¿Qué es el paso de Rafah y por qué es tan importante su reapertura para Gaza?
Casi dos años han pasado desde que los gazatíes pudieron cruzar el paso de Rafah, en la frontera entre Egipto y la Franja, por última vez. Este lunes volverán a hacerlo, aunque sólo lo lograrán una cincuentena de vuelta y otros 150 de salida cada día. Las autoridades israelíes han permitido la reapertura del único paso fronterizo que conecta a Gaza con el resto del mundo. El cierre de Rafah en mayo de 2024 supuso un duro golpe para la población del enclave, porque era su única forma de abandonar Gaza y el punto clave para la entrada de ayuda humanitaria. Durante estos 636 días cerrado, la hambruna se instaló en Gaza y los gazatíes han muerto a decenas de miles en la ratonera que Israel ha convertido el enclave. A continuación, algunas de las claves del cruce de Rafah y la relevancia de su reapertura.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El de Rafah es el único paso fronterizo entre Gaza y Egipto, y, hasta mayo de 2024, era la principal vía de entrada a la ayuda humanitaria enviada por las organizaciones y los gobiernos. Se encuentra en el sur de la Franja, y hace frontera con la península del Sinaí.
[–> [–>[–>Durante gran parte de la guerra, fue el único paso fronterizo de Gaza que estaba operativo sin capacidad para aliviar la situación de los dos millones de palestinos que habitan en este enclave de 355 kilómetros cuadrados. Hay otros cinco, Erez, Karni, Kerem Shalom, Nahal O y Sufa, pero la mitad están cerrados, algunos desde hace más de 12 años. Durante los primeros seis meses de guerra, el paso de Erez fue clausurado después de que los milicianos de Hamás le infligieran graves daños en su ataque sorpresa contra Israel. La presión de Estados Unidos para aliviar la catástrofe humanitaria en el enclave permitió su reapertura tras medio año de cierre. También Kerem Shalom ha sido usado durante estos dos años para permitir la entrada de ayuda a cuentagotas.
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En el año 2005, tras la retirada israelí de la Franja después de 40 años de ocupación, el control del cruce de Rafah pasó a manos de Egipto y de la Autoridad Nacional Palestina, bajo la supervisión de una fuerza de la Unión Europea. Según aquel acuerdo, Egipto debía desplegar a 750 guardias en la frontera y se comprometía a trabajar junto a Israel para prevenir el terrorismo, el contrabando de armas y otras actividades ilegales. Esto se traduce en que todos los suministros que entran en Gaza a través de este paso deben contar con la aprobación de las autoridades israelíes.
[–>[–>[–>Tras el secuestro del soldado israelí Gilad Shalit, en julio de 2006, el cruce estuvo mucho tiempo cerrado, aunque nunca tanto como en esta ocasión. La victoria de Hamás en la Franja un año más tarde acabó derivando en la salida de la fuerza de la UE y el cierre definitivo de la frontera, que se reabrió en noviembre de 2011, tras la Primavera Árabe egipcia. Con el golpe de Estado del militar Abdelfatá al Sisi, en julio de 2013, se han mantenido los cierres aleatorios durante días, semanas o meses y los ciudadanos que lo utilizan están expuestos al caprichoso azar o a las estrategias políticas de Egipto e Israel.
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Ahora, funcionarios de la Autoridad Palestina y observadores de la Unión Europea están controlando la reapertura del cruce. Los gazatíes que quieran volver a Gaza o abandonarla deben ser aprobados por las autoridades egipcia e israelí y ser sometidos a un largo proceso burocrático en cuanto crucen Rafah.
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[–> [–>[–>[–>En circunstancias normales, cuando no hay un conflicto abierto como el actual, Egipto solía poner trabas a los palestinos que desean cruzar la frontera. Les exigía que se registrasen ante las autoridades palestinas con entre dos y cuatro semanas de antelación, aunque este registro no garantizaba que la solicitud de paso sea aceptada. Según Naciones Unidas, en agosto de 2023 las autoridades egipcias permitieron la salida de 19.608 personas de Gaza y rechazaron la entrada a 314.
