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Mi padre me pegaba cuando hablaba catalán

Mi padre me pegaba cuando hablaba catalán
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  • Publishedenero 31, 2026



Karmele Marchante en un programa. (Foto: YouTube)

Karmele Marchante regresa a la televisión tras años alejada de los focos mediáticos y lo hace dispuesta a Mira tu pasado a la cara y explicar cómo ha logrado reconstruirse después de un período personal y económico particularmente difícil. Este viernes reaparece en el programa ‘¡Viernes!’en Telecinco, un regreso muy esperado que no sólo supone su regreso a un plató, sino también la recuperación de una voz que durante décadas fue inconfundible en la pantalla chica. Con motivo de esta reaparición, vuelve a salir a la luz uno de los capítulos más dolorosos de su biografía: una infancia marcada por la represión, el miedo y la ausencia total de afecto.

La historia de Karmele Marchante

El trauma de Karmele Marchante: "Mi padre me pegaba cuando hablaba catalán."El trauma de Karmele Marchante: "Mi padre me pegaba cuando hablaba catalán."

Natural de Tortosa, Karmele Marchante nunca ha intentado suavizar los recuerdos de su infancia. Al contrario, los ha calificado en numerosas ocasiones como una etapa profundamente tristea pesar de haber crecido en una casa grande, situada en la calle Sant Blai, y en una familia con cierta estabilidad material gracias al negocio que regentaba su abuela, la conocida Casa Barrobés. Nada de esto, sin embargo, logró compensar una infancia sin vínculos afectivos, sin celebraciones y sin la calidez que suele asociarse a esos primeros años de vida. Ella misma lo resumió contundentemente recordando que «No tenía amigos, ni cumpleaños, ni regalos, ni infancia».frase que condensa la soledad que la acompañó durante ese período.

El núcleo de ese trauma tiene un nombre claro: su padre. Militar de ideología franquista, su figura estuvo asociada desde muy temprano a la autoridad más rígida y al miedo constante. Según la propia periodista, Nunca se adaptó a Tortosa ni a su entorno culturaly mostró un rechazo absoluto a todo lo que tuviera que ver con la lengua catalana. Este rechazo se tradujo en episodios de violencia física que Karmele ha denunciado públicamente sin ambigüedades, asegurando que recibió palizas cuando su padre la escuchó hablar catalán con sus amigos de la escuela. Una represión que fue mucho más allá del lenguaje y que acabó erosionando cualquier atisbo de relación sana entre ambos.

Pero si algo destaca Marchante al recordar a su padre no es sólo la violencia, sino la ausencia total de cariño. No hubo gestos de cariño, ni palabras de apoyo, ni reconocimiento alguno. Ella misma lo ha explicado nunca recibí una muestra de estimauna carencia emocional que le dejó una profunda huella y que influyó decisivamente en su manera de entender la autoridad, la libertad personal y la necesidad de reivindicar la propia identidad. Aquella relación, rota desde pequeño, acabaría siendo uno de los motores de su posterior compromiso político y socialasí como su posicionamiento público como activista.

El traslado a Barcelona supuso un cambio de aires, pero no un alivio inmediato. De regreso con sus padres, Karmele pasó por ambientes religiosos vinculados a la Opus Deiuna experiencia que no encajaba con su carácter ni con su inquietud intelectual. Esa etapa fue breve y quedó atrás cuando entró en contacto con los movimientos contraculturales y políticos que empezaban a surgir con fuerza, y que le ofrecieron por primera vez un espacio de pertenencia y pensamiento crítico.

Karmele Marchante, una vida de película

Karmele Marchante en 'Sálvame'. (Foto: YouTube)Karmele Marchante en 'Sálvame'. (Foto: YouTube)
Karmele Marchante en ‘Sálvame’. (Foto: YouTube)

Desde muy joven, Marchante demostró un especial talento para las letras, lo que la llevó a estudiar Periodismo en la Universidad de Navarraentonces única universidad privada donde se impartía la carrera y también vinculada al Opus Dei. Sin embargo, su creciente implicación en el activismo político y social acabó chocando frontalmente con la institución. Ese enfrentamiento terminó con su expulsiónobligándola a continuar sus estudios en Barcelona, ​​un duro golpe que, lejos de frenarla, reforzó su determinación de seguir su propio camino.

Fue en ese proceso de ruptura cuando tomó una decisión simbólica y profundamente personal: dejar atrás su nombre de nacimiento, Carmey adoptar el karmelesu versión en euskera. No fue un simple cambio nominal, sino una declaración de intenciones, un gesto de afirmación de identidad que conectaba con sus convicciones políticas, culturales y vitales. A partir de ahí empezó a construirse la figura pública que, años más tarde, se convertiría en uno de los rostros más reconocibles y polémicos de la televisión española.

Ahora, después de un grave ruina financiera resultante de un matrimonio fallido y tras un accidente que marcó un antes y un después en su vida, Karmele Marchante vuelve a la televisión para contar cómo lo ha conseguido reconstruir desde los cimientos. Su regreso no sólo reactiva el interés mediático por su figura, sino que también nos invita a revisar una trayectoria personal atravesada por el dolor, la lucha y la constante necesidad de reinventarse. Una historia en la que Infancia traumática, represión y búsqueda de la libertad. Explican, en gran medida, la mujer que hoy vuelve a ocupar su lugar frente a las cámaras.



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