Economia

Invertir 50 euros al mes desde los 20 años puede cambiar tu jubilación

Invertir 50 euros al mes desde los 20 años puede cambiar tu jubilación
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  • Publishedfebrero 7, 2026




¿Cuáles son los síntomas más comunes de una mala salud financiera?

Cada persona debe analizar dos aspectos clave de su situación financiera: el nivel de endeudamiento y la existencia –o no– de ahorros. Ambos factores generan tensiones que, de no corregirse a tiempo, pueden llevarle a endeudarse aún más o depender de las ayudas públicas para salir adelante. Si una persona tiene un nivel de deuda superior al saludable y, además, carece de educación financiera (me refiero a la población común, no a los inversionistas que usan la deuda estratégicamente), su prioridad debería ser reducir esa deuda, incluso antes de construir un colchón financiero. El segundo síntoma importante de una mala salud financiera es no tener un colchón de seguridad. Ante cualquier imprevisto (pérdida de empleo, una reforma inesperada, compromiso del gasto social), la única salida termina siendo endeudarse. Esto lleva a una espiral cada vez más difícil de frenar y que tiene mala salida.

¿Cuáles son los errores que se repiten con más frecuencia, incluso entre personas de bajos ingresos?

La clave es hacerlo al revés: primero asignar parte de tus ingresos al ahorro o a la inversión, dependiendo de si tienes o no un colchón financiero. Más allá de la cantidad, lo importante es crear el hábito, porque mantenido en el tiempo transforma por completo tu futuro.

¿Deberíamos vivir siempre por debajo de nuestras posibilidades?

Siempre. Pero es importante matizarlo. Cuando se dice así mucha gente piensa: «¿Entonces no salgo, no viajo, no disfruto?». No se trata de eso. Aquí hay dos palancas: el gasto y el ingreso. Vivir por debajo de tus posibilidades significa controlar el gasto, pero también trabajar para aumentar los ingresos. Para ello hay que reprogramar tu mente y dejar de depender únicamente del intercambio de tiempo por dinero, que tiene un techo muy claro.

¿Cómo influyen las emociones y la psicología en nuestras decisiones financieras?

En el libro comparto muchos trucos prácticos: dejar espacio entre el impulso y la compra, contrastar opiniones, preguntarte si realmente lo necesitas, pagar al contado… Todo ayuda a mantener las emociones a raya, especialmente en épocas como las fiestas o Navidad, donde es clave tener un presupuesto claro.

En un contexto de inflación, altas tasas de interés e incertidumbre global, ¿qué deberían priorizar las familias hoy?

Estamos en un momento en el que es fundamental proteger el patrimonio y entender qué está pasando a nivel macroeconómico. Estar informado es una forma de educación financiera. La subida de tipos, por ejemplo, ha pillado desprevenidas a muchas familias con hipotecas variables, lo que les ha hecho descubrir figuras como las subrogaciones o novaciones, hasta ahora desconocidas para la mayoría. Siempre lo digo: se puede aprender de forma proactiva o reactiva, pero el aprendizaje llega. Vivimos tiempos turbulentos y es más importante que nunca anticiparnos.

¿Siguen siendo los bienes raíces la inversión más rentable?

No necesariamente. Invertir en bienes raíces es rentable siempre que lo conozcas bien, pero no es el único activo rentable. Históricamente, las acciones lo han sido, el oro también, y el bitcoin ha sido el activo más rentable hasta ahora debido a su crecimiento y volatilidad. Por eso es importante no concentrar todos tus activos en un solo tipo de activo.

¿Crees que ha cambiado la relación de los jóvenes con el dinero?

Sí, y está cambiando porque la sociedad está promoviendo ese cambio. Esta es una carrera de larga distancia. Una decisión tan sencilla como invertir cincuenta euros al mes en renta variable desde los veinte años puede suponer llegar a la jubilación con más de medio millón de euros. Es una decisión que se toma un día, pero cuyos efectos se ven décadas después. Este enfoque es lo que exigí para el sistema de pensiones: la capitalización. De hecho, países como Alemania ya están avanzando en esta línea, invirtiendo desde edades tempranas. Mi propuesta fue aún más allá, con una diversificación de pilares y una corresponsabilidad entre el Estado y el individuo. No pretendo que el Estado desaparezca, sino que vuelva a su cauce normal. No veo una progresión clara como país, sino más bien un declive, a pesar del enorme potencial que tenemos.

¿Crees que en España se ha vuelto más difícil montar un negocio?

Trabajas mucho y el sistema no te soporta. No se fomenta el espíritu empresarial; Se fomenta el servicio civil y la dependencia de la ayuda. En ese sentido, España se ha convertido en una anomalía dentro de Europa. No es bueno, aunque venda una imagen positiva a nivel macroeconómico.



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