Los agricultores estallan contra el posible acuerdo UE-Mercosur: «La competencia desleal nos obligará a cerrar»
Después de 25 años de negociaciones, la Unión Europea firmó oficialmente este enero un acuerdo histórico de libre comercio con los países que forman el bloque de integración regional sudamericano del Mercosur (Mercado Común del Sur), que integra a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Y aunque actualmente se encuentra atascado, después de que haya sido remitido al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que evalúe su base jurídica, a grandes rasgos, el tratado eliminará progresivamente la mayoría de los aranceles en ambas direcciones.
[–>[–>[–>Esto, por un lado, garantizará una apertura de las posibilidades de mercado de ambas potencias, pero también podría suponer perjuicios para algunos sectores.
[–> [–>[–>Justo de esto se quejan los agricultores catalanes, que al hacerse pública la noticia organizó concentraciones para manifestarse en contra, entre ellas, la que cortó la C-16 durante cinco días en Olvan (Berguedà).
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«Pedimos que los productos que entren cumplan la misma normativa que los nuestros»
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Joan Vidal con el tractor que utiliza en su finca de cereal / Oscar Bayona / RG7
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«El acuerdo será muy negativo para la payesía catalana y europea, por eso pedimos controles que garanticen que los productos que entran en el país cumplan la misma normativa que los nuestros», remarca Joan Vidal, coordinador de la Unió de Pagesos de l’Anoia. En este sentido, el agricultor se queja de esta posible desigualdad de condiciones respecto de los exportadores sudamericanos, así como del impacto que puede suponer para los paisajes y la gente que habita el territorio.
[–>[–>[–>Vidal administra una explotación de cereales en Sant Martí de Tous y tiene claro que el acuerdo le afectará, ya que los del Mercosur son países que producen en campos extensivos, con climas más favorables y «pueden producir más barato». Si no se encuentra la forma de garantizar igualdad de condiciones y de respetar los precios, advierte de que muchos payeses se encontrarán en peligro. Y no solo eso, sino que también tendrá un impacto negativo en la conservación de los paisajes rurales y de las personas que están arraigadas y los mantienen vivos.
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Para él, algunas soluciones podrían ser mantener algunos aranceles o establecer un máximo de productos que pueden entrar en el país, además de obligar a que estos tengan que pasar los mismos controles que los del territorio. «En Europa tenemos muchas regulaciones, en todas direcciones, y todo lo que entra de fuera también debería cumplirlas», propone. Además, encuentra incoherente que «se contemple importar productos en barco desde la otra punta del mundo, teniendo en cuenta los recursos que se requerirán y la contaminación que eso comportará».
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[–>El sector de la payesía acumula un año de movilizaciones y el agricultor lo atribuye a que hay muchas cuestiones a mejorar. «La burocracia continúa siendo un problema, y cada vez va a más, y últimamente también nos hemos encontrado con la tuberculosis, la dermatosis nodular y la peste porcina africana», recuerda. Por eso, ha sentido el acuerdo con Mercosur como la gota que ha colmado el vaso.
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En este escenario, Vidal pide responsabilidad a los políticos nacionales y europeos y que, a la hora de llevar el acuerdo a la realidad, «tengan en cuenta las explotaciones del territorio» para que no salgan perjudicadas.
[–>[–>[–>«La competencia desleal y sin controles obligará a algunos payeses a cerrar»
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Esteve Pasqual con uno de sus caballos pirenaicos en la Fira Ramadera de Puigcerdà / Regió7
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«El sector primario ha quedado relegado a ser la moneda de cambio que utiliza la UE para conseguir sus intereses», sentencia Esteve Pasqual, coordinador del Gremi de la Pagesia de la Cerdanya. El ganadero asegura que la entrada en vigor del acuerdo con Mercosur supondrá una gran amenaza para la payesía, ya que favorecerá la importación de carnes y cereales de países sudamericanos que entrarán en el mercado prácticamente «a mitad de precio».
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Según Pasqual, la supresión de los aranceles hará que los otros jueguen en otra liga y, además, remarca las incongruencias de todo ello. «Aquí tenemos que cumplir regulaciones de bienestar animal, fichas de higiene y tenemos que garantizar una serie de condiciones laborales a los trabajadores, y ahora permitirán que se traigan productos de la otra punta del mundo sin comprobar que ellos también las cumplen», espeta. Por eso, siente que a los payeses del país se les regula «con mano de hierro» mientras que los de otros países «tienen manga ancha».
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La explotación de Esteve Pasqual, que se encuentra en les Pereres, núcleo de Fontanals de Cerdanya, se dedicaba exclusivamente al sector lácteo, pero, a raíz de la crisis y las regulaciones cada vez más restrictivas, en 2018 tuvo que reinventarse. Desde entonces, buena parte de su negocio se centra en el ganado bovino y, en menor medida, en el caballo pirenaico. Después de vivir las dificultades del sector en su propia piel, afirma que a la larga será imposible que el trabajo del payés sea viable: «los precios de la maquinaria y las materias primas no dejan de subir y los efectos del cambio climático tampoco acompañan», lamenta.
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En este sentido, comparte que si los payeses van subsistiendo es porque hay gente que apuesta por el producto local, ya que valoran su calidad y a las personas que hay detrás.
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Si el acuerdo se acaba ratificando, el ganadero asegura que «tocará negociar meticulosamente las condiciones con las que los productos extranjeros entran en el territorio», una de las principales peticiones que el sector está haciendo al conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, y al president de la Generalitat, Salvador Illa.
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