Pensamiento crítico vs. adoctrinamiento
En una sociedad caracterizada por una profusión informativa favorecida por las tecnologías, dudar de las afirmaciones que tradicionalmente se suelen admitir como verdaderas se ha convertido en una herramienta esencial para defenderse de los peligros de la manipulación. El pensamiento crítico representa la habilidad de analizar la información de manera racional, objetando supuestos con el fin de formar un juicio reflexivo. Implica identificar sesgos cognitivos y falacias e investigar desde diferentes perspectivas para llegar a conclusiones fundamentadas, admitiendo matices si aparecen nuevas evidencias («se trata de no tener siempre la razón»). Acreditados filósofos y pedagogos defienden que esta destreza es clave para protegernos contra la idolatría y el lavado de cerebro; proponen una conjunción de las humanidades y las ciencias como herramientas complementarias en la resolución de problemas complejos, añadiendo que la informática ―incluyendo la IA― posee un enorme poder de persuasión.
[–>[–>[–>El adoctrinamiento se basa en inculcar sistemáticamente una ideología o enseñanzas específicas de forma unilateral, sin permitir el cuestionamiento o debate, buscando solo su aceptación pasiva. Persigue que se reconozcan como verdades absolutas a costa de anular sentires y generar conformidades. La autoridad o la tradición dicta lo que se debe aceptar como certeza única e inmutable y exige la obediencia, lo que limita la capacidad de análisis individual. Puede manifestarse en campos variados: políticos, religiosos, educacionales o involucrar a los medios de comunicación.
[–> [–>[–>El adiestramiento político se caracteriza por carecer de una evaluación objetiva, tanto al analizar las posiciones de aquellas corrientes, partidos o sindicatos con las que nos sentimos identificados, como aquéllas que no nos son afines. Así, las diferentes opiniones políticas conformarían el conjunto de ideales, valores y formas de vivir que un determinado grupo social trataría de imponer al resto, generando un sentimiento de rivalidad o enemistad hacia los que profesan principios discordes (p. ej., «nosotros somos los buenos, los otros son responsables de los males»). Una práctica cotidiana es la difusión de bulos (lo que en terminología inglesa se conoce como «fake news») o emitir mensajes que simplifican la realidad para fidelizar a una comunidad.
[–>[–>[–>
El adoctrinamiento religioso se sitúa en el pelotón de cabeza dada su falta de raciocinio, pues plantea una serie de creencias que se asientan en la fe, o sea, son intangibles al eludir el método científico y no permitir la censura interna. Las religiones no solo se componen de preceptos acerca del más allá, sino que imponen una serie de dogmas para cumplir en la vida terrenal, sustentadas en una potestad superior, por lo cual, al exigir obediencia tienen una relación compleja con el tipo de pensamiento que tratamos. Una convicción infundada o asumida de manera incondicional es fuente de subjetivismo, dogmatismo e incluso puede rayar el fanatismo.
[–>[–>[–>Respecto a lo que ocurre en el sistema educativo, cabe decir que en el ámbito docente no se prioriza, en general, el razonamiento analítico ni las habilidades emocionales. Existe una cierta desconexión entre enseñanza y aprendizaje, ya que, si el profesor solo explica y los alumnos no asimilan lo transmitido, falla la instrucción por obsoleta. Educar conlleva ofrecer información diversa, fomentar las preguntas y ayudar a que cada cual forme su propio criterio.
[–>[–>[–>
Una mayoría de los medios de comunicación constituyen un espacio ideal para divulgar ideologías, dado el influjo casi ilimitado que ostentan. El aleccionamiento mediático presenta la información de forma sesgada, incompleta o manipulada, para lo cual no hace falta recurrir a la mentira, sino seleccionar, enfatizar u ocultar contenidos para moldear las percepciones. Solo se precisa revisar el contenido de una cadena de televisión, emisora de radio o periódico para captar su línea editorial. Este hecho es aún más poderoso en las redes sociales porque combinan algoritmos, burbujas informativas, emociones y comunidades cerradas para forjar creencias y comportamientos sin que el usuario casi lo aprecie. Por último, señalar que el saber no ocupa lugar, dicho refrendado por el proverbio «dime con quién andas y te diré quién eres», subrayando la influencia del entorno que puede ser adoctrinador o contrariamente fomentar el pensamiento crítico.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí