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Alemania impulsa retornos voluntarios y endurece la política migratoria

Alemania impulsa retornos voluntarios y endurece la política migratoria
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  • Publishedfebrero 8, 2026




La política de inmigración más restrictiva impulsada por el Gobierno alemán empieza a arrojar cifras que Berlín presenta como un cambio de tendencia. Mientras las solicitudes de asilo siguen cayendo con fuerza, el número de refugiados que optan por regresar voluntariamente a sus países de origen con ayuda financiera del Estado se ha disparado en el último año, consolidando una estrategia que combina controles de entrada más estrictos, menos incentivos para permanecer en el país y un refuerzo explícito de los programas de retorno. El aumento de los retornos voluntarios refleja un cambio deliberado en la política migratoria alemana. Según datos de la Oficina Federal de Migración y Refugiados, en 2025 un total de 16.576 personas abandonaron Alemania de forma voluntaria con apoyo financiero del Estado, una cifra sensiblemente superior a la de los dos años anteriores, cuando el número de retornos apenas superó los 10.000. El salto es significativo y no se explica sólo por factores actuales, sino por un cambio político deliberado que busca reducir la presión sobre el sistema de asilo y enviar una señal clara tanto dentro como fuera del país.

El Gobierno señala que el aumento de las salidas voluntarias va de la mano de un fuerte descenso de las nuevas solicitudes de asilo. Un desplome que atribuyen al giro restrictivo de la política migratoria que el Ejecutivo propone de la siguiente manera: cuando disminuyen las expectativas de permanencia en Alemania, disminuyen las llegadas y aumentan los retornos, que se prefieren voluntarios, ordenados y con apoyo público, frente a expulsiones forzosas más caras y políticamente más delicadas. El Ministro del Interior, Alexander Dobrindt, lo resumió recientemente con una fórmula que se ha convertido en el eje del nuevo enfoque: «Alemania necesita una política migratoria que vuelva a ser predecible, controlable y creíble». El Gobierno prioriza los retornos voluntarios frente a las expulsiones forzosas.

Uno de los elementos clave de este giro ha sido la reactivación, desde enero de 2025, del programa de retorno voluntario a Siria, suspendido durante años debido a la guerra. Sólo en los últimos doce meses, casi 6.000 personas solicitaron esta vía para regresar al país árabe, y más de 3.600 lo han hecho ya. La Oficina Federal de Migración y Refugiados reconoce un «gran interés» en esta opción, especialmente entre los refugiados que llevan años en Alemania y perciben que las condiciones de estancia se han vuelto estructuralmente más duras. Para Dobrindt, este tipo de retornos «son preferibles a cualquier otra alternativa» y forman parte de una política que, según subraya, «prioriza soluciones ordenadas a conflictos prolongados». El programa REAG/GARP facilita el retorno con apoyo económico y logístico.

El programa central que articula estas salidas es el llamado REAG/GARP, un mecanismo financiado por el gobierno federal que cubre gastos de viaje y otorga ayuda financiera inicial para facilitar el regreso.. Cada adulto recibe hasta mil euros y los menores, 500, cantidad que Berlín presenta como apoyo para empezar de nuevo en el país de origen o en un tercer Estado. El coste presupuestario es limitado respecto al mantenimiento prolongado de los solicitantes de asilo en territorio alemán, argumento que esgrime el Ejecutivo para justificar la ampliación de este modelo. «La ayuda al retorno es también una forma responsable de gestionar los recursos públicos», defendió Dobrindt.

Aunque Siria y Turquía se encuentran entre los principales destinos de retorno en 2025, las autoridades insisten en que el fenómeno no se limita a un solo país, sino que forma parte de una tendencia más amplia. Al mismo tiempo, el número de nuevas solicitudes de asilo ha ido disminuyendo constantemente. No sólo por el endurecimiento de controles y procedimientos, sino también porque el mensaje político que envía Berlín ha cambiado: Alemania ya no se presenta como un país de acogida abierta, sino como un Estado que prioriza la disuasión, el retorno y la temporalidad de la protección, en respuesta a la creciente presión interna sobre el Gobierno. La nueva estrategia migratoria alemana enfatiza la disuasión y la temporalidad de la protección.

En este sentido, el debate sobre la inmigración se ha convertido en uno de los ejes centrales de la agenda alemana, alimentado por el avance de la extrema derecha y por el desgaste social en municipios y Länder que llevan años gestionando la acogida. La coalición en el poder ha optado por una línea más dura para recuperar credibilidad y mostrar capacidad de control.incluso a costa de tensiones con organizaciones humanitarias y ciertos sectores de izquierda; De hecho, estas organizaciones advierten que los retornos opcionales no siempre son tan voluntarios como sugieren las estadísticas e informan que muchos refugiados optan por irse debido a la falta de alternativas reales. El Gobierno rechaza esa lectura. «No se trata de presionar, sino de ofrecer una solución clara», insiste Dobrindt, que defiende que las decisiones se toman con asesoramiento y apoyo institucional.

Lo cierto es que las cifras refuerzan el relato oficial. Alemania no sólo está registrando menos llegadas, sino que también está consiguiendo reducir de forma tangible el número de personas que permanecen en el país sin perspectivas claras de protección. Para el Ejecutivo, El aumento de los retornos voluntarios confirma la eficacia de la estrategia.aunque para sus críticos, es el reflejo de un endurecimiento que traslada el problema más allá de las fronteras alemanas. En cualquier caso, los datos confirman que la política de asilo alemana ha entrado en una nueva fase, más restrictiva y menos abierta, con consecuencias ya visibles en el mapa migratorio europeo.



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