto para valorar el «efecto Arbeloa» en el banquillo del Real Madrid, pero ya lo estamos viendo Diferencias respecto a los métodos de Xabi Alonsomucho más favorable a la junta directiva, al rigor táctico, a los vídeos, al esfuerzo colectivo y a la discreción en sus comparecencias ante los medios.

Salamanca, por el contrario, da toda la confianza posible a sus jugadores sin exagerar el esquema táctico, mientras que en las ruedas de prensa demuestra autoridad y jerarquía. Arbeloa prospera como pez en el agua.

Quizás esto sea lo que necesitaba el equipo ante el Mónaco Firmó una actuación excepcional, de jugadores renovados con una causa. Fuera del ámbito estrictamente futbolístico, la actitud fue impecablemuy lejos de la laxitud mostrada durante varios partidos que precedieron al cambio de ciclo.

Y fue en la penúltima jornada de la fase de Champions cuando el Real Madrid disputó el que podría haber sido el mejor partido de la temporada.

Un lavado de cara

El equipo ha dejado claro que cuando quiere sabe correr y puede presionar. La imagen mostrada a finales de año o en Albacete era muy lejana. El Madrid de Arbeloa Claramente fue otro contra Mónaco: agresivo, intenso, con hambre de morder arriba y con actitud claramente reivindicativa desde el primer minuto.

En el Santiago Bernabéu se presentó un equipo eléctrico, fiel a la presión y con un ritmo alto de principio a fin, sin levantar el pie del acelerador en ningún momento. Vinicius y Bellingham aprovecharon el escenario para enviar mensajes claros a la grada mediante celebraciones intencionadas.

Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Bellingham en la victoria ante el Mónaco.

Los jugadores del Real Madrid celebran el gol de Bellingham en la victoria ante el Mónaco.

Reuters

El brasileño realizó un mano a mano excepcional, imparable y decisivo, y dedicó su gol a Arbeloa, ignorando a la afición. El inglés, por su parte, tuvo un gesto dirigido a quienes lo distinguen por su vida nocturna.

El caso de Jude no pasará desapercibido y es importante que la actuación sea consistente para que esta celebración no termine volviéndose en su contra.

Pero sobre todo destacó Kylian Mbappé. El francés abrió camino desde el sacrificio, presionando como si los pitos le acompañaran. Sumó dos goles más -ya son 32- y mostró un despliegue físico constante que arrastraba a los demás.

Después de esta victoria, Arbeloa tiene motivos para estar satisfecho. Lo que anuncia en la sala de prensa, aunque a algunos pueda parecer excesivo, poco a poco va tomando forma.

Es verdad que otra vez hay margen de mejora defensivamenteEspecialmente en una línea afectada por las lesiones, pero al final la afición madridista pudo disfrutar de una velada completa junto a su equipo. Seis goles que no se celebran en Chamartín desde el 2 de abril de 2023 contra el Valladolid.

El Real Madrid supo recuperarse tras atravesar un episodio especialmente delicado. Lo ocurrido el pasado sábado ante el Levante impactó profundamente en el vestuario.

dominio del juego

El Real Madrid de Álvaro Arbeloa ha encontrado un punto de equilibrio que parecía esquivo durante la era Xabi Alonso. Ante Levante y Mónaco, el conjunto blanco demostró un dominio absoluto de la posesión, pero, sobre todo, sensación de control en cada momento del partido.

La presión delantera se tradujo en rápidas recuperaciones y el equipo no se desplomó tras las pérdidas de balón. La fluidez del tráfico, con centrocampistas ofrecidos constantemente entre líneas, permitió al rival rara vez superar la primera línea de presión.

Arbeloa, sonriendo antes del partido contra el Mónaco en la Liga de Campeones.

Arbeloa, sonriendo antes del partido contra el Mónaco en la Liga de Campeones.

Reuters

Arbeloa supo darle al Madrid una identidad más clara: agresivo sin balón, paciente con. Su apuesta por laterales más altos y extremos interiores genera superioridad en las bandas y obliga al rival a retroceder, liberando el centro del campo.

En ambos partidos, la lectura táctica fue impecable: el técnico manejó los ritmos con inteligencia y mostró una madurez sorprendente en la toma de decisiones. Este Real Madrid transmite autoridad, algo que se sintió con Xabi Alonso pero que no se reflejó del todo en el rendimiento colectivo

Objetivo: Liga y Champions

Los jugadores asumieron el enfado de la grada, aunque también compartieron la sensación de que la amonestación fue excesiva y, en ocasiones, injusta, con un trato especialmente duro hacia Vinicius Junior.

Tras el enfrentamiento ante el Mónaco, Arbeloa no eludió la pregunta cuando le preguntaron si este Real Madrid debería ser considerado aspirante a la Champions League: «El Madrid siempre es favorito para todo, es el MadridEs su competencia y él siempre es el favorito”.

Y lo cierto es que, si mantiene el nivel mostrado ante el conjunto del Principado, el conjunto blanco está capacitado para competir con cualquiera.



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