No es una amenaza
Negociado durante 25 años, por fin ve la luz el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur –firmado este mes de enero y aprobado por mayoría cualificada en el Consejo de la UE– para abrir un nuevo horizonte a la ambición comercial europea y, por tanto, asturiana.
[–>[–>[–>Este acuerdo con los países del cono sur americano se presenta como una alternativa sólida para diversificar mercados y fortalecer la presencia internacional para todos los sectores productivos, incluido el agroalimentario, lo que es especialmente relevante ante un contexto de inestabilidad geopolítica con Estados Unidos o Rusia.
[–> [–>[–>Tal y como han expresado tanto la Comisión Europea como el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, este acuerdo debe verse como una oportunidad y no como una amenaza para el sector agrario español.
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El acuerdo contempla la eliminación progresiva de los aranceles en más del 90% del comercio bilateral. No obstante, se han habilitado mecanismos de compensación por parte de la Unión Europea para que ciertos productos, como los agrícolas, sigan sujetos a los aranceles actuales o a reducciones limitadas mediante cuotas.
[–>[–>[–>Por tanto, habrá unos contingentes arancelarios estudiados para sectores identificados como sensibles, entre los que se encuentra la carne de vacuno. De este modo, la Unión Europea restringirá la importación a 99.000 toneladas, lo que supone entre el 1% y el 2% del consumo total. Esto evidencia, frente a bulos tendenciosos, que el acuerdo vela por el mercado de producción propia y no habrá invasión de productos cárnicos.
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El campo asturiano puede estar tranquilo. El acuerdo de Mercosur no supone una amenaza. No habrá desprotección del medio rural ni se permitirá competencia desleal frente a las producciones externas. Supone una nueva oportunidad para nuestras exportaciones y habrá garantías y mecanismos compensatorios.
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[–>La UE ha previsto un fondo de compensación de 6.300 millones de euros para hacer frente a posibles efectos adversos en los mercados, cuya implementación está prevista para 2028, así como mecanismos de salvaguardia rápida en caso de perturbaciones graves.
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Además, la UE podrá activar un mecanismo de protección o cláusulas de salvaguardia para que se limiten importaciones o la reducción de aranceles, incluso cuando la situación afectase a un único país comunitario. Todo esto se ha detallado en una propuesta de Reglamento que se activará en dichos casos.
[–>[–>[–>También es importante resaltar que el acuerdo Mercosur protege a denominaciones de origen e indicaciones geográficas europeas. Esto es esencial para países como España, con 393 figuras de DOP e IGP registradas, 11 de ellas de Asturias, una comunidad donde nuestra producción se apoya en un modelo creciente en figuras de calidad para las que esta protección es fundamental. Así, las marcas de calidad asturianas podrán acceder a Mercosur sin riesgo de competencia desleal por copias.
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Los controles y la seguridad alimentaria están garantizados. La legislación comunitaria asegura que ningún producto agroalimentario procedente de terceros países puede entrar en el mercado europeo sin pasar por estrictos y rigurosos controles sanitarios y fitosanitarios que se realizan en los Puestos de Control en Frontera (PCF).
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Asturias cuenta con uno de estos Puestos de Control Fronterizo en el puerto de Gijón, donde un equipo de veterinarios, agrónomos y técnicos de inspección que verifican la calidad y seguridad de todas las mercancías antes de su distribución. Por ello, la protección al consumidor se mantiene intacta, vengan mercancías de países Mercosur o de otras regiones.
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El acuerdo de Mercosur supone un claro avance para la ambición comercial europea y asturiana. Abre grandes posibilidades para las exportaciones regionales. Asturias, con una creciente presencia internacional en productos con denominación de origen y marcas de calidad, se beneficiará directamente de la reducción o eliminación de aranceles en el 93 % de las exportaciones agroalimentarias que se hagan desde la UE al mercado suramericano.
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Empresas lácteas, queserías artesanales, productoras de sidra, miel, conservas o repostería verán facilitado su acceso a un mercado latinoamericano de más de 260 millones de consumidores, con una demanda creciente de productos europeos de calidad.
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Asturias verá reforzado su gran espíritu exportador en todos sus sectores productivos y acuerdo UE–Mercosur supondrá una excelente herramienta económica y también contribuirá a potenciar la posición europea atendiendo a la estrategia geopolítica.
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En un mundo cada vez más polarizado, fortalecer lazos comerciales con América Latina –un mercado con afinidades culturales y lingüísticas claras en el caso de España– nos puede ofrecer estabilidad y crecimiento sostenible.
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El sector agroalimentario y pesquero asturiano tiene así la oportunidad de consolidar su presencia internacional, diversificar mercados y crear empleo, alejándose de la dependencia de entornos comerciales más volátiles.
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Este nuevo acuerdo supondrá nuevos nichos de mercado con menos trabas arancelarias. Hará que nuestras industrias agroalimentarias puedan crecer y sean sostenibles a largo plazo, e incluso, con el aumento de la demanda puede implicar la generación de más puestos de trabajo en Asturias.
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En definitiva, el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur representa una oportunidad para fortalecer nuestras exportaciones y consolidar nuestro desarrollo económico. Ante quienes intentan retrasar su ratificación y siembran dudas apelando al temor al cambio, debemos subrayar que este tratado incorporará controles rigurosos y ofrecerá mayor seguridad a nuestra producción. Es el momento de aprovechar la oportunidad que esperábamos.
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