Soy periodista ante todo, por eso mi primer libro es una crónica disfrazada de novela
El subdirector del periódico El Día-La Opinión de Tenerife, Jorge Dávila, publica su primera novela, ‘El anillo de Faride’ donde conjuga historia y literatura para dejar clara su pasión por Turquía, un personaje más de este libro. La novela, editada por Círculo Rojo, tiene como protagonista a Eve Baxter, una neoyorquina quien ha eludido durante mucho tiempo enfrentarse a la verdad que envuelve la muerte de su madre, una de las 583 víctimas mortales de la mayor catástrofe aérea que ha sufrido la aviación comercial. La aparición casual, tres décadas después, de Santiago, un periodista tinerfeño que de niño fue testigo del accidente aeronáutico, y la recuperación de una joya en el campo de vuelo de Tenerife Norte van a activar un peligroso viaje a Estambul, planificado con el propósito de conocer el pasado de un rubí que formó parte del palacio de Topkapi.
[–>[–>[–>‘El anillo de Faride’ es una novela de largo recorrido porque han sido varios años de trabajo hasta poder verla en las librerías.
[–> [–>[–>Este libro ha costado, sí, ha sido un proceso largo. Ha sido emocionante porque es la historia que yo quería contar, la que tenía en la cabeza desde hace muchos años y, si alguna vez me atrevía a meterme en el lenguaje novelístico, quería que fuera con ella. Ha pasado una pandemia y una erupción volcánica y no he cambiado la idea original. Es cierto que he tenido que reescribir varias partes varias veces para que tenga enganche y ritmo pero siempre con el mismo hilo conductor.
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Y ese proceso lo ha tenido que compaginar con su trabajo como subdirector de un periódico, que es muy absorbente.
[–>[–>[–>Claro, yo no me dedico solo a la novela, y tampoco tenía en mente meterme de lleno en ese mundo porque no me veía todavía con la capacidad para ello. Yo soy periodista, antes que nada, y por eso creo que este libro es una crónica disfrazada de novela. No creo que sea un escritor, sino que me considero un periodista con muchos años de trayectoria y al que le gusta contar historias. En este caso, esta historia la he adaptado al lenguaje literario.
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Así que mientras escribía este libro, seguía trabajando, ¿le constaba pasar de un lenguaje a otro durante el proceso?
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[–>No me resultó difícil porque uno de los personajes es periodista y otra protagonista es fotógrafa. Por experiencia sé que la relación entre unos y otros a veces tiene tiranteces. Además, quería escribir una novela en la que me sintiera cómodo, una novela donde no se notaran las costuras del que escribe su primer libro, de alguien que se enfrenta a un folio en blanco y no sabe hacia dónde tirar.
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La portada del libro. / El Día
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¿Hasta qué punto ha empleado datos, lugares o hechos que conocía para inspirarse?
[–>[–>[–>Conozco Estambul, conozco Nueva York, conozco el accidente aéreo de Los Rodeos de 1977, aunque no es exactamente el mismo que se muestra en el libro y tan solo sirve de enganche para comenzar a desarrollar la trama. Así que no se trata de una novela específica del accidente pero sí quería que formara parte del libro porque hay un objeto que se recupera en Los Rodeos y que curiosamente yo pude descubrir de primera mano. Cuando se celebró el 30 aniversario de la catástrofe me tocó cubrir el homenaje para el periódico y descubrí a una ciudadana norteamericana que estaba detrás del Auditorio de Tenerife intentando deshacerse de un anillo que había sido recuperado del lugar del accidente. De hecho, escribí aquello para el periódico. A partir de ahí, me pareció que podría ser una historia curiosa para llevarla a una novela de ficción.
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¿Y por qué decide introducir Estambul en la ecuación?
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Uno de los aviones que se desvió del aeropuerto de Gran Canaria aquel día del accidente tenía como destino Estambul, y transportaba a mucha gente que iba a realizar un crucero. Luego está el anillo, que une a todos los personajes y que es una joya que pertenece al tesoro del palacio de Topkapi. La historia turca me apasiona porque se trata de un territorio en el que han coexistido distintos imperios. Podría haber llevado la trama a otro lugar pero creo que Estambul es un personaje más y tiene incluso más peso que Tenerife. La primera vez que estuve en Estambul me picó la curiosidad de escribir sobre ese lugar.
