Brooklyn Beckham se divorcia de sus padres
Un hijo que cierra la puerta de la casa de sus padres y mientras baja por las escaleras decide que no les volverá a ver jamás. Cambia de número de teléfono y de continente. Se libera. Renace. La novela El aniversario de Andrea Bajani es una de las mejores que leí el año pasado. Una bola de demolición contra la institución familiar, explicada como el lugar donde imperan todas las formas silenciosas de violencia patriarcal. Seguro que el laureado autor italiano empatiza con lo que estos días relata Brooklyn Beckham (26 años), por mucho que su prosa concisa y contenida no tenga nada que ver con la torrencial invectiva emocional lanzada por la joven celebridad.
[–>[–>[–>El primogénito de la archiconocida pareja formada por el exfutbolista David Beckham y la diseñadora y cantante Victoria Adams, la Pija (Posh) de las Spice Girls, bautizado según la explicación apócrifa por el barrio neoyorquino donde fue concebido y según su madre por nada en especial, es un nepobaby de manual que se ha independizado del clan a bombo y platillo. Eso sí, de momento no se cambia el apellido.
[–> [–>[–>«No quiero reconciliarme con mi familia. No estoy siendo controlado, estoy defendiéndome por primera vez en mi vida», escribió Brooklyn Beckham en sus redes sociales. Confirmaba con todo lujo de detalles el distanciamiento de los suyos sobre el que han corrido ríos de tinta rosa. Modelo, fotógrafo y cocinero sin estudios ni dotes acreditadas para tales disciplinas, llevaba meses sin aparecer en los saraos de la parentela ni dar me gusta a las publicaciones de sus miembros; los tabloides aseguraban que ambas partes en guerra solo se comunicaban a través de abogados. Sintomática fue su ausencia y la de su esposa, la actriz Nicola Peltz (31), del 50 aniversario de su padre. En su larga confesión pública, cuenta que la pareja voló a Londres para acompañar al ex jugador del Manchester. «Él rechazó todos nuestros intentos, a no ser que fuera en su gran fiesta de cumpleaños con cien invitados y cámaras en cada esquina», asegura el hijo pródigo.
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Familia o empresa, marca en definitiva, expone que sus progenitores «han controlado las narrativas en la prensa sobre nuestra familia. Las publicaciones performativas en las redes sociales, eventos familiares y relaciones no auténticas han sido una constante de la vida en la que nací».
[–>[–>[–>La revelación más descacharrante sobre los Beckham, una institución en Gran Bretaña y EEUU, juntos y por separado, que ha merecido libros y documentales, atañe sin embargo a Victoria, suegra malvada de manual. Sostiene Brooklyn que la cantante y empresaria odia a su nuera, y proporciona ejemplos de unas mañas arteras que dejan a Cersei Lannister de Juego de tronos a la altura del barro. La Spice Pija invitaba a tomar el té a las exnovias del hijo para malmeter. Le presionó para que renunciara a sus derechos de herencia antes de la boda, aunque la novia pertenece a una familia multimillonaria. Obliga a sus otros hijos a chinchar al mayor en las redes sociales. Renunció a diseñar el vestido de Nicola Peltz poco antes de la señalada fecha y de sopetón, lo que obligó a la joven a buscar una alternativa de urgencia. Y lo más delirante: boicoteó el primer baile de los recién casados. «Delante de nuestros 500 invitados, Marc Anthony me llamó al escenario, donde según el plan iba a tener lugar nuestro baile romántico, pero en cambio ahí estaba mi madre esperando para bailar conmigo. Bailó de manera muy inapropiada conmigo ante todo el mundo. Nunca me he sentido más incómodo o humillado en toda mi vida. Queríamos renovar nuestros votos para crear nuevos recuerdos de nuestra boda que nos trajeran alegría y felicidad, no ansiedad y vergüenza».
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El bizarro momento, corroborado en su autenticidad por algunos invitados que describen a la salsera Posh meneando las caderas contra su vástago mientras Peltz abandonaba el salón llorando, ha desatado un aluvión de memes y desempolvado vídeos en los que, efectivamente, se la ve en photocalls arrinconando a la joven pareja y chupando cámara con su gesto siempre adusto. Sobre los trapillos al viento de los Beckham se preguntó al patriarca en el reciente Foro de Davos, al que asistía por sus compromisos con Unicef. «Hay que dejar que los hijos cometan sus propios errores, así aprenden», declaró críptico sir David, nombrado por Carlos III, otro que sabe lo que es tener un chaval díscolo y autorrepudiado, Caballero de Inglaterra. Suerte para él contar con una buena armadura para evitar tantos dardos.
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