Onde el silencio ye renuncia
El sábado por la mañana el homenaje a Xuan Bello llenaba el Salón de Actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Xixón en un acto organizado por el Ateneo Obrero. En el patio de ese mismo espacio, por la tarde, Marc Collel no dejaba ni una silla libre en la presentación de su libro «Las crines» con el que el escritor catalán acaba de ganar el premio de novela Café Gijón. En el acto no faltaron asistentes a los distintos Clubes de Lectura de la Red Municipal de Bibliotecas. De manera simultánea, en el Salón de Actos de la Escuela de Comercio se proyectaba la película «Mouchette» en una actividad organizada por la Sociedad Cultural Gijonesa y que rendía homenaje a quien fuera durante muchos años director del FICX, José Luis Cienfuegos. Apenas media hora después del inicio de la presentación del libro y de la proyección de la película, sobre las tablas del Teatro Jovellanos se iniciaba la representación de «Un tranvía llamado deseo» con un elenco formado entre otras por la doble ganadora del Goya, Nathalie Poza. Llegamos al domingo y nuevamente en el salón de actos de la Escuela de Comercio la Cultural Gijonesa colocó el cartel de aforo completo con su Cine Club 60, en esta ocasión con la película de David Lean, «Breve encuentro».
[–>[–>[–>Libros, cine, teatro; espacios públicos y actividades organizadas tanto por entidades municipales como por entidades culturales que llevan muchos años consiguiendo que esta ciudad nuestra, esa ciudad «a ratos vampira» como cantaba Nacho Vegas, sea un lugar muy vivo en el ámbito de la cultura, como lo corroborará en breve FETEN y luego el POEX y luego la FLELIX y ya en julio la Semana Negra en su nueva y vieja ubicación.
[–> [–>[–>La semana pasada escuchaba un monólogo de café mañanero, no porque pusiera mucho empeño en ello, sino porque la persona en cuestión hacía verdaderos esfuerzos en hablar lo suficientemente alto para que todos los presentes la oyéramos. Se lamentaba de lo poco que en esta ciudad (y en Asturias y en España) se hacía por la cultura, afirmaba con rotunda seguridad que lo único que había eran chiringuitos, que en la Semana Negra no había otra cosa más que churros, caballitos y bares y que por supuesto a las presentaciones de libros no iba nadie. Luego lo mezclaba con el nuevo enemigo público número uno, David Uclés, del que decía que no sabía ni siquiera poner las comas. Y no faltaba, por supuesto, su ataque al, según sus propias palabras, «bable o asturmongol» que era, cómo no, el responsable de que la sanidad pública funcionara tan mal y de que no tuviéramos otro remedio que esperar la llegada de las privadas para salvarnos.
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Y escuchaba a esa persona y no podía dejar de acordarme de Xuan Bello y de Paniceiros, ese lugar Onde los homes callen y el silenciu ye renuncia // Onde escaecimos el ser Onde claudicamos.
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