Hay riesgo de acabar con la gallina de los huevos de oro
Un 11% del producto interior bruto (PIB) de Catalunya procede de su actividad turística, un sector que desde el año 2000 ha más que duplicado la cifra de clientes extranjeros, gracias, en buena medida, al aumento de oferta de vuelos de bajo coste y a la masiva aparición de habitaciones de particulares que se pueden alquilar a través de plataformas digitales. Se trata, con todo, de un modelo de éxito que empieza a mostrar síntomas de cierto agotamiento y que, por tanto, requiere de una revisión. «Estamos en un momento en el que corremos el riesgo, si no se actúa, de acabar con la gallina de los huevos de oro», advierte Miquel Nadal, director general del Cercle d’Economia.
[–>[–>[–>A partir de esta constatación, la asociación ha encargado al ‘think tank’ Iniciativa per la Productivitat i la Innovació (IPI) que abra un diálogo con empresarios, administraciones y representantes del mundo académico sobre cómo debe emprenderse esa necesaria transformación. Tras una primera fase de trabajo, en la que han participado una veintena de expertos, ha surgido el documento titulado ‘Debate sobre el modelo turístico y su incidencia en la productividad de la economía catalana‘, con propuestas, reflexiones y consejos. «Existe un consenso general en que se trata de un sector estratégico para la economía catalana, pero también hay un acuerdo amplio sobre la necesidad de que hay que convertirlo en una industria de más valor añadido», prosigue Nadal.
[–> [–>[–>Las discrepancias (que las hay) llegan a la hora de abordar aspectos como qué políticas públicas deberían impulsarse, cómo se puede mantener la conectividad internacional de Barcelona (algo que la convierte en una ciudad atractiva para los negocios) sin caer en la masificación o de qué manera se deben limitar las externalidades negativas (como los precios de la vivienda, la gentrificación de algunos barrios o el impacto medioambiental) sin bloquear la inversión en nuevos proyectos.
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¿Cómo llegar al objetivo?
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Sobre la mesa se han puesto numerosas propuestas, que ahora serán sometidas a análisis y valoración, como la de que la administraciones no deben regular o legislar de igual modo para todos los territorios, la de que hay que aumentar los ingresos, ya sea por la vía de la subida de precios o por la de aplicación de más tasas o «la de que hay que incidir más en la formación de los profesionales del sector», muchos de ellos con salarios precarios. «También hay quien es partidario de reducir la oferta actual y quien insiste en que hay que fijarse en aquellos destinos a los que nos queremos parecer, como los Alpes austriacos», señala el director general.
[–>[–>[–>El documento a partir del que ahora se plantea el debate es fruto del acuerdo adoptado en 2024 por los responsables del Cercle d’Economia de promover un debate en distintos sectores del tejido empresarial, político y social catalán y tratar de mejorar la productividad. De ahí la creación del IPI. «Ha llegado un momento en el que, pese a que la economía funciona bien y acumulamos ya unos años de crecimiento, lo cierto es que esa riqueza no se redistribuye, porque hay sectores en los que hay que ser más productivo», concluye.
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