No había un sitio en el que se estuviera mejor
José Sacristán, actor español con una gran trayectoria interpretativa que tiene a sus espaldas una lista infinita de éxitos entre el cine y el teatro, habla de su infancia y confiesa que Quedó marcada por la figura de su padre.
La protagonista de largometrajes como ‘Formentera Laby’ y ‘Quatretondeta’, afirma que pasó Duros primeros años en Chinchón en los años 40, un escenario marcado por el hambre y las ausencias de posguerra.
En varias entrevistas, Sacristán asegura que en la España de su infancia Había una atmósfera de victoria y derrota.con el pueblo dividido, y su único lugar de comodidad y seguridad era con Nati: su madre.
«mi madre Ella fue mi cómplice, mi alegría, cuando apareció todo fue celebración.. No había ningún lugar donde fuera mejor», comentó a laSexta. Para Sacristán su madre fue un refugio de alegría y buscó en ella todo lo que su padre no le dio.
«Era imposible exigirle algo parecido a ternura.«, afirmó su padre sobre Venancio, que estuvo bastante ausente en sus primeros años de vida debido a su encarcelamiento tras la Guerra Civil por su apoyo al bando republicano.
La infancia de José Sacristán no fue un cuento de hadas.
José Sacristán tuvo una infancia muy dura
La imagen más dura de su infancia es la de Conociendo a su padre a través de los cables de un campo de concentración. en Toledo, algo que le marcó para toda la vida y que aún lleva consigo.
Aunque se inició en el mundo laboral como mecánico, ya que su padre quería que tuviera un trabajo seguro, acabó dando un salto definitivo a la interpretación donde, al fin y al cabo, las cosas no le han ido mal.
Sacristán suele decir que Sigue hablando con tu «niño interior» a diario.a quien define como alguien que aprendió a mirar el mundo desde el público de un cine de pueblo para escapar de la realidad del franquismo, para mantenerse conectado con esa etapa y recordar siempre de dónde venía.
De hecho, él mismo admite que cuando era pequeño había determinadas calles por las que era mejor no pasar: «Cuando iba con mi abuela, había algunas calles o casas por las que era mejor pasar«, destacando cómo todo ha cambiado con el paso de los años.
Ahora, Sacristán es una de las figuras interpretativas más destacadas de España, con un sello artístico imborrable que ha marcado generaciones.
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