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Tesla dejará de fabricar los Model S y Model X en 2026

Tesla dejará de fabricar los Model S y Model X en 2026
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  • Publishedenero 30, 2026



Parece que Tesla descontinuará el Model S y el Model Now. Lo decimos con cierto sarcasmo porque no es la primera vez que lo escuchamos, aunque en este caso fue el propio máximo responsable de la compañía americana, Elon Musk, quien lo dijo en la presentación de los resultados. Sin embargo, dado que la misma fuente anunció un Model 2 que nunca llegó (ni llegará), no le daremos 100% de credibilidad todavía.

Es cierto que ahora parece una decisión casi obligada, dada la situación Notable descenso de las ventas que se han registrado en todo el mundo.donde, además, el peso del Model S y Model X es prácticamente residual. Un ejemplo paradigmático lo tenemos en nuestro mercado: de los 16.005 Tesla matriculados en 2025, sólo 32 correspondieron al Model S y apenas 21 al Model X.

Foto de : Tesla

De hecho, esta decisión afecta sin duda a la división de vehículos de Tesla, una de sus múltiples líneas de negocio. En el caso del mercado europeo, esto significa que el Model 3 y el Model Y se quedan completamente solos.; No así en Estados Unidos y otros mercados, donde todavía se puede comprar esta monstruosidad llamada Cybertruck. Y veremos en qué posición se encuentra el Roadster, probablemente el próximo en caer (de momento las reservas siguen abiertas).

Tesla adaptará su fábrica para producir robots

La decisión no tomó a nadie por sorpresa, pero su alcance es mucho más amplio de lo que podría parecer a primera vista. No se trata sólo de la retirada progresiva de dos modelos históricos, sino de una redefinición completa de la identidad de Tesla. Elon Musk está liderando un cambio estratégico que transforma a la empresa de un fabricante de automóviles eléctricos a una empresa de robótica avanzada y sistemas físicos de inteligencia artificial. Un cambio que, de materializarse como imagina, podría situar a Tesla en un territorio completamente distinto al de la industria automovilística tradicional.

Desde hace meses, hay señales de que la fase comercial del Model S y Model En varios mercados internacionales Tesla dejó de aceptar nuevos pedidos para ambos modelos sin explicaciones muy claras. Para muchos fue una señal inequívoca de que algo estaba cambiando, aunque el verdadero punto de inflexión se produjo durante la última conferencia con inversores. Allí Musk lo expresó en un tono casi ceremonioso, sin dramatismo, pero con absoluta contundencia: era hora de conceder una «jubilación honorable» a dos vehículos que habían sido fundamentales en la historia de la marca.

Incluso el contexto financiero no es inmune a esta transformación. Tesla registrado recientemente su primera caída anual de ingresos, alrededor del 3% en comparación con el año anterior. No es un colapso, pero es una señal de alerta en una empresa acostumbrada a crecer constantemente. Para Musk, este estancamiento confirma la necesidad de ampliar la atención más allá de la automoción y centrarse en sectores con un potencial disruptivo mucho mayor.

Y aquí es donde entra en juego la idea central de su discurso: Tesla no debería considerarse una empresa de automóviles. En su visión, el verdadero valor está en la autonomía, en la inteligencia artificial aplicada al mundo físico y en la robótica. Los vehículos eléctricos serían sólo una de las muchas plataformas posibles para implementar dicha tecnología. El siguiente gran paso lo representa Optimus, el robot humanoide que la compañía ha presentado como una solución capaz de transformar sectores enteros.

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Foto de : Tesla

El plan es extremadamente ambicioso. Tesla planea utilizar el espacio de fabricación que actualmente ocupan los Modelos S y X en su planta de Fremont, California, para instalar una nueva línea de producción dedicada a Optimus. El objetivo declarado es alcanzar una capacidad de hasta un millón de unidades por año. Una cifra que, de alcanzarse, situaría a la compañía en una posición totalmente inédita en el sector de la robótica industrial y de servicios.

Optimus no se concibe como un simple experimento tecnológico, sino como un producto de consumo masivo para entornos industriales, logísticos y, a largo plazo, domésticos. Musk lo presenta como un trabajador incansable, capaz de realizar tareas repetitivas, peligrosas o físicamente exigentes, y como un actor clave en la redefinición de la productividad global. En este contexto, el coche deja de ser el centro del negocio y pasa a ser el escenario preliminar de un proyecto mucho mayor.

Por lo tanto, decir adiós al Model S y al Model X no es sólo una decisión comercial basada en la caída de las ventas. Es un gesto simbólico que marca el fin de una era. Aquel en el que Tesla luchaba por demostrar que el coche eléctrico tenía sentido. Ahora la compañía quiere ir más allá: aspira a liderar una revolución en la que la inteligencia artificial y la robótica transformen la forma en que trabajamos, producimos y vivimos.

El futuro de Tesla ya no se mide sólo en kilómetros de autonomía o tiempos de aceleración. Se mide en algoritmos, robots humanoides y la capacidad de sacar la inteligencia artificial de la pantalla y transformarla en una presencia física en el mundo real. Y ese cambio, para bien o para mal, redefine por completo lo que entendemos hoy por Tesla.



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