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Más de 400 muertos por el deslizamiento de tierra en una mina ilegal de coltán en RD del Congo de los rebeldes del M23

Más de 400 muertos por el deslizamiento de tierra en una mina ilegal de coltán en RD del Congo de los rebeldes del M23
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  • Publishedfebrero 3, 2026



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Más de 400 personas han muerto tras un deslizamiento de tierra en una mina ilegal de coltán en Rubaya, al este de la República Democrática del Congo.

La mina está controlada por los rebeldes del M23, un grupo armado tutsi apoyado por Ruanda, que explota los minerales para financiarse.

Entre las víctimas se encuentran mujeres y niños que trabajaban de forma irregular; La falta de recursos dificulta el rescate y recuperación de cadáveres.

El Gobierno congoleño denuncia saqueos y explotación ilegal por parte del M23 y exige ayuda internacional para gestionar la tragedia y prevenir epidemias.

Más que 400 personas han muerto por un deslizamiento de tierra en una mina de coltán de la localidad de Rubaya, al este de la República Democrática del Congo. Muchos de ellos son mujeres y niños que trabajan irregularmente en esta mina.

Es una mina explotada por los rebeldes del M23, un grupo armado formado por tutsis apoyado por Ruanda, que quiere hacerse con el control total de los minerales del país y financiarse con el dinero obtenido de su venta.

De hecho, el país tiene él 74% del cobalto del mundo y 80% de todo el coltán., esencial para la fabricación de baterías para dispositivos electrónicos.

El derrumbe se produjo el pasado jueves tras llover sobre esa mina, situada en la jefatura Mupfuni Kibabi, territorio de Masisi, en la provincia de Kivu Norte, zona bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) en la que continúan las labores de rescate.

«Ya hemos superado las 400 muertes, incluidas mineros y comerciantes artesanales, provenientes no sólo de Masisi, sino también de territorios aledaños e incluso de países vecinos, que vienen a trabajar aquí. Por eso la tragedia es enorme», declaró por teléfono a Efe Telesphore Nitendike, presidente de la sociedad civil de Masisi.

«Estamos avanzando poco a poco en las operaciones de búsqueda y rescate con los recursos disponibles. Así, Es difícil«, subrayó Nitendi.

El líder de la sociedad civil lamentó que el zona ocupada por los rebeldes del M23apoyado por el ejército ruandés (según la ONU y varios países occidentales), no está siendo administrado, lo que dificulta la organización de los esfuerzos de socorro.

«La gente viene de todas partes a buscar a sus seres queridos como puede, sin recursos ni equipamiento», subrayó Nitendi, pidiendo ayuda internacional para rescatar a los afectados y ayudar a recuperar los cuerpos enterrados bajo el barro y los escombros.

Ngendu Mwaburaquien sirvió como jefe administrativo de Mupfuni Kibabi hasta que fue destituido por el M23, aunque todavía reside en la zona, también confirmó a Efe que «ayer tuvimos más de 300 muertos, y hoy, provisionalmente, más de 400».

piden ayuda

«La comunidad internacional debe ayudarnos, ya que Estos cuerpos deben ser enterrados para evitar la propagación de enfermedades», afirmó Mwabura, quien afirmó que se ha solicitado la ayuda de la misión de paz de la ONU en la República Democrática del Congo (MONUSCO).

«Pero aún no la hemos recibido (la asistencia de la MOUSCO)», añadió.

En un comunicado publicado este sábado, el Gobierno congoleño ofreció sus condolencias a las familias de las víctimas y denunció un «sistema organizado de saqueo y explotación ilegal» de los recursos naturales por parte del M23.

El Ejecutivo recordó que, antes de que los rebeldes tomaran el control de la zona, el Gobierno lo había clasificado como «rojo».

«Esta clasificación», comentó, impone la prohibición de toda actividad de explotación y comercialización de sustancias mineralesincluida la minería artesanal. Por lo tanto, las actividades de excavación realizadas en este sitio constituyen una flagrante violación de la ley y no respetan ninguna norma de seguridad.»

En un comunicado emitido este domingo, la Alianza Río Congo-Movimiento 23 de Marzo (AFC/M23), coalición liderada por el M23, respondió que, «en lugar de politizar una tragedia profundamente humana en Rubaya, provocada por condiciones climáticas excepcionales, el régimen debería asumir la responsabilidad de sus repetidos fracasos» en la regulación del sector minero.

El conflicto en el este del Congo se agravó a finales de enero de 2025, cuando el M23 tomó el control de Goma, capital de Kivu del Norte; y, semanas después, desde Bukavu, capital del vecino Kivu del Sur, tras luchar con el Ejército congoleño.





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