¿Por qué no prestamos más atención a la IA?
Sumidos en el huracán de Trump, el potaje madrileño con la inmigración y el caos ferroviario, nos cogen ganas de decir aquello de que paren el mundo que me bajo. Y desde el andén se ve con claridad que el tren que viene a toda velocidad es el de la implantación de la Inteligencia Artificial (IA) que en muchas empresas e instituciones ya ha dejado de ser una mera distracción para comprobar sus potencialidades y ya es una herramienta cotidiana. Jordi Grífol lo explica en relación a la banca en este informe. De cómo este sector está afrontando el reto hemos tenido la oportunidad de compartir la visión de Carlos Torres. El presidente del BBVA. Aunque algunos demagogos no lo crean, las organizaciones no eligen a los más dóciles ni a los más malvados para dirigirlas. Mucho menos las empresas. Eligen la inteligencia que, entre otras cosas, se caracteriza por analizar correctamente el entorno y el contexto para tomar las mejores decisiones para conseguir los objetivos que se persiguen. Carlos Torres, presidente del BBVA, ha leído a la perfección lo acontecido durante la opa que presentó sobre el Banc Sabadell. Por eso, rápidamente, se ha puesto a trabajar en el cumplimiento del nuevo plan estratégico de la entidad, que está recibiendo todo el apoyo de los accionistas y de los inversores. Nuevamente, como desde sus inicios en la gestión del banco, la tecnología es un vector nuclear en esa estrategia. Y la tecnología ahora no es otra cosa que la Inteligencia Artificial (IA). Y presentó este martes en Barcelona su visión de esta realidad. Tres ideas clave: las empresas no pueden dejar de utilizar una tecnología que ya usan sus clientes; más IA también quiere poder decir más tarea humana en las organizaciones; y, finalmente, hay que ser conscientes de las consecuencias de la expansión de la IA en la distribución de la riqueza entre capital y trabajo. No se podía decir más en menos palabras, y más claras.
[–>[–>[–>La jornada con Carlos Torres sirvió también para escuchar la voz de los expertos que, como Miquel Martí, del Tech Barcelona, remató la interpretación del momento: «Europa debe poner guarda carriles a la IA que no pueden ser en ningún caso un freno». En la sala del Antic Sant Pau casi resuenan las palabras de Mark Carney, el primer ministro canadiense, en Davos: los defensores de un orden mundial con normas deben recuperar su autonomía comercial, tecnológica y militar porque las grandes potencias han decidido dejar de vivir en la mentira. Se necesita coraje político para conseguirlo, pero también en quienes dirigen las instituciones y las empresas. Bancos incluidos. Hoy mismo, el denostado Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) debate un documento sobre el uso de la IA en los juzgados, según adelanta Cristina Gallardo.
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