¿quién debe arreglar la calefacción si estás viviendo en una vivienda de alquiler?
El invierno es la época del año en la que muchas tensiones latentes en materia de alquileres salen a la superficie. Basta con que la calefacción deje de funcionar para que aparezca la gran pregunta: ¿Quién paga la reparación? Aunque la respuesta parece sencilla, la realidad demuestra que es uno de los motivos más comunes de disputas entre propietarios e inquilinos.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lleva años alertando de que La clave no está tanto en el dispositivo que se avería sino en la causa concreta del fallo. Y ahí es donde empiezan los matices.
¿Quién paga la reparación de la calefacción cuando se estropea?
En caso de avería en la caldera o en el sistema de calefacción, Lo primero es actuar rápido. Es una instalación imprescindible para la habitabilidad de la vivienda, por lo que El inquilino deberá comunicar el incidente al propietario lo antes posible.. Si hay un seguro o un contrato de mantenimiento, lo habitual es recurrir a ese servicio técnico para diagnosticar el problema.
El error más común es retrasar la reparación mientras se discute quién debe pagarla. La OCU insiste en que el acuerdo no debe esperar: La responsabilidad financiera se puede aclarar más adelante.pero el derecho a una vivienda habitable es inmediato.
Qué dice la Ley de Arrendamientos Urbanos
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece una distribución de obligaciones que, aunque clara en teoría, genera conflictos en la práctica. El propietario está obligado a realizar todas las reparaciones necesarias para mantener la vivienda en condiciones habitables, siempre que el deterioro no sea imputable al inquilino. Es decir, si la calefacción falla debido a la edaddesgaste natural o un defecto técnico, el costo corresponde al arrendador.
De lo contrario, Las pequeñas reparaciones derivadas del uso habitual de la vivienda recaen sobre el inquilino.. Aquí es donde surgen las interpretaciones: ¿se trata de una avería menor o de una reparación estructural?
No existe una lista cerrada, pero los tribunales han fijado criterios. Una intervención oportuna y de bajo coste relacionada con el mantenimiento regular puede considerarse responsabilidad del inquilino.. De hecho, una sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona obligó a un inquilino a acometer una reparación de menos de cien euros de la caldera al entender que no se trataba de una avería extraordinaria.
Sin embargo, cuando el problema implica el reemplazo de piezas relevantes, Una avería grave o inutilización total del sistema por causas ajenas al uso, el saldo se inclina hacia el propietario..
La calefacción también puede estropearse por mal uso. Una manipulación incorrecta, sobrecarga, falta de inspecciones obligatorias o un uso negligente pueden trasladar la responsabilidad al inquilino. En estos casos, la ley es clara: No se pueden reclamar gastos al arrendador.
Sí, de hecho, la carga de la prueba es clave. Si bien se presume que la vivienda fue entregada en buenas condiciones, el inquilino puede demostrar que actuó con la debida diligencia y que la avería no fue culpa suya. Por eso es fundamental comunicar cualquier problema desde el primer día y documentarlo con fotografías o informes técnicos.
La calefacción también entra en juego cuando finaliza el alquiler. El inquilino deberá devolver la vivienda en el estado en que la recibió, teniendo en cuenta el desgaste normal por el uso del tiempo.. Si hay daños imputables a su uso deberá repararse. En caso contrario, el propietario no podrá deducirlos del depósito.
Aquí es de especial importancia El inventario inicial y el estado de las instalaciones al inicio del contrato.. Lo que no está escrito al principio suele convertirse en conflicto al final.
Para evitar disputas, Los expertos recomiendan revisar detenidamente el contrato de alquilerdisponer de un seguro adecuado, especialmente de responsabilidad civil del inquilino, y no improvisar decisiones como deducir del alquiler reparaciones sin acuerdo previo. Porque cuando se estropea la calefacción, la ley no siempre señala a una sola persona: depende del origen del problema. Saber esa diferencia puede ahorrar dinero, tiempo y más de una discusión innecesaria.
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