un patrimonio con inversiones que «dan tranquilidad»
Sergi Bruguera Siempre dice que en realidad su juego más importante comenzó cuando dejó de competir: aprender a cuidar su patrimonio e invertir sabiamente.
Durante años, mientras acumulaba títulos en Roland Garros y ascendió al número 3 del mundo, su única obsesión era la pista. Estaba claro que su trabajo era ganar partidos; Por lo demás, delegó casi todo en su madre, incluida la gestión financiera. Vivió centrado en el entrenamiento, la competición y la recuperación, convencido de que esa concentración absoluta era el precio a pagar para formar parte de la élite.
Todo cambió cuando colgó la raqueta. Sin que el calendario del circuito marcara la pauta, apareció una nueva pregunta, mucho más tranquila pero igual de exigente: “Y ahora, ¿qué hago con todo lo que he ganado?”.
Hubo un detonante interior que él mismo resume con una frase que repite a menudo: entendió que le tocaba administrar su dinero de la mejor manera posible. Por primera vez examinó sus cuentas con la misma seriedad con la que antes había estudiado a un rival peligroso.
Este punto de inflexión no fue un movimiento impulsivo, sino más bien el comienzo de un aprendizaje. Comenzó a estudiar, a hacer preguntas, a rodearse de gente que sabía más de finanzas que él.
Sergi Bruguera durante su etapa como capitán de España en la Copa Davis.
Descubrió que el mundo del dinero también tiene su propio «ranking», sus riesgos y sus trampas, y que muchos deportistas quedan atrapados en él por falta de información. Verificó casos cercanos de carreras exitosas que terminaron en problemas financieros porque no pensaron en el mañana.
De esta inquietud nació su nueva vocación: ayudar a los demás a no repetir sus errores. Hoy se sienta en oficinas, no en vestidores, hablando de carteras de inversión, perfiles de riesgo y preservación del capital.
Pero en el fondo sigue siendo el mismo competidor en el que estaba. París: Sigue buscando el equilibrio entre ataque y defensa, pero ahora lo aplica al dinero. Se define como un inversor conservador, aunque reconoce que cuando ve una oportunidad muy clara sabe ser agresivo.
vida financiera
Cuando alguien te pregunta qué es lo más importante en tu vida financiera en este momento, no lo dudes: administrar tu patrimonio. No se trata de perseguir pelotas, se trata de tomar decisiones coherentes que funcionen a largo plazo.
Y repite este mismo mensaje a los jóvenes deportistas que acuden a él: mientras estés activo, la prioridad No se trata de duplicar el dinero cada añopero lo que ganas se queda contigo cuando se apagan las luces.
En sus intervenciones insiste en la separación de dos etapas claras: la del trabajo y la del desempeño patrimonial. Es en el camino, dice, donde se gana el dinero; En la inversión, el principal objetivo es preservarla y obtener una rentabilidad que califica de “digna”, suficiente para que el patrimonio crezca sin correr riesgos innecesarios.
A muchos les sorprende que hable tanto del impacto psicológico de las finanzas. Lo tiene muy claro: «Mentalmente, saber que tienes este dinero y va creciendo y creciendo te da tranquilidad y tranquilidad», afirmó en Radio Capital.
Esta tranquilidad no es sólo un bonito eslogan; Hace la diferencia entre competir sintiendo que cada punto es una cuestión de supervivencia o jugar sabiendo que tu futuro no depende de un desempate.
El peligro acecha
Bruguera Vio cómo las expresiones de los atletas cambiaban cuando entendían esto. Dejan de ver las inversiones como un casino y empiezan a verlas como un sistema que protege su trabajo. Entienden que la verdadera libertad no se trata de gastar sin mirar, sino de saber que sus activos están colocados donde tiene sentido para usted.
En sus conversaciones también combate cierta cultura del balón que rodea al mundo del deporte. Explica que las grandes apuestas únicas pueden dar buenos resultados, pero basar toda la estrategia en la suerte es la forma más rápida de perder aquello por lo que has trabajado tan duro. Prefiere hablar de diversificación, de plazos, de entender qué compra antes de poner un euro.
Cuando recuerda su propia carrera, admite que tuvo suerte de reaccionar a tiempo. Supo transformar la disciplina que lo convirtió en un campeón en un método para cuidar su futuro económico.
Hoy, cuando pronuncia la frase sobre administrar su dinero de la mejor manera posible, lo hace con la tranquilidad de quien ha jugado muchos juegos complicados y ha aprendido que en la gestión de activos los errores cuestan y las victorias se construyen lentamente.
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