así es la experiencia que está desarrollando un instituto de Grado con testimonios reales y su expresión artística
Algunas están hechas con plumas, otras elaboradas a partir de toallas, mantas de bebé o prendas de ropa. Pero todas tienen nombre y apellido. Del techo de la sala polivalente del Instituto de Educación Secundaria César Rodríguez de Grado cuelga una docena de piezas que recrean alas. Forman parte de la exposición «Alzando el vuelo» y cada una de ellas cuenta la historia de superación de una mujer que ha vivido o está viviendo un momento de alta vulnerabilidad. Están realizadas por sus propias protagonistas o sus hijos, en colaboración con la artista Sandra Sarasola a través de una iniciativa del Ministerio de Igualdad.
[–>[–>[–>Daniel Menéndez, director del instituto, explica que «además del valor intrínseco artístico que suponen, tienen el valor adicional de la historia que cuenta cada una a través de los materiales con los que se han realizado, pues simbolizan, por así decirlo, ese vuelo de cambio y transformación hacia tiempos mejores».
[–> [–>[–>«De todo se puede salir»
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Algunas de las autoras de esas piezas han pasado ya por el centro educativo para contarle al alumnado de primero de Educación Secundaria su historia, una iniciativa con la que recordarles que, «aunque estén en momentos que ellos consideran que son muy complicados, de todos ellos se puede salir con trabajo y con tesón», comenta el director del centro educativo.
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La exposición de las alas da visibilidad a situaciones complejas por las que todo el mundo, en un momento dado, puede vivir en primera persona o en su entorno más o menos cercano.
[–>[–>[–>«Los jóvenes tienen que ser conscientes de que, aunque pensamos que hay cosas que solo suceden en países lejanos, también se pueden producir en nuestra propia comunidad», indica Menéndez, que señala que tanto es así que «algunos de los casos son propios de aquí, de gente de Asturias».
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«Compromiso, creatividad y acompañamiento»
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La muestra, que permanece en el centro durante todo el mes de enero, va mucho más allá de una propuesta artística. Es el resultado de un camino recorrido con «compromiso, creatividad y acompañamiento», dentro de un proyecto más amplio que es el programa «Dinamizarte». Un espacio educativo donde el arte se convierte en lenguaje, «en refugio y en impulso para seguir avanzando».
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[–>El proceso que llevó a la creación de la muestra se convirtió en «un lugar para crear, para expresarse, para reconstruirse y para descubrir nuevas formas de mirar y de mirarse», explica Sandra Sarasola. Ella destaca que esta exposición es solo «la parte visible de todo lo que se ha movido por dentro: emociones, historias, vínculos y alas que empiezan a desplegarse».
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Arte y valentía
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Por ello, la artista quiere agradecer la colaboración de todos aquellos que «han caminado juntos para que este proyecto vea la luz, y a cada persona que ha participado con su tiempo, su arte y su valentía».
[–>[–>[–>Este centro de Secundaria, uno de los dos con los que cuenta la villa, es pionero en proyectos educativos que fomentan la participación y expresión del alumnado en diversos ámbitos. Además de los planes que se desarrollan en el interior del instituto, se mantiene contacto constante con la sociedad moscona. Entre otras iniciativas, este centro cuenta con premios como el recibido por «Arraigados», una experiencia inttergeneracional con la que los estudiantes aprenden y acompañan a los mayores con visitas a sus hogares en zonas rurales.
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