«Los Gijonudos» quieren «transformarse» mientras pasan tiempo de calidad con los suyos
Hay charangas que llevan el ADN del Antroxu impreso en cada costura, y «Los Gijonudos» son, sin duda, una de ellas. Tras meses de intenso trabajo, la formación ya tiene «engrasada la máquina» para una edición en la que prometen sorprender a base de dinamismo y, sobre todo, un despliegue visual que no dejará indiferente a nadie. «Este año vamos a destacar especialmente por el traje; tiene muchísimo color y la clave va a ser la transformación», desvela la joven Adriana Laso, que con tan solo 18 años ya se erige como portavoz de la agrupación, que ha ensayado el el colegio Los Pericones, en Ceares.
[–>[–>[–>Si algo define a «Los Gijonudos» es su carácter autosuficiente. El espectacular vestuario que lucirán para mutar este año es fruto del trabajo incansable de su propio equipo de costura. «Felicito muchísimo a las chicas porque la labor ha sido brutal y muy dura», enfatiza la portavoz, señalando que aunque cada integrante aporta su granito de arena en piezas individuales, son ellas quienes llevan la batuta del diseño.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>El camino hasta aquí no ha estado exento de obstáculos. La preparación, que arrancó allá por el mes de septiembre con las primeras «maquinaciones» de tramas e ideas, se topó con la dificultad administrativa de los permisos de ensayo. «Tuvimos problemas para conseguir los sitios y al principio fue un caos. Teníamos que ensayar la percusión con toallas sobre los tambores para no hacer ruido, o simplemente marcar los bailes sin poder tocar», recuerda Laso. Un contratiempo que, lejos de desanimar a los 45 componentes, les inyectó la energía necesaria para llegar al estreno en plena forma; además, esa una cifra de integranetes la consideran ideal para mantener la compenetración y la alegría que les caracteriza. Su objetivo es claro: «Sacar una sonrisa al público. Queremos que se note nuestra alegría y contagiarla a todos los gijoneses y gijonesas que nos vean en la calle o en el Jovellanos».
[–>[–>[–>
Para Laso, que cumple una década vinculada a la formación ya que comenzó su andadura charanguera en su más tierna infancia, la dualidad entre el teatro y el desfile callejero es lo que hace único al Antroxu, aunque, si le pregunta a ella, tiene claro qué escenario elige, una expresión que ya adelanta su preferencia. «Particularmente me quedo con el teatro. Son diez minutos de una adrenalina increíble», comenta la chica, que también es del pensamiento de que «ver el Jovellanos vacío en los ensayos impone muchísimo respeto».
[–>[–>[–>«Cuando sales con el traje y ves que el público de Gijón se vuelca, te vienes arriba. Siempre sales queriendo volver a entrar para repetirlo», confiesa; sin embargo, reconoce que la calle, al ser un puñado de días, tiene mucho peso en esta fiesta tan arraigada en el ADN gijonés.
[–>[–>[–>
Tras haber realizado ya sus ensayos generales, la cuenta atrás ha comenzado para una charanga que, a pesar de su veteranía, asegura seguir sintiendo los mismos nervios que el primer día. «Es inevitable, por muchos años que lleves, esa tensión antes de salir siempre está ahí», concluye Laso, lista para que «Los Gijonudos» vuelvan a tomar el Antroxu de Gijón por asalto.
[–>[–>
[–>Tiempo de calidad con los tuyos en un «ambiente genial»
[–>[–>[–>
Para Ainara Suárez y sus padres, Ana Prego y José Manuel Suárez, el Antroxu no es una festividad pasajera, sino uno más de los pegamentos del tiempo de calidad en familia, uno que perdura desde hace ya 14 años. Vecinos de la zona del Santa Olaya, son fiel reflejo de cómo la pasión por los carnavales de Gijón se mama desde la cuna. «Yo empecé con apenas cuatro o cinco años», recuerda Ainara, cuya trayectoria comenzó en grupos infantiles y otras formaciones carnavaleras junto a sus progenitores, hasta desembarcar, hace ahora un lustro, en las filas de «Los Gijonudos».
[–>[–>[–>
De izquierda a derecha, Ana ¬Prego, José ¬Manuel Suárez y Ainara Suárez. / Marcos León
[–>[–>[–>
La decisión de sus padres de involucrarse en este mundo tuvo un objetivo claro desde el primer día: encontrar un espacio común donde poder pasar tiempo juntos y estar más unidos y su charanga actual un elección consciente. «Entramos en ‘Los Gijonudos’ porque consideramos que tiene un ambiente genial y que la gente se lo pasaba fantástico. Buscábamos esa actitud , no una de competición extrema», confiesa Ainara, de cuyas palabras se desprende un tremendo aprecio por el sentimiento de comunidad que han logrado construir.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí