¿Qué fue del noble arte de discutir?
El fenómeno no es nuevo. Sin embargo, se propaga como la pólvora. Y, a mayor velocidad y con mayor animosidad, se desboca ante un acontecimiento trágico. Por si no fuera ya suficientemente perjudicial para nuestra convivencia, armas de última generación como las redes sociales han contribuido a que nuestras formas de comunicarnos sean aún más virulentas y traumáticas.
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