así funciona el aparato de vigilancia de ICE para espiar a inmigrantes y manifestantes
Tirotear a civiles desarmados, detener a niños de cinco años para utilizarlos como cebo, intimidar a ciudadanos por su color de piel, arrastrar a ancianos por la nieve o rociar el rostro de menores de edad con espray pimienta. Las brutales tácticas de acoso ejecutadas durante las últimas semanas en Minneapolis y en otras ciudades santuario de Estados Unidos por los agentes enmascarados del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza son solo la punta del iceberg.
[–>[–>[–>Convertida por el presidente Donald Trump en una fuerza paramilitar, la agencia migratoria opera gracias a un orwelliano aparato tecnológico de vigilancia que se alimenta de la enorme red de datos recopilados por el Departamento de Seguridad Nacional tras los atentados del 11-S. Reconocimiento facial, software de espionaje, escáneres oculares, geolocalización o pruebas de ADN. Tecnologías pensadas para cazar terroristas que la Administración trumpista está normalizando en su empeño para deportar a 11 millones de personas migrantes.
[–> [–>[–>Más de una década después de las revelaciones de Edward Snowden, la vigilancia se ha convertido en un negocio privado muy lucrativo. Desde gigantes empresariales como AT&T o Deloitte a start-ups como Palantir o Clearview AI —prohibida en varios estados— hacen caja con el Gobierno de cliente. En 2025, ICE gastó al menos 353 millones de dólares en contratos de vigilancia, un 27% más que durante la era Biden, según un análisis de Financial Times.
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Datos a toda costa
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Esas empresas venden a la Administración estadounidense la infraestructura tecnológica que acelera sus redadas. Se trata, en muchos casos, de herramientas de inteligencia artificial que cruzan datos del distintas ramas del Gobierno —algo potencialmente ilegal y un riesgo para la ciberseguridad— con otros comerciales o extraídos de internet. Registros de votante, permisos de conducir, códigos bancarios, expedientes médicos e incluso actas de matrimonio. Ese vasto y caótico océano de cifras se traduce en información útil en las aplicaciones móviles que guían a los agentes de ICE.
[–>[–>[–>En EEUU, la ley exige una orden judicial basada en una causa probable para vigilar a alguien. Sin embargo, comprar datos a terceros permite al Gobierno saltarse unas limitaciones cada vez menos respetadas. Además, ICE ha activado un programa piloto secreto con el que está reclutando a cazarrecompensas, investigadores privados, exsoldados y antiguos agentes de las fuerzas del orden —personas sin ningún rol oficial en la Administración pública— para que espíen a personas migrantes y verifiquen físicamente la dirección donde viven. Al menos 10 empresas han ganado un total de más de un millón de dólares a través de esta iniciativa nacional para rastrear a 1,5 millones de inmigrantes indocumentados, según The Intercept.
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A través de ICE, la Administración Trump está llevando la erosión de la privacidad un paso más allá. Un documento interno obtenido por 404 Media revela que el Departamento de Seguridad Nacional niega el derecho de los ciudadanos a oponerse al escaneo de sus rostros con la app Mobile Fortify, datos altamente sensibles que se almacenarán durante 15 años independientemente de su estatus migratorio o ciudadanía.
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[–>Esos métodos cada vez más agresivos son para perseguir a «lo peor de lo peor», dice la agencia. No obstante, sus propios datos indican que dos tercios de los detenidos no tienen antecedentes penales. Exempleados han denunciado al Financial Times que la obsesión de Trump con perseguir la inmigración está limitando la desarticulación de redes de explotación sexual infantil y la detención de capos de la droga.
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Palantir, el gran aliado de ICE
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El principal proveedor de la agencia es Palantir. La firma, cofundada por el multimillonario tecnológico e inversor neorreaccionario Peter Thiel, lleva más de una década ayudando a ICE a crear sus sistemas de vigilancia, hasta ahora poco conocidos. Su relación con el Gobierno estadounidense es tan profunda que más de la mitad de sus ingresos provienen de contratos públicos. Sin ir más lejos, el año pasado se le otorgó uno de 30 millones de dólares para crear ImmigrationOS, un programa para identificar y deportar a migrantes, según adelantó Wired.
[–>[–>[–>Palantir también ha construido un sistema llamado ELITE y está permitiendo localizarlos en un mapa interactivo. Esta herramienta, cuya existencia ha sido destapada por 404 Media, proporciona además un expediente personal con nombres e imágenes y una «puntuación de confianza» sobre su dirección actual. Así, los agentes utilizan esta interfaz para fichar a potenciales objetivos, como si se tratase de Google Maps o de una Pokédex. De ahí que la propaganda del Departamento de Seguridad Nacional compare las redadas antiinmigración con la caza de Pokémon.
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Aunque el asesinato de dos ciudadanos desarmados, Renee Nicole Good y Alex Jeffrey Pretti, a manos de ICE y de la Patrulla Fronteriza, ha acentuado la presión sobre esas compañías, Palantir defiende esa colaboración. Su director ejecutivo, Alex Karp, considera que es «extremadamente buena para EEUU«.
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Vigilancia para localizar
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Cuando una persona migrante entra a EEUU se le asigna un código que identifica su estatus. Sin embargo, eso no evita que las autoridades le puedan perder el rastro. Para localizar aquellos en situación irregular, ICE está desplegando una extensa lista de sistemas de vigilancia. Según desveló The New York Times, el brazo policial de la agencia utiliza Geo Group, una app de rastreo fabricada por el mayor operador privado de prisiones del país.
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También cuenta con Tangles y Webloc, dos herramientas que permiten consultar —sin orden judicial— datos de ubicación adquiridos de las redes sociales y de cientos de millones de teléfonos móviles para peinar barrios e seguir los movimientos de sus objetivos.
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Asimismo, ha contratado una app creada por Motorola y Thomson Reuters —el gigante mediático y broker de datos propietario de la agencia Reuters— y expuesta por 404 Media que permite escanear la matrícula de un vehículo y añadirla a una base de datos para saber dónde ha estado antes y precedir cuál será su próximo destino.
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Irónicamente, ICE también utiliza tecnología extranjera para su labor antiinmigración. Es el caso de la francesa Capgemini, que el pasado diciembre obtuvo un contrato de 4,8 millones de dólares para vender a la agencia un servicio de investigación de antecedentes penales, ha destapado el canal France 2.
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