TERESA RIBERA | Teresa Ribera reivindica el ‘soft power’ de la Unión Europea ante el cambio de orden mundial: «sigue siendo el mejor lugar del mundo para vivir»
Existen indicios suficientes para afirmar que el orden mundial establecido tras la Segunda Guerra Mundial está cambiando. Consecuencia de ello son las roturas de las cadenas de producción, que convierten las materias primas en auténticas armas geopolíticas. En este contexto, con Estados Unidos como uno de los principales actores en poner en entredicho estas reglas —su salida de varias organizaciones multilaterales y sus amenazas comerciales son ejemplos de ello—, la vicepresidenta de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, ha querido reivindicar el soft power de la Unión Europea como un elemento diferencial que “no hay que dejar escapar”, sino emplear de forma estratégica.
[–>[–>[–>Ribera, que ha inaugurado en Barcelona el ciclo de ponencias organizadas por la Fundación para la Sostenibilitad Energética y Ambiental (Funseam) sobre «Europa ante una crisis climática, económica y geopolítica» niega que «el orden mundial se esté rompiendo —ha dicho, en referencia a declaraciones recientes del ministro de Canadá—, sino que está evolucionando. La salida de Estados Unidos de varias alianzas globales puede llevar al pesimismo, pero hay que recordar que, por ahora, ningún país ha seguido esa estela. El futuro no está escrito”, ha señalado.
[–> [–>[–>En este sentido, Ribera ha situado a Europa en el centro de dos grandes bloques tectónicos, liderados por China y Estados Unidos, y ha defendido que la Unión Europea “sigue siendo el mejor lugar del mundo para vivir”. Por ello, ha subrayado que su papel debe seguir siendo el de afianzar alianzas con socios globales, donde los acuerdos con Mercosur y con la India resultan clave tanto desde el punto de vista económico como estratégico.
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Frente a las diferencias internas que separan a los socios europeos, Ribera ha apuntado a retos compartidos como eje para reforzar el diálogo y construir estrategias comunes. “Ahora mismo, entre el 90% del petróleo y el 80% del gas que consumimos en Europa viene de fuera de nuestras fronteras. Dependemos de países como China, que concentra cerca del 70% de las reservas mundiales de tierras raras, o de petroestados y electroestados con valores muy alejados de los nuestros”, ha advertido. Por ello, ha defendido que la respuesta europea pasa por reforzar la autonomía estratégica y por construir soluciones desde dentro.
[–>[–>[–>Unión europea de la energía e inversión estratégica
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Ese refuerzo interno se concreta, en buena medida, en la Unión Europea de la Energía, que busca avanzar hacia un mercado energético verdaderamente integrado. Entre las prioridades figuran mecanismos de reparto de costes entre los Estados miembros, una mayor coordinación regulatoria y un fuerte impulso a la inversión en infraestructuras comunes, con el objetivo de reducir dependencias externas y abaratar el coste de la energía.
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En este marco, la Comisión Europea impulsa 235 proyectos energéticos a través del programa Connecting Europe Facility (CEF-Energy), con una dotación de 35.000 millones de euros, complementados por financiación del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Parte central de esta estrategia son las llamadas ocho “autopistas energéticas” europeas, grandes corredores de electricidad e hidrógeno que no pueden concebirse como proyectos nacionales aislados, sino como infraestructuras de interés común.
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[–>Ribera ha recordado que España y la Península Ibérica ocupan un papel destacado en al menos dos de estas autopistas energéticas: una eléctrica y otra de hidrógeno. Entre ellas, destaca la interconexión del Golfo de Bizkaia y los nuevos enlaces transpirenaicos forman parte del corredor prioritario para integrar plenamente a la Península en el mercado eléctrico europeo. Este proyecto ha recibido una subvención de 578 millones de euros del CEF-Energy y un préstamo del BEI de 1.600 millones de euros, aprobado en junio de 2025, para financiar la construcción de la línea submarina entre España y Francia, cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2028.
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((Habrá ampliación))
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