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Y más allá de los lugares que visita con esta novela, ¿qué historia relata ‘El anillo de Faride’?
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No es una novela que se recrea en el dolor de las víctimas porque no he querido entrar en ese terreno tan pantanoso. Pero creo que es una novela que tiene unos puntos de anclaje con la realidad que la convierten en una novela interesante.
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Precisamente la primera página incluye esta frase: «Esta es una historia de dolor y soledad». Aunque es una historia de ficción, no puede desprenderse de la realidad.
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Quería incluir sentimientos universales. Todo se centra en la amistad y la lealtad. ¿Qué pasa cuando lo que creíamos que iba a ser una relación amorosa se queda en amistad? ¿Somos capaces de asumir que sin amor puede haber lealtad? Esas preguntas están presentes.
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El paso del tiempo no solo ha marcado su escritura sino también la historia del libro, que transporta al lector a otra época.
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Cuando comencé a escribir este libro ni existía el Whatsapp, por eso a la gente le va a sorprender cómo se comunican los personajes por SMS. Estamos hablando de comienzos de la década de los 2000, cuando los chats de Messenger nos hacían pasarnos toda la noche hablando con alguien que estaba a muchos kilómetros de nosotros y hacía que el mundo pareciera un poco más pequeño. A partir de ahí se articulan unos hilos rojos que se van uniendo alrededor del accidente aéreo.
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Dado que los personajes principales son una fotógrafa y un periodista, ¿hasta qué punto se trata de un libro autobiográfico?
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Hay mucho de autobiográfico. Dado que es mi primera novela, qué mejor que escribir de lo que mejor conoce uno. Hay cosas que le pasan al personaje de Santiago que me pasaron a mí cuando era pequeño. Y aunque yo no viví el accidente de Los Rodeos, hay cosas que todas las personas de mi generación recuerdan. Además, me llamó mucho la atención la dimensión que tuvo esa catástrofe, que se produjo por una serie de conexiones invisibles. Ese día las comunicaciones fueron un desastre, las luces no funcionaban, la niebla era muy baja, hubo desvíos desde el Aeropuerto de Gando y colapso en la pista de Los Rodeos. Se dieron muchas casualidades para eso ocurriera, igual que en el libro se dan muchas casualidades para que los dos protagonistas se conozcan.
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El autor con su novela. / María Pisaca
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Después de estos años compaginando la escritura periodística con la literaria, ¿diría que son muy diferentes esas dos formas de enfrentarse a un folio en blanco?
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Son completamente distintas. En el periodismo, uno debe resolver el día a día, pero con la literatura tratamos de entretener al lector, de crear un momento de desconexión con la realidad. Se dice que el periodismo es el oficio más bonito del mundo pero no es casualidad que muchos periodistas se metan en el mundo de la novela porque creo que es una válvula de escape. Ahora, la literatura me ha permitido contar la historia como a mí me gustaría y no como realmente ha sucedido.
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Tras este proceso de escritura, ¿ve las novelas con otros ojos?
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Con esta novela tengo la sensación de que me he liberado porque esta historia la quería contar desde hace mucho tiempo y me ha hecho pensar en el poco tiempo que me deja libre el trabajo para poder leer más. Me gusta muchísimo la lectura y en este libro se ven algunos guiños que son muy reconocibles, incluso hay una operación policial que tiene el nombre de un libro. He arriesgado pero lo he hecho sobre seguro, sobre lo que conocía, y por eso estoy satisfecho. Ahora son los lectores los que tienen que decidir si vale o no.
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El periodismo es un trabajo sacrificado porque roba muchas horas que se podrían pasar con la familia o los amigos, ¿la literatura también?
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Sí, porque he escrito este libro de noche y a oscuras y sí he sentido esa soledad de la que hablan los escritores. Nunca me la había imaginado y se trata de una soledad compleja porque te da la posibilidad de jugar con los personajes.
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