La mujer asesinada por su expareja en Mos (Pontevedra) murió a causa de varios golpes y una decena de puñaladas en tórax y espalda
María Belén Fernández, de 52 años, la sexta víctima mortal de violencia machista en lo que va de año, había quedado para almorzar el domingo con su verdugo en la casa en la que ambos convivieron hasta su separación el pasado mes de diciembre en Mos (Pontevedra); pero, lejos de comer, Santiago Fernández, su exmarido, 15 años mayor que ella, acabó con su vida asestándole presuntamente varios golpes y aproximadamente una decena de puñaladas en tórax, abdomen y espalda.
[–>[–>[–>Luego, tras escapar del lugar del crimen, el hombre se atrincheró en su casa de Porriño, donde se autoinfligió varias puñaladas en el abdomen. Cuando lo encontró la Guardia Civil ya estaba muerto y presentaba además pequeños cortes por el cuerpo.
[–> [–>[–>Belén contó días antes a su madre que Santiago acudiría a comer el domingo. Esto no sorprendió a su entorno, puesto que eran habituales las visitas de su exmarido, del que llevaba apenas dos meses separada. Además, tampoco existían denuncias previas.
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Lo que sí alertó a la hermana de Belén, que vivía junto a la madre de ambas en el mismo edificio unifamiliar, pero en una planta distinta, fueron los gritos de la mujer cuando estaba siendo brutalmente agredida por su expareja. Cuando su hermana acudió en su auxilio, Belén todavía estaba con vida. «Llama a la ambulancia», acertó a pedir la víctima, aunque no logró resistir con vida hasta la llegada de equipos sanitarios por la gravedad de las múltiples puñaladas, en zonas estratégicas de su cuerpo, tal y como explicaron a Faro de Vigo fuentes cercanas al caso.
[–>[–>[–>La hermana de Belén pudo ver a su excuñado huir del lugar del crimen, por lo que su testimonio será crucial para la investigación del caso que lleva el Tribunal de Primera Instancia número 3 de Porriño, en funciones de guardia, que es además el que se encarga de los casos de violencia de género. No obstante, con la muerte del único sospechoso, no habrá juicio penal.
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Sobre la manera en la que se quitó la vida el presunto agresor en su casa de Porriño, una evidencia que llamó la atención de los investigadores en la inspección técnico-ocular, fue un blíster de pastillas vacío, por lo que todo apunta a que el hombre habría ingerido estas antes de propinarse al él mismo graves puñaladas con un cuchillo distinto al usado para perpetrar el crimen, circunstancia que se conocerá tras el resultado de la autopsia.
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[–>Cinco horas atrincherado cuchillo en mano
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Tras matar a su expareja, Santiago Fernández se refugió en la casa que tenía alquilada en Atios, a solo 10 minutos en coche del lugar del crimen. Allí lo encontró la Policía Local de Porriño, gracias a la llamada de un vecino que dijo haberlo visto por la zona. Lo localizaron a las 17.00 horas, pero la Guardia Civil esperó cuatro horas y media hasta entrar en la vivienda, donde lo hallaron muerto a consecuencia de varias cuchilladas.
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Los agentes de la Policía Local de Porriño fueron los últimos en verlo con vida, a través de la ventana de la cocina del bajo donde residía desde su separación. Estaba sin parte de arriba y cuchillo en mano; por eso, al entender que existía riesgo para su salud, estaban preparados para entrar en la vivienda. Sin embargo, la Guardia Civil ordenó la participación de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC), un grupo de respuesta rápida de la Benemérita con sede en Vigo que no llegó hasta las 19.00 horas.
[–>[–>[–>Durante el transcurso de esas dos horas, las patrullas desplegadas alrededor de la casa no pudieron contactar con él. Cuando los efectivos de la USECIC ya estaban preparados para entrar en el domicilio donde se escondía el presunto asesino de Belén, una orden llegada de Madrid dispuso que fuera el Grupo de Reserva y Seguridad de la Guardia Civil, una unidad de élite que actúa en situaciones de alto riesgo, y con sede en Pontevedra, quien se ocupara de asaltar la casa. Hasta que estos llegaron a Porriño pasaron casi otras dos horas y, cuando por fin entraron en la vivienda, pasadas las 21.30 horas, ya yacía muerto.
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