La responsabilidad que asumes es muy grande y no hay incentivos
«¿Tú te irías a un viaje a Madrid durante tres días con 60 adolescentes sin estar remunerado?». La pregunta, que obtendría un «no» rápido como respuesta a ojos de cualquiera, la hace un profesor del IES La Fresneda, en Siero. «La responsabilidad que asumes es enorme. Es estar las 24 horas del día pendientes de ellos y, por más que hagas, siempre pasa algo… Acabas en el hospital con un coma etílico», asegura.
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Entre los docentes asturianos crece el «cansancio» y el «hartazgo» con las excursiones de alumnos. Incluso ya hay casos de centros que no realizan viajes ni salidas a la nieve, al no tener suficientes profesores dispuestos a asumir esa carga. Para esquivar este problema, en la comunidad vecina de Galicia ya están recurriendo a empresas especializadas para cuidar estudiantes. Según las fuentes consultadas, éste no es el caso de Asturias por el momento. No obstante, los directores del Principado no se extrañarían de que «esto llegue a suceder aquí, porque en ocasiones nos encontramos con familias que no entienden las situaciones que se pueden dar con sus hijos«.
[–> [–>[–>Así lo expone, por ejemplo, César Suárez, director del instituto gijonés de Montevil y presidente de ADESPAS, la Asociación de Directivos del Principado de Asturias. «Nuestros alumnos son bastante buenos e intentamos prevenir los problemas. Solo recuerdo que hace años no se llegó a encontrar el número suficiente de profesores (la ratio es de un docente por cada 15 niños) que quisieran ir a los viajes que hacemos. Se preguntó a los padres y tampoco aparecieron voluntarios y no se realizó la excursión. Pero eso es algo puntual», expone. «Puede haber algún mal comportamiento por parte de los estudiantes, pero no es lo gordo», insiste.
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La situación contraria
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En el IES Virgen de La Luz, de Avilés, ha pasado la situación contraria: después de años sin viajes de estudio, los docentes han hecho un esfuerzo extra para retomarlas. ¿El motivo? «Creemos que es una experiencia vital y académica muy importante para nuestro alumnado. En nuestro centro hay todo tipo de perfiles socieconómicos y para algunos los viajes de estudio supone la posibilidad de salir por primera vez de Asturias», explica el profesor David Salcines, que reconoce, no obstante, que estas salidas supone para los profesionales de las aulas «asumir responsabilidades muy grandes».
[–>[–>[–>«No hay incentivos»
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Enrique (nombre ficticio), profesor del IES La Fresneda, cree que la causa principal del hartazgo de los profesores con las excursiones y los viajes de estudio no es el mal comportamiento de los chavales. «Ahora, con móviles de por medio, cada vez es más complicado, pero que se comporten bien o mal va por cursos. El problema es que no hay incentivos. Recibimos las dietas, pero nada más. Y estamos hablando de una actividad muy intensa. Prácticamente no se duerme, porque hay que estar las 24 horas del día pendiente de los alumnos. ¿Y si pasa algo? Que siempre pasa…», comenta.
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Algo parecido expone Natalia Menéndez, directora del IES Carreño Miranda de Avilés: «Nosotros tenemos múltiples viajes y salidas. Sí es cierto que es una responsabilidad muy grande y que muchas veces hay profesorado que no quiere participar en este tipo de actividades, sobre todo las que incluyan pernocta, pero tampoco es porque el alumnado tenga un comportamiento especialmente disruptivo».
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[–>En la concertada, por contra, no viven esta problemática, según confirma Simón Cortina, presidente de la patronal Escuelas Católicas.
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