el 69% de los simpatizantes de su partido consideran que Bardella es mejor candidato al Elíseo
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Hay una especie de maldición bíblica en el destino político del apellido Le Pen.
Mucho Juan María como tu hija Marina Han liderado la extrema derecha en Francia durante cincuenta años… y cuando el Frente Nacional parece finalmente estar a las puertas de la tierra prometida del Elíseo, podrán cerrarles la cara.
Así lo sugiere la encuesta de la empresa Odoxa, en la que las cifras de Jordan Bardella Los resultados de Le Pen son mucho mejores entre todos los electores.
Sorprendentemente, también entre los votantes de la coalición Agrupación Nacional, de la que forma parte su partido.
El 45% de los franceses tiene una buena opinión de él, de los cuales el 40% asegura que votará por él, algo inédito hasta ahora en un partido de extrema derecha y que apunta a una probable victoria electoral en las elecciones presidenciales del próximo año.
Entre los conservadores, hasta el 80% de los cercanos a la Agrupación Nacional dicen estar seguros de votar por él – con un 70% que votaría definitivamente por Le Pen – y el 12% de los republicanos – la UMP gaullista de toda la vida – también votarían por él si terminara siendo el candidato.
Sin embargo, el hecho más duro para la líder de la derecha nacionalista francesa es que, incluso dentro de su electorado, los votantes prefieren a Bardella.
Marine Le Pen y su discípulo Jordan Bardella.
Reuters
Según la empresa demográfica Odoxa, el 69% de los partidarios de la Agrupación Nacional consideran que Bardella es el mejor candidato, mientras que el 31% sigue con Le Pen.
En ello influye sin duda su juventud -tiene 30 años- y el hecho de que se ha mantenido alejado de los escándalos financieros de su partido.
El hombre que se enfrentó a Steve Bannon
Y la corrupción ha causado estragos en la derecha francesa durante las últimas dos décadas.
Al encarcelamiento del expresidente Nicolás Sarkozy hay que sumar los escándalos de François Fillon eso le costó la presidencia en 2017 y la condena de la propia Le Pen, inhabilitada para votar durante cinco años por desviar fondos europeos para financiar a su partido.
La buena noticia para Le Pen es que la fiscalía francesa dio marcha atrás esta semana a la hora de aplicar dicha inhabilitación, además de contemplar la posibilidad de que sea inferior a lo fijado inicialmente.
Estaremos a la espera de que el Tribunal de Apelaciones decida si confirma o no la condena, que, de ampliarse los plazos, podría permitir al líder del Frente Nacional presentarse como candidato.
El problema es que la acusación ya ha calado en el imaginario colectivo francés y el propio discurso de Le Pen ha variado con el tiempo.
Si en marzo de 2025 su defensa se basó en la acusación de «sistema» y en la afirmación de que todo era una operación política contra ella, un año después el tono se ha suavizado.
Ahora Le Pen reconoce que pudo haber habido un delito de malversación de fondos… pero asegura que no hubo ninguna intención por su parte.
Aunque este argumento sirva para reducir la pena, difícilmente sirva para recuperar la confianza del elector.
Bardella, sin embargo, tiene una imagen inmaculada, hasta el punto de que afrontó Steve Bannon cuando hizo el saludo nazi en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), lo que le valió muchas críticas por parte del movimiento MAGA… pero elogios entusiastas en Francia.
Bardella tiene un aire más moderado que Le Pen y, sobre todo, rompe con la tradición del apellido maldito.
Hay personas que juraron no votar nunca por Le Pen, pero pueden votar por Bardella incluso si las ideas son exactamente las mismas.
El líder de Patriotas por Europa, Jordan Bardella, durante el debate de este lunes en el Parlamento Europeo
Édouard Philippe, el gran rival en el «horizonte»
Aun así, hay que recordar que, para el Frente Nacional, Marine Le Pen sigue siendo la «opción A» y Bardella sólo sería su sustituta circunstancial si la justicia avalara la inhabilitación.
Le Pen tomó el relevo de su padre –al que luego se enfrentó duramente, sobre todo por la simpatía de Jean-Marie por el antisemitismo y la “solución final” nazi– en 2011, cuando el partido parecía derrumbarse y apenas contaba con el 10% de los votos.
Gracias a sus intentos de «normalizar» el discurso de la extrema derecha y, por supuesto, las ayudas económicas de Vladímir PutinMarine casi duplicó los resultados de su padre en 2012 y logró su gran éxito en 2014, cuando, por primera vez, el Frente Nacional ganó las elecciones a nivel estatal, en este caso, las europeas.
Desde entonces, su partido, ya integrado en la Agrupación Nacional, ha repetido victoria en 2019 y 2024, además de colarse en la segunda vuelta de las presidenciales de 2017 y 2022.
Aunque en ambas ocasiones fue derrotada por Emanuel MacronEn este último, Le Pen obtuvo más de trece millones de votos.
Su padre nunca había superado los seis millones.
De cara a 2027, con Le Pen o Bardella como candidatos, las encuestas sitúan a la Agrupación Nacional en cabeza y sin mucha competencia. En la primera ronda podría incluso duplicar al segundo competidor… y en la segunda ronda parte como favorito frente a gaullistas, socialistas y centristas.
El único que parece capaz de hacer frente a la amenaza de la extrema derecha sería Édouard Philippe.
El ex primer ministro lidera la coalición Horizontes, que podríamos calificar de centroderecha, moviéndose más hacia la derecha para diferenciarse de Macron.
En las pasadas elecciones legislativas llegó a un acuerdo con Los Republicanos para apoyarse mutuamente en segundas vueltas y es probable que ese acuerdo se reedite en las presidenciales si se diera el caso.
Rafael Gluksmannel líder socialdemócrata, también podría tener una oportunidad… pero primero tendría que derrotar Jean-Luc Mélenchon en la lucha por la izquierda, algo que, en tiempos de extremos, no puede darse por sentado.
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