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recurre una multa de 43 euros y acaba pagando casi 3.000

recurre una multa de 43 euros y acaba pagando casi 3.000
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  • Publishedenero 29, 2026



Aunque muchos automovilistas critican el régimen de multas de tráfico en España, en Europa hay otras mucho peores. Por ejemplo, El sistema sancionador suizo es uno de los más temidos por su rigor y su enfoque en la capacidad económica del infractor. Mientras que los delitos menores se castigan con multas a tanto alzado de 40 a 260 francos (de 43 a 283 euros), Las infracciones graves activan un mecanismo de «fin de jornada», en el que el importe final se calcula en función del patrimonio del conductor y de sus ingresos diarios, y puede alcanzar cifras astronómicas de hasta 3.000 francos (3.270 euros) por día.

A esta progresividad financiera se suman: tolerancia mínima, con márgenes de error de apenas 3 km/h y una estructura judicial donde el costos administrativos y las tarifas de procesamiento generalmente son excede con creces el importe de la multa misma si el conductor decide emprender una batalla legal infructuosa.

Lo cierto es que en el mundo de la seguridad vial hay algunas decisiones que se toman con el pie en el acelerador y otras, mucho más peligrosas, que se toman en las oficinas. Esta es la historia de un conductor suizo cuyo tesón jurídico acabó costándole un pequeña fortuna Lo que comenzó como un exceso de velocidad casi imperceptible se convirtió, después de tres años de batalla legal, en un fallo económico que Casi 3.000 euros.

Un radar y un margen mínimo de velocidad

Todo sucedió en la ciudad de Delémont. El protagonista circulaba por un carretera limitada a 60 km/h cuando un destello de radar interrumpió su viaje. El dispositivo registró una velocidad de 64 km/h. En Suiza, la legislación es implacable: en zonas con velocidades inferiores a 100 km/h, el margen de error técnico restado es de sólo 3 km/h.

Después de aplicar la solución, La cifra oficial era de 61 km/h. Esto supone sólo un kilómetro por hora por encima del límite legal. La notificación pronto llegó a la bandeja de entrada del propietario con una cantidad de 40 francos suizos (aproximadamente 43 euros). Para cualquier ciudadano habría sido un trámite molesto pero aceptable; Para él fue el comienzo de una cruzada personal.

Señal de advertencia de radar Suiza

El laberinto judicial de la “identidad desconocida”

El conductor, convencido de su impunidad o quizá motivado por su terquedad, decidió apelar la multa. Su estrategia de defensa Se basó en un argumento clásico: No estaba al volante en el momento del ataque. Sin embargo, se negó rotundamente a identificar quién conducía el vehículo, esperando que la falta de información invalidara el juicio.

La justicia suiza no compartió su entusiasmo. Luego de analizar la fotografía del radar, el juez de primera instancia concluyó categóricamente lo siguiente Los rasgos del autor coincidían plenamente con los del propietario del vehículo. Lejos de dejarse intimidar, el hombre llevó el caso ante el tribunal cantonal, manteniendo su posición. no revelar la identidad del “misterioso” conductor. Los magistrados, agotados por lo que consideraron una maniobra para retrasar el juicio, impusieron una sanción disciplinaria adicional por obstrucción y falta de cooperación.

Tribunal suizo

Un proyecto de ley final difícil de digerir

El resultado de este ataque al sistema fue desastroso para los bolsillos del automovilista. A la multa original se suman las sanciones por su actitud procesal y, sobre todo, la alta costas y gastos judiciales de abogados acumulados en tres años, la cifra final ascendió a 2.800 euros.

Y eso es todo, en países con sistemas judiciales severos como el suizo, El derecho a la defensa es sagrado, pero el abuso del litigio puede resultar muy costoso. Con el dinero que finalmente tuvo que pagar, este conductor podría haber pagado hasta 65 veces la multa original. Los medios suizos llegan a la conclusión de que a veces es necesario hacerlo saber donde pararse y más si no estás en lo cierto.



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