190 km/h, carnet nuevo y una llamada inesperada
Hay sanciones que se pagan con dinero, otras con puntos y algunas que pesan mucho más a la hora de explicar en casa. Aún conductor australiano 17 años solo tenia que comprobarlo dos meses después de obtener el permiso. Al amanecer y en una carretera prácticamente desierta, decidió presiona el acelerador a límites que nada tenían que ver con la prudencia o legalidad.
El radar lo detectó circulando a casi 190 kilómetros por hora en un tramo limitado a 100 km/h. La diferencia no admitía interpretación y la conductor Él confirmado cuando fue interceptado. No hubo disculpas ni intentos de restar importancia a lo sucedido. Reconoció la velocidad alcanzada y supuso que había superado un límite difícil de justificar, sobre todo con la licencia recién expedida.
Exceso grave con permiso provisional
EL violación ha adquirido otra dimensión al ser un conductor nuevo y con licencia provisional, sujeto a condiciones más estrictas que las de un conductor experimentado. casi circula duplicar el límite permitido representa, en cualquier país donde existe una regulación rigurosa del tráfico rodado, una deficiencia muy grave grave con consecuencias inmediato.
Durante la cirugía el agentes Insistieron menos en números y más en resultados contexto. EL edad del conductor, el tiempo limitado al volante y la incapacidad de reaccionar ante cualquier inesperado A esa velocidad marcaron el tono de la conversación. No se trataba sólo de violar norma, sino asumir un riesgo que concierne tanto al propio conductor como a cualquier otro usuario de la vía.
Multa, retirada del permiso de conducir y advertencia inusitada
El archivo incluía un sanción económica de 1.854 dólares australianos por exceso de velocidad, acompañado de suspensión de permiso durante seis meses y pérdida de ocho agujas.
A esto se sumaron dos infracciones más, una de $322 por conducir con un vehículo consideró defectuoso y $267 por no usar ropa visible placas P, obligatorio para conductores con licencia provisional en esa región.
Sin embargo, lo que hizo que el episodio fuera algo más que un simple expediente fue la decisión de los agentes de ir un paso más allá. A él joven fue informado que su la madre sabría directamente sucedióya sea a través de una llamada telefónica o de una visita, con el objetivo de transmitir la gravedad de la conducta fuera del entorno policial.
Cuando la lección no termina en el camino
La siguiente escena no es difícil de imaginar. Llegar a casa de madrugada, dejar las llaves y afrontar una conversación incómoda que comienza con una simple pregunta y termina con muchas más. Para muchos conductores jóvenes, ese momento supera cualquier sanción económica.
El caso llamó la atención precisamente porque acercarse. Porque, a veces, el verdadero freno no es el radar ni la multa, sino la certeza de que alguien cercano escuchará con calma lo ocurrido, revisará los hechos y pondrá una decisión sobre la mesa. decepción difícil de evitar.
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