«plena satisfacción» por haber recuperado el acceso a la costa desde El Natahoyo
Tras cumplirse el primer mes desde su inauguración, el consenso entre los usuarios es de «plena satisfacción» por haber recuperado el acceso a la costa a través de lo que fueron los antiguos astilleros de El Natahoyo. Se trata de la valoración de los vecinos y viandantes que visitan a diario el nuevo corredor marítimo que representa el paseo de Naval Azul, al que definen como «precioso» pese a que se encuentra todavía en un estado gestación hacia su culminación que se sucede sin prisa, pero sin pausa. Pese a los elogios, los gijoneses echan en falta unánimemente los «banquinos» para sentarse y el resto de elementos de mobiliario urbano, que aún están por llegar y que lo harán, como tarde, a principios de febrero. No obstante, la ciudadanía comprende que las cosas avanzan «poco a poco» y que el potencial del espacio «está por explotar».
[–>[–>[–>El balance ciudadano de este primer mes es positivo. Para los vecinos de los barrios circundantes, la apertura del Naval Azul ha supuesto, entre otras cosas, una victoria sobre el tráfico y el ruido. Isabel González y Noemí González, residentes en El Natahoyo, destacan que el paseo es un alivio para evitar todo el trasiego que representa tranasitar por la calle Mariano Pola y respirar tranquilidad cuando tanto a la ida como a la vuelta a su domicilio. «Vienes de la playa de Poniente tan relajada y entrar en ese tráfico (el de Mariano Pola) era tremendo; ahora pasamos por aquí y es estupendo», explica Isabel González, quien califica el nuevo acceso como algo que esperaban «como agua de mayo» y que, precisamente «desemboca» prácticamente en la puerta de su casa por el acceso desde Travesía del Mar. Sin embargo, Noemí González, matiza que, aunque están «encantadas de la vida», la falta de los remates del parque es evidente: «Todavía se le ve muy pobre, pedíamos más, pero los banquinos los irán poniendo poco a poco». Una crítica constructiva que también realizan a la constitución de las zonas verdes que, no obstante, ya gozan de mucho más verdín que en el momento de la inauguración, el 23 de diciembre, cuando todavía eran zonas yermas.
[–> [–>[–>Esta necesidad de mobiliario es compartida por Javier Ruiz y Elena Díaz, que en este caso son vecinos de Nuevo Gijón. Y ambos primerizos, porque ayer pisaron por primera vez la renovada explanada que venía acogiendo la Semana Negra durante los últimos años. Hasta el momento, solo conocían el paseo por las imágenes publicadas en la prensa. Ellos también echan en falta lugares de remanso y descanso, especialmente para las personas mayores. Javier, además, introduce un factor de seguridad preocupante. «Habrá que tener cuidado cuando vengan los de las bicis y los patinetes; si te pasa uno a toda leche al lado de una persona mayor, va a ser un problema», lamentó, previendo posibles acontecimientos para cuando el paseo se comunique con Poniente por el futuro paso al lado del Acuario.
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El análisis de los usuarios también entra en detalles técnicos sobre el trazado. Emilio Castrillón, vecino de la zona de Cuatro Caminos, en La Calzada, es otro de estos primeros caminantes del primer mes, celebra la obra, pero señala una «carencia» importante, a su juicio: «Las aceras tenían que haberlas hecho un poco más por la orilla; el paseo está muy hecho por dentro y no hay acceso a las orillas en algunas zonas, hay que pisar por encima del verde para acercarse al agua», sugiere el hombre, que es pescador y espera poder lanzar su caña desde el muro de Naval Azul próximamente. Para Emilio, que recuerda desde niño «cuando el mar llegaba hasta el Gedo», la obra es buena y queda a la espera de que las actuaciones prosigan para dejar «niquelado» el espacio.
[–>[–>[–>Emilio Castrillón no es el único habitante de La Calzada para el que el paseo tiene cierta carga emocional con esos recuerdos de niños. Las amigas María Teresa Rodríguez y Ana González, también residentes del barrio, recuerdan que ya desde hace mucho se hablaba de un gran paseo que cosiese la playa de El Arbeyal y la de Poniente, una promesa de hace «muchísimos años» que parecía que nunca llegaría y aunque Naval Azul no es exactamente eso, es un «gran paso». «Está muy guapo y eso con el tiempo en el que estamos; imagina en primavera», remataron las mujeres antes de proseguir su ruta.
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