¿Qué busca Trump en Cuba? Las claves de la estrategia de EEUU contra el penúltimo bastión comunista
La Casa Blanca ha puesto sus ojos en Cuba. Después de tomar el control del economía venezolanael presidente de Estados Unidos parece decidido a intervenir de alguna manera en el curso de la vida política de la isla. Las autoridades castristas atraviesan un momento especialmente difícil tras sufrir la falta de petróleo de Venezuela y México, sus dos mayores aliados en la región. Los apagones eléctricos, la falta de suministros y las amenazas de Estados Unidos han colocado al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel bajo máxima presión, lo que le obligó a aceptar conversaciones, alguna vez descritas como «un acto de injerencia» por el ejecutivo cubano.
Donald Trump afirmó este fin de semana que se encuentra en negociaciones con los líderes de la isla para llegar a un acuerdo luego de ordenar la imposición de aranceles a los países que suministran petróleo a la isla. «Cuba es una nación en decadencia. Lo ha sido durante mucho tiempo, pero ahora no tiene a Venezuela que lo apoye. Entonces estamos hablando con el pueblo de Cuba, con las más altas esferas de Cuba, para ver qué pasa», dijo a la prensa en su mansión privada en Mar-a-Lago (Florida).
El presidente estadounidense cree que las autoridades cubanas Se verán obligados a buscar un acuerdo con Washington por la falta de petróleo. «No tiene por qué ser una crisis humanitaria. Creo que probablemente vendrían a nosotros y querrían llegar a un acuerdo. Su situación es muy grave para Cuba. No tienen dinero. No tienen petróleo. Vivían del dinero y del petróleo venezolano, y nada de eso les llegará ahora», dijo.
Pero ¿qué quiere realmente el presidente estadounidense de la isla? ¿La dimisión de todo el gobierno? ¿Un pacto comercial que abra las puertas a las empresas estadounidenses? Aunque no ha ofrecido detalles, la Casa Blanca ha sugerido que está buscando reformas políticas de largo alcance, que incluirían el respeto a los derechos humanos, la liberación de los presos políticos, el fin del control militar de la economía y algunas avance hacia un sistema político más abierto o democrático. Según el Diario de Wall StreetLa Casa Blanca estaría explorando si miembros del ejecutivo cubano pueden ayudarlo a alcanzar un acuerdo para expulsar al régimen comunista antes de fin de año.
A los expertos les gusta Michael Bustamente, Desde la Universidad de Miami, consideran que una de las cartas sobre la mesa en una posible negociación entre los países sería la migración. La Habana podría provocar una migración masiva de cubanos hacia las costas de Florida, un fenómeno registrado en el pasado, como ocurrió en los años 80 con el éxodo del Mariel y en 1994, en la conocida como crisis de los balseros.
Mientras tanto, el gobierno de la isla continúa dando vueltas y ha negado las acusaciones vertidas por la Administración estadounidense sobre su apoyo o financiación a organizaciones terroristas o que la isla albergue bases militares chinas, como sostiene un think tank estadounidense. «Cuba declara categóricamente que no acoge, apoya, financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas».. «Nuestro país mantiene una política de tolerancia cero contra la financiación del terrorismo y el blanqueo de dinero, y está comprometido con la prevención, detección y enfrentamiento de actividades financieras ilícitas, en línea con los estándares internacionales», afirmó en un comunicado.
El Ministerio de Asuntos Exteriores cubano, que ha condenado «inequívocamente» el terrorismo, ha defendido que «cualquier interacción pasada que involucrara a personas posteriormente designadas como terroristas se produjo sólo en contextos humanitarios limitados, vinculados a procesos de paz internacionalmente reconocidos, a petición de sus respectivos gobiernos, de forma totalmente transparente».
En la misma línea, la cartera diplomática ha negado que la isla albergue «bases militares o de inteligencia extranjeras», y ha expresado su rechazo a «la caracterización de ser una amenaza para la seguridad de Estados Unidos». «Tampoco ha apoyado ninguna actividad hostil contra ese país ni permitirá que nuestro territorio sea utilizado contra otra nación», añadió, tras reafirmar su «compromiso de cooperar con» las autoridades estadounidenses así como con otros estados para «fortalecer la seguridad regional e internacional».
La diplomacia cubana ha asegurado en este sentido su voluntad de «reactivar y ampliar la cooperación bilateral con Estados Unidos para abordar amenazas transnacionales compartidas»citando la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, la prevención del blanqueo de capitales, la trata de personas y cuestiones de ciberseguridad, aunque ha subrayado que «nunca renunciará a la defensa de su soberanía e independencia». «Cuba propone renovar la cooperación técnica con Estados Unidos (…) y seguirá fortaleciendo su marco legal para apoyar estos esfuerzos, conscientes de que cuando ha habido voluntad de las partes se ha avanzado en estos frentes”, declaró el Ministerio que dirige Bruno Rodríguez.
El republicano también reveló que Fue él quien personalmente le preguntó a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, para detener el envío de crudo a la isla y que estuvo de acuerdo. La grave crisis económica, energética y social de Cuba se ha agravado desde que la isla dejó de recibir petróleo de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, ataque que el Gobierno de La Habana condenó enérgicamente. Por su parte, la presidenta mexicana anunció este domingo que su gobierno planea enviar ayuda humanitaria a Cuba «esta semana», con alimentos y otros productos básicos, mientras busca «por todos los canales diplomáticos» cómo reanudar el envío de petróleo a la isla.
Con información de Efe
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