FUNERAL ADAMUZ | Los familiares de las víctimas de Adamuz imponen su dolor con reproches al Gobierno: «El Señor es la única presidencia que queremos»
“El Señor es la única presidencia que queremos», clamó desde el atril, al final de la misa, Liliana Sáez, la hija de Natividad de la Torre, una de las víctimas del accidente de Adamuz, en un discurso que ha terminado por romper en llanto y aplausos al público congregado en la misa funeral en el pabellón Carolina Marín de Huelva, “una tierra mariana”. Crucifijo que se situó en el altar de la misa que el papa Juan Pablo II ofició en su histórica visita a Huelva en junio de 1993, aquel viaje en el que proclamó «¡que todo el mundo sea rociero!», ha presidido este funeral religioso. Una cruz que recuerda las que todos arrastramos, una cruz que recuerda los que ya no están.
[–>[–>[–>Es lo primero que han visto las casi 4.350 personas que, desde poco después de las cuatro de la tarde, han empezado a ocupar los asientos del centro deportivo, que este jueves ha acogido la eucaristía en recuerdo de las víctimas del accidente de tren a la que han asistido los Reyes de España, de riguroso luto, recibidos a la entrada por el público con salvas de «Viva el Rey», recién aterrizados en una pista deportiva cercana. El equipo de prensa de Casa Real insistía en las horas previas, sus majestades «no presiden nada, asisten, el protagonismo es hoy de las familias y con ellos estarán el tiempo que necesiten». Más de una hora después del término del funeral, seguían dando consuelo a las familias; la reina Letizia se ha mostrado especialmente cariñosa con los hijos y nietos de Nati de la Torre, que han asistido a la misa en primera fila, en silla de ruedas. Fidel, su hijo, ha portado una imagen de su madre toda la misa.
[–> [–>[–>Junto a los Reyes, se han acercado a los familiares el presidente de la Junta y la alcaldesa de Huelva, a los que parte del público les han dedicado aplausos. La representación del Gobierno de España, con María Jesús Montero a la cabeza, se mantuvo en la fila de autoridades en un primer momento hasta que, finalmente, se ha acercado también a las familias para brindarle su respeto.
[–>[–>[–>
«Ellos no son sólo los 45 del tren, ellos eran todo eso que ya nunca serán», compartió Liliana, ellos, dijo “eran miembros de una sociedad polarizada que se resquebrajó hace ya mucho y no nos damos cuenta». Horas de sesudos debates televisados resumidos en una frase.
[–>[–>[–>Recogimiento en un pabellón deportivo
[–>[–>[–>
Un pabellón deportivo es, a priori, un espacio poco dado al recogimiento y, sin embargo, este espacio bautizado con el nombre de la reina del bádminton mundial ha sido el lugar de la fe en tiempos de zozobra. Fe en tiempos de dolor. Un funeral hermoso, si es que eso es posible ante una tragedia así, gracias a las voces y el acompañamiento musical de la orquesta y coro de la catedral de Huelva, la imagen de la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva, en el altar y al mimo que han puesto la diócesis y el Ayuntamiento en la organización que ha servido de reencuentro para las familias de las víctimas que se han abrazado después de dos semanas de dolor y rabia.
[–>[–>[–>
De alguna forma se ha obrado el milagro: la cancha ha mutado en piedra y mármol y los focos en vidrieras catedralicias. Como el vino y el pan se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo, el recinto de los triunfos deportivos ha sido esta tarde el refugio de la esperanza para los que creen que se reencontrarán con los suyos en otra vida. Y se ha obrado otro milagro más: por el ruido que ha precedido estos días atrás, se temió que el protagonismo virara de los familiares a los políticos, esta tarde, convertidos en meros testigos del dolor de un pueblo.
[–>[–>
[–>«Huelva hace muy bien estas cosas», describía Francisco Rodríguez, un onubense poco antes del comienzo, que como tantos otros se ha echado a la calle en esta tarde fría, gris y triste. «No son mis muertos pero son mis muertos». La provincia de Huelva ha perdido 27 de las 45 víctimas mortales de la tragedia, de esta tierra son muchos de los 125 heridos que han asistido a esta misa, en la que también ha participado el párroco de Adamuz, el pueblo unido para siempre con Huelva.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
“Cómo no va a venir la de Huelva, con lo que le gusta chupar cámara”
[–>[–>[–>
Más de 160 periodistas acreditados y un fortísimo despliegue de seguridad alrededor de este espacio han roto desde horas antes la cotidianeidad del barrio de Fuente Piña, cercano al pabellón: «Aquí siempre hay algo, un concierto, un partido… pero lo de hoy no se tenía que haber celebrado nunca» Es el sentir de la encargada del bar Parque de la Luz, un rincón donde sus parroquianos comentan la polémica que ha venido pareja a este acto: el malestar expresado por algunos de las familias por la propuesta de un homenaje laico y fechado demasiado pronto tras la tragedia, que ha sido suspendido sine die, criticado también por la presencia de miembros del Gobierno de España. «Como no va a venir la de Hacienda si lo que le gusta es chupar cámara”. El momento, captado por los medios y convertido, en el que la vicepresidenta del Gobierno se ubicaba cerca de los Reyes durante la visita a Adamuz ha hecho mella. Montero entró por una puerta lateral lejos de las cámaras y el público que se ha quedado fuera del pabellón.
[–>[–>[–>A horas de empezar esta misa, en el bar no es que se practique la equidistancia, sólo que se aquí se reparte a partes iguales: «Y también viene Feijóo, que no lo puedo ni ver», terciaba la misma clienta sobre la representación institucional de un acto en el que se ha volcado los ciudadanos de Huelva.
[–>[–>[–>
Como Pepi Rodríguez, era compañera de Antonia Garrido, la asistente de ayuda a domicilio que viajaba en ese Alvia. «Era la eterna sonrisa», cuenta. Antonia, madre de tres hijos, viajaba de vuelta a Huelva después de acompañar a su hija al examen de oposiciones a instituciones penitenciarias, como tantos padres hicieron aquella trágica tarde del 18 de enero. «También falleció un maquinista, iba con su hija, imagínate, trabajar 40 años en Renfe y morir en un tren», cuenta Isabel Díaz, vecina de Huelva, que ante la pregunta de si preferían un acto religioso o uno laico, motivo de confrontación estos días atrás, responde tajante: «Íbamos a venir de todas maneras».
[–>[–>[–>
Ya por la mañana, durante la celebración de ElCorreopregunta, el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, dejó un mensaje que «una persona que está dolorida y rota y es una persona creyente, no quiere homenajes, lo que quiere es consuelo para que se cierren las heridas del corazón».
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí