absorbe el 38% de tus ingresos frente al 26% de las hipotecas
De la mano de una crisis inmobiliaria que ha agotado la oferta, parece que en España el dicho de ‘alquilar es perder dinero’ se ha vuelto más cierto que nunca. Las familias españolas tienen que dedicar una 38% de los ingresos mensuales pagar … un arrendamiento, mientras que para quienes pagan una hipoteca esa cifra se reduce al 26% mensual, doce puntos menos, según un informe de Idealista.
Los datos no pueden sorprender, ya que los últimos estudios realizados por diversos organismos oficiales han confirmado la tendencia. Según el Colegio de Registradores, entre octubre y diciembre de 2025 el pago medio de una hipoteca fue 796,6€tras aumentar un 4,2% en sólo un año. Y mientras esto sucedía, el alquiler medio aumentó un 5,9% interanual en 2025, hasta los 1.184 euros mensuales. Es decir, alquilar ya es un 30% más caro que comprar a crédito.
Esto se explica principalmente por los tipos de interés, que desde que el Banco Central Europeo (BCE) puso fin a la etapa de restricción monetaria que siguió a la pandemia, allá por el verano de 2024, se han situado en valores cada vez más atractivos. A finales de ese año el Euribor abandonó el tipo del 3%, y desde entonces ha seguido una trayectoria generalmente descendente -incluso con ligeros aumentos- que ha llevado los intereses hipotecarios a una media de 2,97% en el cuarto trimestre de 2025.
La entrada de un piso
Dado que el precio del m² asciende a 2.354 euros, y que los bancos exigen alrededor del 20% del valor del inmueble para conceder el préstamo, para adquirir un piso de 90 m² se necesitan 42.372 euros
Lógicamente, si en estas condiciones los españoles no compran más es porque faltan casas -700.000 según el Banco de España- o, más precisamente, porque no todo el mundo tiene el dinero necesario para pagar la entrada de una de ellas. Tras el ‘crash’ de 2008, los préstamos 100% financiados pasaron a la historia, por lo que es raro que un banco preste dinero sin que el cliente aporte primero alrededor del 20% del valor de la venta. Dado que el m² es de 2.354 euros (datos de los registradores), esto significa que para adquirir una vivienda de 90 m² el precio de entrada sería de 42.372 euros.
Es cierto que comprometerse a dedicar el 26% de los ingresos familiares mensuales al pago de la hipoteca durante 25 años (la duración media de los contratos, según el INE) no es una perspectiva muy halagüeña, pero pagar el alquiler en las condiciones actuales lo es aún menos.
A partir de ahí, hay diferencias entre capitales. Sólo en dos de ellos comprar requiere un mayor esfuerzo que alquilar: en San Sebastián, donde los pagos de la hipoteca consumen el 37% del ingreso mensual promedio y alquileres el 31%, y Palma, con el 46% y 43% respectivamente. La capital balear ocupa el segundo lugar a nivel nacional en cuanto a esfuerzo para pagar el arrendamiento, mientras que Barcelona ocupa el primer lugar, con un 46%.
La Ley de Vivienda, un fiasco
Resulta paradójico que Barcelona (con una tasa de esfuerzo del 46%) lidere la tabla mientras Madrid cae al quinto puesto (40%), ya que Cataluña fue la primera región en empezar a aplicar el tope de precios previsto en la Ley de Vivienda de 2023. O quizás no haya ninguna paradoja, ya que numerosos expertos llevan tiempo advirtiendo del efecto pernicioso que ha tenido la intervención en el mercado, por la reducción de la oferta. De hecho, de los más de 33.000 pisos en alquiler que desaparecieron del mercado en 2025 en toda España, un tercio estaban en Barcelona, capital en la que el alquiler medio alcanza los 1.643 euros al mes, frente a los 1.584 euros de Madrid (datos del Observatorio del Alquiler).
Esfuerzo para pagar el alquiler
En doce ciudades españolas la factura mensual del alquiler supera, de media, más de un tercio de la renta familiar
Sea como fuere, éste no es en absoluto un problema exclusivamente catalán. En concreto, en doce ciudades españolas la factura del alquiler supera el 30% de la renta familiar. Después de Barcelona y Palma, la lista continúa con Málaga (41%), Valencia (40%), Madrid (40%), Segovia y Alicante (38%), Las Palmas de Gran Canaria (35%), Santa Cruz de Tenerife (34%), Bilbao (33%), San Sebastián y Sevilla (31% en ambos casos). En el otro extremo, los que menos esfuerzos solicitan son Ciudad Real (18%), Jaén (19%), Palencia (20%), Melilla (21%), Cáceres (21%), Teruel, Cuenca, Orense, Lérida, Lugo, Soria, Huesca, Toledo y Zamora (con el 22% en los nueve casos).
En cuanto a las compras, cuatro capitales presentan índices de esfuerzo superiores al 30% que Idealista considera «recomendable»: Palma (46%)Málaga (37%), San Sebastián (37%), Madrid (33%) y Barcelona (30%). Por debajo se sitúan Alicante (28%), Valencia (27%), Granada (26%), Santa Cruz de Tenerife (25%), Cádiz (25%), A Coruña (25%), Pamplona, Pontevedra y Vitoria (24% en los tres casos). Por su parte, las capitales con tasas más económicas respecto a la renta son Jaén, Lérida y Melilla (13% en los tres casos), Zamora, Palencia y Huesca (14%).
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