Aniversarios
Si Nicanor Piñole ha estado estos meses en boca de todos, por mor del proyectado traslado de su museo, toca ahora volverse, afortunadamente por circunstancias menos azarosas, a otro de nuestros universales pintores, y coetáneo de aquel, Evaristo Valle. Como ha destacado este diario se cumplen este año dos aniversarios que nos obligan a recordarle: el setenta y cinco de su fallecimiento en Gijón, y el cuarenta y cinco de la constitución de la Fundación-Museo que perpetúa, en Somió, su memoria.
[–>[–>[–>La Fundación nació fruto de la generosidad testamentaria de María Rodríguez del Valle, sobrina del pintor, quien legó para ello numerosos fondos pictóricos, la dotación fundacional y su excepcional residencia que desde entonces acoge el museo. Ya desde sus orígenes contó con apoyo regio, al aceptar el entonces Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, su presidencia honoraria. Precisamente la primera visita a Gijón del jovencísimo heredero, con sólo quince años, tuvo como marco La Redonda en 1983. Allí volvería en otras dos ocasiones. Una de ellas en 1986, cuando tras recibir la Medalla de Oro del Principado, fue agasajado por el Gobierno regional con una espicha celebrada en el soberbio jardín de la finca.
[–> [–>[–>En estas ya abundantes cuatro décadas, la Fundación privada ha cumplido de forma ejemplar su función de conservar, difundir y promover el estudio de la obra del genial pintor local. Destacando también por sus numerosas actividades complementarias como exposiciones temporales; conciertos y ciclos musicales, y diversas actividades educativas.
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La Fundación ha cumplido también, con la misma ejemplaridad, la misión de acercar a los gijoneses y visitantes no sólo la obra de Valle, sino también el magnífico envoltorio que la acoge. El conjunto de La Redonda con su hermoso palacete y el jardín más sobresaliente, tanto por diversidad como antigüedad de especies, de la parroquia de Somió. Su origen fue una antigua casa-torre de los Menéndez Valdés de Cornellana, dedicada a explotación rústica hasta casi finales del siglo XIX. Fue en 1881 cuando la adquirió el vicecónsul inglés en Gijón, William Perlington, quien inició el trazado del actual jardín siguiendo modelos del paisajismo inglés. Sería luego propiedad de Angel García-Renduelles Llanos, cuya hija Concepción, casada con el acaudalado Fernando Bauer Morpurgo, dio nombre a otro de los más destacados palacios de Somió (La Concepción o quinta Bauer). Hasta que la finca llegó a manos de José María Rodríguez, esposo de María Rodríguez del Valle e hijo del fundador del Banco de Gijón, Florencio Rodríguez. Fue este matrimonio el que levantó, en los cuarenta del pasado siglo, el palacete tal y como lo conocemos hoy, y trazó el jardín francés que también alberga la finca. Enhorabuena a la Fundación por su fructífero trabajo, tan eficaz como discreto, y larga vida para seguir dando continuidad a esta tarea.
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