David Jiménez, abogado y economista, sobre el desamparo de las parejas de hecho y su sucesión: «O hago testamento o le queda cero»
Planificar el futuro no tiene por qué ser un proceso sombrío o centrado en la pérdida; también supone una oportunidad para brindar tranquilidad y protección a quienes más queremos. Se trata de asegurar que todo el esfuerzo y los proyectos compartidos en pareja cuenten con un respaldo sólido que garantice el bienestar del otro en cualquier circunstancia. Lejos de ser un trámite exclusivo para aquellas personas de edad avanzada, el testamento es en realidad una herramienta que permite que la convivencia y el afecto se traduzcan en una seguridad jurídica real y positiva.
[–>[–>[–>Para profundizar en cómo transformar este proceso en una ventaja estratégica para la familia, David Jiménez, abogado y economista, ha acudido al pódcast ‘Levers’ del canal Jaime Gil Invest, donde ha abordado varios puntos referentes al testamento con el objetivo de «cuidar a la familia y ahorrar impuestos».
[–> [–>[–>Según el experto, aunque el documento legal en sí no caduca, nuestras vidas y afectos sí evolucionan, por lo que propone realizar auditorías cada dos años para que el legado de una persona siempre refleje su voluntad actual y proteja a sus más allegados.
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Hachazo fiscal o compartir casa con tus suegros: los riesgos de no tener testamento
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De todas las declaraciones del invitado, esta es quizás la más demoledora: «O hago testamento o a mi pareja le queda cero». Y es que, en el derecho común español, si una persona fallece sin testamento y no está casada, su pareja no tiene ningún tipo de derecho sucesorio. De hecho, el experto relata un caso real donde un heredero tuvo que abonar un 52% de impuestos (495.000 euros de una herencia de un millón) por no haber formalizado la relación. De haber estado inscritos como pareja de hecho, esa cifra habría caído drásticamente hasta los 5.000 euros en comunidades como Madrid, gracias a las bonificaciones fiscales existentes.
[–>[–>[–>David Jiménez, abogado, recomienda realizar una «auditoría personal» cada dos años / FREEPIK
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Además del impacto económico, existe un riesgo habitacional crítico. Si una pareja compra una vivienda al 50% y uno de ellos fallece sin hijos ni testamento, la ley dicta que la parte del fallecido pase a sus padres. Esto obliga a la otra parte de la relación a compartir la propiedad de su casa con sus suegros o, en su defecto, con sus cuñados. Este tipo de situaciones, en cambio, se evitaría por medio de un testamento que, aunque tiene un coste bajo, ofrece una seguridad incalculable.
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Estrategias de blindaje: heredar frente a donar
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Una de las claves técnicas que aporta Jiménez es la superioridad fiscal de la herencia sobre la donación en vida. Al donar un inmueble, el donante suele tener que pagar por la ganancia patrimonial en su IRPF, mientras que en la herencia este impuesto desaparece, un fenómeno que el experto denomina la «plusvalía del muerto». Esta planificación permite que el heredero reciba el bien actualizado a valor de mercado sin que el fallecido tribute por ese incremento en su última renta.
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Sin embargo, el blindaje no termina en el testamento: Jiménez recomienda realizar una «auditoría personal» cada dos años. Aunque el documento no caduca, las circunstancias vitales como divorcios, nacimientos o cambios en la relación de pareja sí lo hacen, y el testamento debe adaptarse para evitar que un documento antiguo genere un problema nuevo. En casos de conflicto familiar, el experto sugiere nombrar a un «contador-partidor» profesional, que no es más que una figura que puede desbloquear la herencia y obligar a cumplir el testamento aunque uno de los herederos se niegue a firmar.
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La trampa invisible de los avales y deudas
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Finalmente, Jiménez alerta sobre una carga que suele pasar desapercibida: los avales también se heredan. Si una persona avaló a un familiar en vida, esa responsabilidad de pago se transmite a sus herederos al aceptar la herencia. Esto no aparece como una deuda directa, pero debilita financieramente al heredero al computar en su informe de riesgos bancarios (CIRBE), limitando su capacidad para pedir créditos personales.
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Si una persona garantiza a un familiar en vida, esa responsabilidad de pago se transmite a sus herederos al aceptar la herencia. / INFORMACIÓN
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Para evitar estos «jardines» legales, el asesoramiento especializado es fundamental. Jiménez defiende que, a diferencia de un notario que es imparcial, un abogado especialista tiene la misión de proteger los intereses específicos de su cliente y anticipar conflictos. En definitiva, la planificación sucesoria no es un trámite para ricos, sino un acto de responsabilidad para cuidar a la familia y evitar que el patrimonio construido con esfuerzo termine devorado por impuestos o disputas evitables.
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