Economia

Ponga a trabajar su metal, «alquilarlo» es posible

Ponga a trabajar su metal, «alquilarlo» es posible
Avatar
  • Publishedfebrero 8, 2026




El oro ha sido valorado durante milenios por su escasez, durabilidad y estabilidad. A diferencia de otros recursos, la cantidad de oro disponible en el mundo es limitada. Esta escasez de oferta, combinada con una alta demanda industrial y financiera, hace que el oro sea un recurso muy buscado.

En este contexto, han surgido empresas que proponen un enfoque diferente: hacer que el oro genere retornos sin tener que venderlo. Se trata de plataformas especializadas en la intermediación de préstamos y contratos de arrendamiento de oro y plata, como los Metales Monetarios. Su modelo se basa en una idea sencilla pero inusual para el inversor minorista: Así como se puede prestar dinero a cambio de intereses, también se puede transferir oro físico temporalmente a empresas que lo necesiten para su actividad productiva.como joyeros, refinadores o distribuidores de metales. Se trataría, por tanto, de una especie de alquiler.

El funcionamiento general es el siguiente: los propietarios del oro depositan su metal en custodia a través de la plataforma; Lo asigna a contratos específicos con empresas que demandan oro físico. A cambio, el inversor recibe intereses que se pagan en oro, no en moneda fiduciaria. Es decir, el rendimiento se mide en onzas adicionales, lo que permite que la cantidad de metal que se posee aumente con el tiempo.

Uno de los principales atractivos del modelo es precisamente este enfoque “oro”, que Es especialmente interesante para quienes desconfían de las monedas tradicionales o buscan protegerse contra la inflación y la devaluación monetaria. En lugar de asumir el riesgo cambiario, el inversor mantiene su exposición total al metal.

Las rentabilidades ofrecidas varían en función del tipo de contrato, el plazo y el perfil del prestatario. En general, los «arrendamientos» de oro tienden a ofrecer rendimientos moderados, superiores a las tasas históricas de los préstamos tradicionales entre bancos centrales, pero lejos de los rendimientos de activos de mayor riesgo como las acciones. Estas empresas también estructuran instrumentos más complejos, como bonos respaldados por flujos de oro, aunque suelen estar reservados para inversores acreditados.

Sin embargo, el modelo no está exento de riesgos. El principal es el riesgo de contraparte; Es decir, si la empresa que toma el oro no cumple con sus obligaciones, podrían ocurrir retrasos o pérdidas. Aunque las plataformas examinan a los prestatarios y estructuran las garantías, no es un producto bancario garantizado ni un depósito asegurado. Además, durante la vigencia del contrato, el inversor renuncia a la disponibilidad inmediata de su oro.

Otro punto relevante es que este tipo de inversiones no reemplaza el papel tradicional del oro como activo refugio, sino que lo transforma parcialmente. Al poner a trabajar el metal, el inversor asume riesgos adicionales a cambio de rentabilidad, algo que no todos los perfiles están dispuestos a aceptar.

En definitiva, este modelo de negocio representa una innovación dentro del mundo de los metales preciosos, al conectar el ahorro en oro con la economía productiva real. Para los inversores que ya poseen oro y buscan una forma prudente de aumentar sus tenencias a largo plazo, puede ser una alternativa muy interesante, siempre que se comprenda bien su funcionamiento y sus riesgos.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: