La Universidad ‘radiografía’ los cambios del Nalón los últimos 47.000 años, con un movimiento de «varios kilómetros» en el nivel del mar
Un equipo de investigadores de la Universidad de Oviedo ha publicado un estudio pionero que reconstruye la evolución del estuario del Nalón desde el Pleistoceno hasta la actualidad. Las conclusiones son claras: este enclave costero no solo refleja los cambios naturales asociados a variaciones climáticas, sino también el profundo impacto de la actividad humana desde el siglo XIX, especialmente por la minería y las obras portuarias lo que lo convierte en un importante laboratorio natural, destacan desde la Universidad de Oviedo tras el estudio firmado, entre otros, por los investigadores de la Universidad de Oviedo Germán Flor Blanco y Efrén García Ordiales. Esta investigación ha sido publicada en la revista Anthropocene, dedicada al campo de la sostenibilidad y el impacto humano en el planeta.
[–>[–>[–>La actuación se ha basado en registros sedimentológicos de hasta 27 metros de profundidad y han permitido identificar cuatro etapas evolutivas. Las dos primeras corresponden a periodos fríos del Cuaternario. La primera, de unos 47.000 años de antigüedad, a 18 metros de profundidad, formada por cantos y gravas, y la segunda, de hace 18.000 años aproximadamente, a 12 metros respecto al fondo del canal actual, también compuesto por arenas y, en menor proporción, gravas.
[–> [–>[–>Reconstrucción de 1786
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Todo esto significa que donde actualmente está la desembocadura, en esas fechas, estaríamos más cercanos a la parte más trasera del estuario, por tanto, el nivel del mar estaría varios kilómetros más alejado de su posición actual. Por otro lado, las etapas más recientes evidencian la influencia del ser humano: desde la reconstrucción a partir del mapa de Alcalá Casano de 1786, cuando el estuario era prácticamente natural hasta la construcción de espigones, muelles y dragados masivos, así como la explotación minera en la cuenca del Nalón y del Narcea, que introdujo carbón y contaminantes como el arsénico y mercurio en los sedimentos depositados en este estuario.
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“El estuario del Nalón ofrece una gran cantidad de información sobre los cambios naturales y antrópicos. Generados por la acción humana, desde su formación”, explica Germán Flor Blanco, investigador del Departamento de Geología de la Universidad de Oviedo. “Hemos podido diferenciar la contaminación generada por la actividad humana de lo que sería un ambiente natural, lo que resulta clave para entender la evolución de estos sistemas y su respuesta ante el cambio global”, añade. También, “este estudio ha permitido refrendar trabajos previos realizados en colaboración sobre el área, en donde se ha identificado las fuentes del legado minero-industrial, y la potencial problemática de la gestión actual de estos sedimentos impactados”, añade Efrén García Ordiales, profesor del Departamento de Explotación y Prospección de Minas, también de la Universidad de Oviedo.
[–>[–>[–>Vista de Los Quebrantos y Bayas desde el mirador Espíritu Santo / Uniovi
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Esta investigación parte de tres documentos: el primero es una tesis doctoral de Julio López Peláez, de un trabajo de fin de master (TFM) realizado por Violeta Navarro y un trabajo de fin de grado de Noa Pardo Rivera.
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Recuperación de las dunas de Bayas y Los Quebrantos
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El estudio también analiza la dinámica de las dunas costeras. Tras décadas de acumulación de sedimentos favorecida por el aporte fluvial y el cese de dragados, desde 2009 se detectó un retroceso vinculado al aumento del nivel del mar y a temporales extremos. Sin embargo, los datos más recientes apuntan a una tendencia inesperada: la recuperación y ecologización de las dunas, lo que parece ir en contra de las predicciones de los modelos sobre la subida del mar. «Las dunas de Los Quebrantos y sobre Bayas, se han recuperado mucho con sedimentos de manera natural, habrá que esperar a ver el final de este invierno caótico», profundizó Germán Flor.
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Vista de la ría del Nalón desde Soto del Barco / Á. G.
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Se trata, pues, de una recuperación «inesperada», a juicio de los investigadores
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Según apuntan desde la Universidad de Oviedo, este trabajo vinculado al diversos grupos de investigación «aporta información esencial para entender la evolución climática desde hace casi 50.000 años y la gestión sostenible de los entornos costeros en un contexto de cambio climático. Sus resultados no solo tienen valor científico, sino también práctico para la planificación territorial y la protección de ecosistemas frágiles».
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