ANA JULIA COCINERO PRISIÓN | El cocinero investigado por hacer favores a Ana Julia Quezada en prisión a cambio de sexo asegura que las pruebas lo exculpan y pide el archivo del caso
Tres reclusas de la cárcel de Brieva (Ávila), el educador del centro penitenciario y la novia de Ana Julia Quezada lo acusaron de hacer favores dentro de prisión a la asesina del niño Gabriel Cruz a cambio de tener sexo con ella. Pero él asegura que las pruebas demuestran que es inocente. El cocinero investigado junto a un funcionario del centro penitenciario abulense por facilitar un teléfono móvil, entre otras cosas, a Quezada, ha pedido al juzgado de instrucción 4 de Ávila el sobreseimiento de las actuaciones abiertas contra él desde el pasado mes de mayo, según ha podido saber el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
[–>[–>[–>En un escrito enviado al juez, al que ha accedido este medio, el hombre sostiene que todas las pruebas practicadas por la Guardia Civil y el juez durante los últimos ocho meses no solo no lo señalan, sino que lo exoneran. Defiende que «no solo no existen indicios incriminatorios» contra él, sino «que la prueba practicada es abiertamente exculpatoria«.
[–> [–>[–>La abogada de la madre de Gabriel, Patricia Ramírez, que fue quien destapó el trato de favor que estaba recibiendo la asesina de su hijo dentro de prisión, presentará un recurso para oponerse a la petición de archivo del cocinero. La abogada de Ramírez, Verónica Guerrero, niega que las pruebas practicadas hasta el momento exculpen en modo alguno al cocinero.
[–>[–>[–>
«Nunca estaban solos»
[–>[–>[–>
En su escrito al juez, la letrada que defiende al cocinero investigado sostiene que el hombre, que trabajó como personal laboral en el centro penitenciario de Brieva durante más de 35 años, «ha negado desde el principio rotundamente haber mantenido relaciones íntimas o sexuales con Ana Julia, explicando con todo detalle que ello habría sido materialmente imposible, dado que solo coincidían en la cocina del centro penitenciario durante el tiempo en que la interna trabajó allí, y que en dicho espacio se encontraban otras tres internas, así como funcionarios de cocina y personal del economato y alimentación, por lo que nunca estaban solos«. Lo que «evidencia», a su juicio, «la imposibilidad fáctica de que pudieran haberse producido los hechos que se le imputan».
[–>[–>[–>Además, el cocinero argumenta en su escrito que «varias de las internas que han declarado en calidad de testigos han llegado incluso a manifestar que no creían que don Antonio (el cocinero) fuera capaz de introducir un teléfono en prisión para facilitárselo a Ana Julia». Añade que «el educador social del centro penitenciario también ha declarado en este sentido que Ana Julia le manifestó expresamente que fue Santiago (el otro empleado de la prisión investigado junto al cocinero) quien le facilitó el móvil y quien lo ocultó cuando se iban a realizar registros» en las celdas. Lo que, para la abogada del cocinero, «exonera directamente a mi patrocinado y dirige la imputación hacia una tercera persona distinta».
[–>[–>[–>
«Si quería, me traía un móvil»
[–>[–>[–>
La primera persona que acusó al cocinero fue la propia Ana Julia. En julio de 2024 contó al educador de la cárcel de Brieva que «había mantenido relaciones sexuales con un funcionario de prisiones llamado Santiago y con un trabajador de la cocina llamado Antonio».
[–>[–>
[–>En su declaración ante el juez, Ana Julia añadió respecto a lo ocurrido con el cocinero: «Tuvimos un lio en la cocina, él me dijo que si yo quería me traía un móvil o todo lo que yo quisiera que yo no podría tener. De hecho, me trajo muchas cosas. Entonces yo le dije: ‘Tráeme un móvil'», manifestó.
[–>[–>[–>
Según su declaración, el cocinero le dijo después que no podía comprarlo porque para ello tendría que entregar su DNI y no quería dejar rastro de esa compra: «Le dije: ‘no te preocupes’, que mi pareja te lo trae, lo único que tienes que hacer es quedar con ella fuera, cuando ella venga a comunicar, y ella te lo entrega».
[–>[–>[–>«Encoñados»
[–>[–>[–>
Tres reclusas que compartieron módulo en la cárcel de Brieva con Ana Julia también declararon a la Guardia Civil que Ana Julia «presumía de tener encoñados» a varios funcionarios y empleados de la prisión y alardeaba de «sacar cosas de ellos a cambio de sexo». Entre ellos, explicaron, estaba el cocinero investigado, al que Ana Julia habría «manipulado» para conseguir cosas de él, según estas presas.
[–>[–>[–>
Pero sin duda el testimonio que más incrimina al cocinero investigado es el de la novia de Ana Julia. Como adelantó el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica, la mujer, una joven catalana que acude desde hace años a la cárcel de Brieva para mantener vis a vis con la asesina, contó a los agentes de la Guardia Civil que «dos funcionarios han requerido de Ana Julia relaciones sexuales y a cambio Ana ha recibido regalos como por ejemplo perfumes, chocolate, cerveza, etc».
[–>[–>[–>
Antes del vis a vis
[–>[–>[–>
La pareja de Quezada añadió que uno de esos empleados era el cocinero investigado y aseguró que el hombre llegó a introducirle un teléfono móvil a la asesina dentro de prisión: «En septiembre de 2023 él contactó conmigo desde el teléfono…, con el objetivo de que yo le diera el móvil antes de que realizara la visita (el vis a vis). Por este motivo, el 1 de octubre de ese año quedamos en el aparcamiento que hay frente al hostal donde yo me alojaba, y le entregué el teléfono con su tarjeta SIM, el cargador y unos auriculares». La mujer también explicó que «el teléfono, un terminal de la marca Samsung, era propiedad de Ana Julia antes de entrar a prisión, aunque lo tenía yo, y le compré una tarjeta SIM».
[–>[–>[–>
La novia de Ana Julia recordó ante los investigadores que Quezada y ella pudieron comunicarse a través de ese teléfono, mediante llamadas y mensajes, hasta el 24 de noviembre de 2023, cuando el otro investigado en el caso, el funcionario, «supo que iban a hacer una inspección de celdas y le pidió (a Ana Julia) que le entregase el teléfono para que no se lo encontrasen».
[–>[–>[–>
La Guardia Civil comprobó que el titular del móvil desde el que, según la novia de Ana Julia, el cocinero la llamó para pedirle el terminal, era el cocinero investigado.
[–>[–>[–>
«Sin obtener nada a cambio»
[–>[–>[–>
En su declaración ante el juez, el hombre negó haber metido un teléfono dentro de la prisión para Quezada, pero admitió que él había llamado «una vez» a la pareja de la asesina. Dice que lo hizo porque vio muy mal a Ana Julia y esta le pidió que la llamara «para decirle que la echaba de menos y que le trajera ropa de invierno» porque pasaba frío dentro de la prisión, y asegura que le hizo el favor «sin obtener nada a cambio por ello».
[–>[–>[–>
En su escrito al juez, el cocinero investigado destaca que los hechos que se le imputan «no resultan coherentes con su trayectoria persona y profesional». Su abogada recuerda que «durante más de 35 años no constan la incoación de expediente disciplinario alguno ni incidencia de ningún tipo en su conducta profesional, manteniendo una trayectoria intachable y excelente hasta su jubilación en diciembre de 2024″.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí