El Oceanográfico de Gijón celebra sus bodas de plata en «un gran momento» a la vanguardia de la investigación marina
Al menos desde los años 80, en Gijón y Asturias se hablaba de la importancia de impulsar un centro oceanográfico vinculado al Instituto Español de Oceanografía (IEO), como los que había repartidos por prácticamente el resto de las comunidades autónomas que están en contacto con el mar, a excepción de Cataluña, Valencia y País Vasco. Tener un centro de este tipo se convirtió en una aspiración municipal y regional que finalmente empezó a convertirse en realidad en 1999, con la colocación de la primera piedra del edificio que empezó a llenar de vida de la mano de la sede de la EMA los alrededores de la playa del Arbeyal. Finalmente, fue el 5 de febrero de 2001 cuando la entonces ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés i Bertrán, inauguró el Oceanográfico, un centro que mantiene a Gijón a la vanguardia de la investigación marina.
[–>[–>[–>Aquel logro histórico de la ciudad y de la región del que ayer se cumplieron 25 años se luce con orgullo a la entrada del edificio del Oceanográfico. Para celebrar el cuarto de siglo de esta institución perteneciente al IEO, el cual forma parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el actual director del centro, Rafael González-Quirós, recibe a LA NUEVA ESPAÑA en unas instalaciones en las que la actividad es incesante. Lo hace acompañado de su antecesor en el cargo, Javier Cristobo, quien continúa trabajando como investigador de un centro en el que operan 55 profesionales.
[–> [–>[–>El estudiante de investigación Javier Costas, trabajando con uno de los microscopios Oceanográficos. | ÁNGEL GONZÁLEZ
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Aunque no formaron parte de aquellos contactos, ambos conocen las claves de cómo empezó a tomar forma el Oceanográfico de Gijón. «Francisco Álvarez-Cascos fue uno de los que más fuerza hizo para que se consiguiera», recuerdan. Precisamente, esa mediación del exvicepresidente la puso en valor la ministra de Agricultura del Gobierno de España entre 1996 y 1999, Loyola de Palacio (PP), cuando colocó la primera piedra del Oceanográfico junto al alcalde socialista Vicente Álvarez Areces.
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Durante sus primeros 25 años, el centro ha logrado superar fases complicadas y ahora se encuentra «en un gran momento». El primer encargado de liderar el Oceanográfico fue el gijonés Luis Valdés, quien llevó a cabo las labores de director hasta 2009. «Poder inaugurarlo y trabajar allí durante tantos años fue un orgullo. Me dieron la opción de ser el director cuando el edificio estaba en obras y no lo dudé», cuenta Valdés desde Santander, donde continúa residiendo desde que finalizó su trayectoria laboral.
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La entonces Ministra de Agricultura, Loyola de Palacio, junto al alcalde, Vicente Álvarez Areces, colocaban la primera piedra del Museo Oceanográfico de Gijón, el 12 de marzo de 1999. / ISAAC RUBIO
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La dotación que recibió el Oceanográfico de Gijón en su primera fase fue «básica», comenta Valdés. «Conseguimos ir mejorando las instalaciones con dinero de proyectos nacionales y regionales. En pocos años conseguimos tener un centro funcional, operativo y muy potente que empezó a hacerse hueco en la estructura nacional», resalta Valdés.
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Desde el inicio, el primer director tuvo claro que la proyección debía ir más allá de las fronteras españolas. «Quería que el centro participara en proyectos internacionales y no tardó en pasar a ser un centro interesante que estaba en el foco de los de otros países», explica.
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[–>Javier Cristobo se encargó de dar continuidad a esas tareas desde 2009 y 2020. La primera mitad de esa etapa fue «muy dura». A raíz de la crisis se redujeron mucho los presupuestos para ciencia y fuimos perdiendo personal. Llegamos a ser 33 y no teníamos ni siquiera estudiantes de doctorado», señala.
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Pelayo Baragaño, realizando pruebas con un citómetro de flujo. / ÁNGEL GONZÁLEZ
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A día de hoy, Cristobo y el actual director, Rafael González-Quirós, festejan la cantidad de proyectos, la actualización tecnológica y el aumento de personal que se ha alcanzado. Principalmente, las líneas de trabajo se centran en la parte física, la ecología del plancton, la taxonomía y ecología del bentos profundos y la acuicultura. Sus profesionales se encargan de analizar la biodiversidad y la calidad del agua. Con esos estudios que ejecutan en siete laboratorios, sacan conclusiones sobre el impacto humano en los océanos para trasladar esa información al gobierno español de cara a una gestión eficaz de los recursos pesqueros. «Tenemos una buena gestión de nuestros mares en España, pero hay problemas de contaminación en zonas puntuales», explica González-Quirós, que destaca que «la principal amenaza que tenemos es el cambio climático, que ya está generando cambios en los ecosistemas y va a ir a más».
[–>[–>[–>Debido a su crecimiento, en el Oceanográfico temen que «estas instalaciones se vayan a quedar pequeñas». Por ello, ven con buenos ojos la posibilidad de contar con algún espacio en el futuro proyecto de Naval Azul, impulsado por el gobierno local. «Nos vendría bien para complementar lo que tenemos. Además, tener empresas relacionadas con la economía del océano es positivo para crear colaboraciones», apunta el director, que agradece a los gijoneses su apoyo al centro. «Estamos muy integrados en la ciudad», culmina. El Oceanográfico está de celebración y mira al futuro con ambición desde el Arbeyal.
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