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Ministro callado, ministro que no falla

Ministro callado, ministro que no falla
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  • Publishedenero 27, 2026



Este es un país peculiar. Acostumbrados a que los líderes políticos se oculten cuando tienen un problema, están penalizando a quienes no para de aparecer y dar explicaciones por utilizar palabras y conceptos técnicos que no somos capaces de entender y que incluso personas expertas utilizan de forma contraria.

Si yo fuera asesor de comunicación recomendaría al ministro que se callara y hiciera como cualquiera de sus antecesores. para evitar que la transparencia lo penalice porque el que habla mucho yerra mucho.

Es normal que la oposición pida dimisión de Óscar Puente. De hecho, le pidió que escribiera tuits o bloqueara a periodistas en redes sociales, por lo que no sorprende que lo haga cuando uno de los Accidentes más graves en la historia de nuestro país. aunque aún no se sabe qué pasó, quiénes son los responsables y si alguien es responsable.

El colmo de estos días ha sido la declaración de Alberto Núñez Feijóo pidiendo la renuncia de Óscar Puente por confundirlos dándoles demasiada información. Es muy propio del PP y marca el nivel del líder ‘popular’ al reconocer que no es capaz de manejar tanta información sin desplomarse.

Personalmente creo que, en un momento en el que Las batallas culturales son el centro de toda política. y con un extrema derecha, El perfil del ministro es el mayor valor que tiene un PSOE, que adolece de perfiles que evitan la confrontación y juegan con una mano atada a la espalda.

Pero ese mismo perfil hace que el exceso de exposición pública te pueda quemar por ser la cara visible de una realidad que no puedes controlar del todo, porque puede dejar los flancos abiertos incluso contra enemigos inesperados.

La polémica ahora es si se ha renovado integralmente la línea Madrid-Sevilla donde se produjo el accidente. Pero ¿qué significa una renovación integral?Este concepto se ha convertido en una espina clavada para el ministro y creo que es obligatorio aclararlo para aclarar responsabilidades.

La ministra utiliza el concepto que aparece en todas las notas de prensa del Ministerio de Transportes sobre la renovación de la línea de Alta Velocidad Madrid-Sevilla que aparece así, porque ese es el nombre del proyecto. Según esta conceptualización, el proyecto de renovación integral no implica el cambio de todas las vías sino sólo de aquellas que por razones técnicas necesitan ser renovadas.

Sin embargo, Ignacio Barrón, el ingeniero encargado de la investigación, en una entrevista a la que ha tenido acceso laSexta Dice que creían que se había producido una renovación integral y no ha sido así, suponiendo que sí se trata de un cambio total de carril.

Nos encontramos ante dos versiones sobre lo que significa el concepto «rehabilitación integral» en un proyecto ferroviario y no tengo capacidad técnica para decidir quién tiene razón, pero es un hecho que estamos frente a dos versiones antagónicas de dos partidos que deben tener la información técnica precisa.

Según fuentes del Ministerio, una renovación integral supone que se intervenga toda la extensión de la línea, de punta a punta, sustituyendo o cambiando todo lo que se considere necesario y manteniendo lo que se encontraba en óptimas condiciones, desde la plataforma, superestructura y el sistema de seguridad.

El ministerio pone como ejemplo la renovación integral de la línea Berlín-Hamburgo en Alemania en el que se sustituyen 160 kilómetros de carril de los 270 kilómetros existentes.

Esta discusión semántica no debe ser la que nos ocupa porque lo que realmente importa es si la renovación, siendo integral en cualquiera de sus denominaciones, es responsable del accidente. Si la vía, el carril, la soldadura, es lo que provocó la tragedia o se debe a otra causa y si es una falla en el mantenimiento lo que ocurrió.

Para eso habría que quitarnos el ruido y prestar atención a los hechos, algo que las declaraciones políticas impiden. Pero por mucho que nos guste que un ministro se pase todo el día dando entrevistas, es un error. Hablar demasiado es contraproducente para el hablante, tanto como hablar muy poco.



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