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Durante los primeros agonizantes siete meses de guerra, hasta su cierre, sólo se permitió la salida de palestinos con doble nacionalidad y extranjeros que quedaron atrapados en el enclave cuando estalló el conflicto. A su vez, han podido salir algunos casos médicos de gravedad que han sido trasladados a hospitales de Egipto, de Emiratos Árabes Unidos, de Italia o de Qatar, entre otros. Se estima que entre 80.000 y 100.000 personas escaparon de la Franja por ese punto, según cifras de la Autoridad Palestina., y ahora Hamás calcula que unos 80.000 quieren volver. Algunos de ellos lograron abandonar el enclave pagando unas «tasas de coordinación» para cruzar a Egipto, que se elevaban hasta los 10.000 euros por persona.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>El 7 de mayo de 2024, el mismo día que se cumplían siete meses de la ofensiva militar israelí, sus tropas tomaron el último paso fronterizo que les quedaba por controlar. Los tanques israelíes izaron la bandera en el lado gazatí del cruce fronterizo de Rafah, sellando de forma definitiva la Franja. Bajo el argumento de que Hamás lo estaba usando «con fines terroristas», destrozaron gran parte de la infraestructura y mataron a una veintena de milicianos, de acuerdo a las informaciones del Ejército. Poco después, las tropas arrasaron con la ciudad de Rafah, donde estaban hacinados 1,4 millones de desplazados.
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No era la primera vez que el paso de Rafah era atacado. Al principio de la guerra, Israel bombardeó el lado palestino hasta en cuatro ocasiones, obligando a Egipto a mantener suspendido el cruce durante los primeros días del conflicto y a reparar los daños en tiempo récord para adaptarlo al paso de mercancías. Antes de mayo, las autoridades israelíes habían dificultado el paso de las decenas de camiones con ayuda humanitaria, amontanados en el lado egipcio y cargados a la espera de poder entrar tras superar los opacos, complejos y arbitrarios controles israelíes. También Rafah era el lugar por el que salían los evacuados médicos que, tras más de dos años de ofensiva militar, se cuentan en decenas de miles.
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Aunque decenas de miles de palestinos abandonaron la Franja en busca de seguridad, la gran mayoría desean volver a su tierra. Saben que, a su llegada, probablemente no encuentren ni un resquicio en pie de su vida pasada. Amigos y familiares han sido asesinados, los hogares, las tiendas, las escuelas y las universidades han sido destrozados o dañados de forma significativa, y toda oportunidad laboral se ha esfumado. Sin embargo, muchos gazatíes ansían volver para estar junto a los suyos y, si pueden permitírselo, empezar la reconstrucción. De momento, a la prensa extranjera no se le permite cruzar Rafah para documentar estos retornos. Sólo los gazatíes que abandonaron la Franja durante la guerra podrán volver.
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En el otro lado de la devastada frontera, hay decenas de miles de gazatíes que desean dejar Gaza para salvar la vida o poder vivirla con mayor dignidad. La urgencia es evidente, ya que la ofensiva militar israelí no sólo ha matado a más de 71.400 palestinos, sino que ha herido a otros 171.483, algunos de gravedad y necesitados de atención médica urgente en el extranjero. A esta cifra de heridos, se suman los miles de pacientes enfermos que llevan más de dos años sin recibir tratamiento médico. Las autoridades sanitarias en Gaza han denunciado que 1.268 personas han muerto a la espera de un traslado médico cuando Rafah estaba cerrada. A su vez, el personal médico ha advertido que este número aumentará a menos que se permita a más palestinos abandonar el enclave de forma inmediata. Al menos el 50% de los pacientes con insuficiencia renal han muerto como resultado del asedio israelí, según denunció el doctor Mohammed Abu Salmiya, director del complejo médico Al Shifa, a la agencia de noticias de Qatar.
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