¿Puedo irme del trabajo si mi hijo se pone enfermo? Tania Delgado, experta en recursos humanos, aclara lo que dice la ley
Los permisos para ausentarse del trabajo en España no son un “favor” que concede la empresa: forman parte de los derechos laborales y están regulados para que el trabajador pueda atender situaciones personales y familiares sin quedar desprotegido.
[–>[–>[–>Entre los permisos más conocidos están los vinculados a hospitalización o intervención quirúrgica de familiares, fallecimiento, mudanza, deberes inexcusables o exámenes, pero no siempre encajan con lo que sucede en la vida real. Hay escenarios que no entran en un “calendario” y que requieren actuar en el momento: una llamada del colegio, un aviso del centro de salud, una caída de un familiar conviviente. Para ese tipo de urgencias existe una figura que, según explica la experta en recursos humanos Tania Delgado, es clave conocer: el permiso por fuerza mayor.
[–> [–>[–>Permiso por fuerza mayor
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Tania Delgado lo resume de forma clara: sí, puedes irte del trabajo si tu hijo se pone enfermo y necesitas atenderlo de inmediato. La vía adecuada en muchos casos es el permiso de fuerza mayor, pensado precisamente para ausencias por motivos urgentes que afecten a familiares o a personas convivientes y requieran tu presencia inmediata. No se trata de “pedir permiso para irte”, sino de comunicar una situación imprevista que hace imposible seguir trabajando en ese momento sin desatender una obligación familiar inaplazable.
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Horas retribuidas
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La parte que más interesa a la mayoría de trabajadores es la económica, y aquí la respuesta de la experta también es directa: esas horas son retribuidas. Es decir, no hablamos de un día de asuntos propios, ni de vacaciones, ni de un “arreglo” informal. El permiso por fuerza mayor permite ausentarte sin perder el salario por ese tiempo, siempre dentro de sus límites y cumpliendo los requisitos.
[–>[–>[–>¿Y cuánto dura?
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Delgado concreta que este permiso tiene una duración máxima de hasta 4 días al año, y además se puede disfrutar por horas. El criterio no es “me cojo el día completo”, sino “solo el tiempo imprescindible”. En la práctica, eso significa que puedes ausentarte durante el tramo necesario para resolver la urgencia: por ejemplo, salir del trabajo, desplazarte al colegio, recoger a tu hijo, llevarlo a casa o al centro sanitario si procede, y dejarlo atendido. Una vez solucionado lo urgente lo razonable es reincorporarse o, si la situación se alarga, valorar otras medidas (teletrabajo si existe, adaptación puntual, permisos diferentes o incluso una baja si corresponde).
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Motivos urgentes e imprevistos
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El punto decisivo para saber si aplica o no es el cuándo y el por qué. Según la experta, se puede usar por motivos urgentes e imprevistos que afecten a familiares o convivientes y que exijan tu presencia inmediata. Por eso el ejemplo típico encaja perfectamente: tu hijo se pone malo en el colegio y te llaman para que vayas a recogerlo. Esa llamada cambia tu situación de forma repentina y te obliga a actuar en el momento. En cambio, no sería aplicable para una cita médica programada con antelación, porque ahí no hay urgencia sobrevenida: puedes organizarte con tiempo, pedir otro tipo de permiso si existe o pactar una solución con la empresa. La clave, insiste Delgado, es que sea una urgencia imprevista, no una necesidad planificada.
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[–> [–>[–>[–>Justificante
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Conviene tener muy presente la parte formal: es necesario justificar el motivo de la ausencia. Es decir, tienes que aportar una acreditación razonable: el aviso del centro escolar, un justificante de asistencia sanitaria, un parte de urgencias, o cualquier documento que confirme el hecho. Además, es recomendable comunicarlo de inmediato, explicando que se trata de una urgencia familiar y que te acoges al permiso de fuerza mayor, indicando que volverás en cuanto sea posible.
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