Seguimos a personas de su confianza. A él no lo vimos nunca
La detención del coruñés Daniel Vázquez Patiño fue el resultado de una operación policial que llevaba tiempo en marcha. El inspector y jefe del grupo II de Fugitivos de la Policía Nacional, Darío Varela, coordinador del operativo, explica a este diario que el fugitivo era una «prioridad» por la «condena tan grave» que recaía sobre él. Vázquez Patiño, al que se dio caza en Meicende, estaba reclamado por delitos continuados de agresión sexual a menores, cometidos desde 2012 a 2016, y se enfrenta a una pena de 23 años de prisión. El hombre, de 47 años y nacido en A Coruña, agredió sexualmente a la hija de su expareja sentimental, así como a una amiga de esta, haciendo uso de una brutal violencia cuando la víctima trataba de resistirse. «Esa condena tan grave por esos delitos es muy inusual. Hemos dado con fugitivos con 20 años de cárcel y suelen ser por asesinato. Pero por abuso de niñas, no nos encontramos casi ninguno», detalla Varela, que asegura que su detencion se marcó como una prioridad porque buscaban «evitar que en la clandestinidad pudiera hacer lo mismo con otras niñas».
[–>[–>[–>Así fue cómo la Policía Nacional incluyó su nombre en la lista de los diez fugitivos más buscados de España, difundida el pasado noviembre. El departamento de Fugitivos de Madrid trabajó de forma coordinada y constante con los equipos de Policía Judicial de A Coruña y Pontevedra para poder capturar a Vázquez Patiño, al que situaban en Galicia. «Nos hemos dedicado a seguir personas que eran de su confianza para ver si conseguíamos localizarlo, pero nos encontramos mucho movimiento», recuerda. Así, en el mapa de la Policía se marcó A Coruña, de donde es el fugitivo, pero también Pontevedra, Santiago e «incluso A Costa da Morte». Desde el principio «no hubo ningún vínculo con otro país ni nada, como pasa en otros casos».
[–> [–>[–>Varela reconoce que «es particular» que el prófugo se haya escondido cerca de su lugar de origen, pero, avisa, «al mismo tiempo es común» porque esos delincuentes buscan «una red de soporte, entre familiares y amigos». En cuanto la Policía Nacional difunde las fotografías y datos de los fugitivos, para poder implicar a la ciudadanía en su búsqueda, esas personas «se ven muy acorraladas y se encierran en casas de familiares o amigos, sin salir absolutamente nada». También le ocurrió a Daniel Vázquez Patiño. «Ellos se aprovechan de la protección jurídica que les da estar dentro de un domicilio, saben que no se da muy fácil una orden para entrar si no hay un indicio muy potente», relata inspector. Están viendo un modus operandi de fugitivos «que se meten como cucarachas en casas sin salir nada».
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«No lo vimos nunca porque no salía»
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Finalmente, al coruñés condenado por agresión sexual a menores lo situaron en un edificio en Meicende: «No lo vimos nunca porque no salía. Tuvimos que tirar de indicios y hacer una fundamentación bastante exhaustiva para convencer al juez y conseguir la orden de entrada. Y lo lograron. El 22 de enero estaba fijado en su calendario como el día de la captura. «Contábamos que pudiera haber una variación en el piso donde estaba el objetivo, porque el bloque es casi todo de su familia», desvela. Lo que no esperaban es que intentase huir por el tejado, donde le dieron caza. «Cuando entramos, no estaba en el primer piso. Utilizó un falso techo que comunicaba con las viviendas adyacentes y por ahí se escapó al tejado», informa Darío Varela, que reconoce que en un principio pensaron que la entrada «había sido negativa», es decir, que no lo encontrarían. Después escucharon un ruido que les dio pistas de donde estaba.
[–>[–>[–>Una vez en el tejado, Vázquez Patiño intentó agredir a uno de los agentes «con un arma blanca» e incluso amenazó con tirarse al vacío. Fue detenido y puesto a disposición judicial, momento en el que se decretó su ingreso en prisión.
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El inspector, que también es de A Coruña, insiste en que este operativo, al igual que muchos otros, se ha podido completar gracias el esfuerzo de todos los compañeros de la Policía. No solo del equipo de Fugitivos de Madrid sino también de los profesionales de A Coruña y Pontevedra. «Hacemos equipo con los compañeros de las provincias y gracias a la participación de todos salen las cosas», concluye.
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[–>Violencia brutal y amenazas
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Los hechos por los que se buscaba al fugitivo se remontan a 2012, año en que comenzó una relación sentimental con su expareja. El prófugo convivía con los hijos menores de edad de esta y la hija en común de ambos. Desde entonces, la hija de su expareja, menor de edad, sufrió reiteradas agresiones sexuales.
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Según indica la Policía Nacional, el prófugo no dudaba en hacer uso de una violencia brutal cuando la víctima trataba de resistirse, llegando a proferirle numerosos golpes en la cabeza hasta conseguir intimidarla y doblegar su voluntad. La amenazaba con matarla a ella y a toda su familia si contaba algo, y le prohibía tener novio, alegando que era suya. Esta situación se prolongó hasta 2016, año en que la madre de la víctima finalizó la relación con el ahora detenido.
[–>[–>[–>En 2014, aprovechando la visita de una amiga de la hija de su expareja que se quedó a dormir en el domicilio, el fugado se metió de forma sorpresiva en la cama de la menor y, sin mediar palabra y haciendo uso de violencia, la agredió sexualmente. En otra ocasión, en la que la misma menor volvió a la vivienda para visitar a su amiga, el prófugo volvió a agredirla aprovechando un momento en el que se quedó a solas con ella.
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El fugitivo fue condenado por estos hechos, pero nunca llegó a ingresar en prisión por encontrarse en paradero desconocido. Por este motivo, se decretaron las correspondientes órdenes de búsqueda para su detención e ingreso en prisión. Esto unido a la gravedad de los hechos cometidos hizo que los agentes asignasen prioridad máxima a su búsqueda y localización.
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