Ten mucho cuidado con pisar charcos con el coche porque te puede salir muy caro
Definitivamente te ha pasado en algún momento. Estás conduciendo en un día muy lluvioso, ¿no?Las calles están llenas de charcos y, casi sin darte cuenta, los pasas. de uno al costado del camino. En ese momento se ve por el espejo retrovisor una enorme cortina de agua volando hacia la acera, empapando a una persona de arriba a abajo.
Podrías pensar que fue un simple accidente, pero la realidad es que este acto puede meterte en problemas bastante serios. De hecho, el Código de Circulación es muy claro al respecto y protege al eslabón más débil de la cadena: los peatones.
La multa que te pueden poner por salpicar a un peatón en los charcos
Cuando el cielo se cierra y empieza a llover fuerte, tus responsabilidades al volante se multiplican. No se trata sólo de llegar sano y salvo en tu destino, sino cómo interactúas con el medio ambiente. Si caminas en charcos y salpicas a alguien, estás cometiendo una infracción. Aunque no existe ningún artículo específico que prohíba dibujar, la ley utiliza otros mecanismos para castigarte si un oficial presencia la escena o si la persona golpeada decide denunciarlo.
Con carácter general, salpicar a un peatón se considera una infracción leve. Según lo establecido el Código de Circulación en su artículo 80Las multas por este tipo de acciones pueden alcanzar los 100 euros. La norma en estos casos es que la multa se queda en 80 euros, que se reduciría a la mitad si decides pagarla próximamente. Lo que debes tener claro es que, por el momento, esta acción no supone la pérdida de puntos en tu licencia. Aun así, recibir una notificación en casa por mojar a alguien no es un plato agradable para nadie, especialmente cuando es algo que podrías haber evitado.
¿Qué dice el reglamento general de circulación sobre los charcos?


Para entender por qué te pueden multar, hay que fijarse en lo que dicen las normas que todos debemos respetar. No es un capricho de los agentes, sino una cuestión de convivencia básica. A él artículo 2 del Reglamento General de Tráfico establece que todos los usuarios de la vía tienen la obligación de comportarse de tal manera que no cause peligros, daños o molestias innecesarias a otros. Cuando corres entre charcos sabiendo que hay gente cerca, estás causando una molestia.
Pero hay más. Artículo 3 del mismo reglamento insiste en ello Debes conducir con la diligencia y precaución necesarias para evitar cualquier daño.ya sea tuyo o de otra persona. Por eso tienes que estar consciente de todo lo que sucede a tu alrededor. Si ves charcos y una persona caminando por la acera, tu deber es adelantarte.
Hay un punto clave en la legislación que es la artículo 46. Este apartado recuerda a todos los conductores en qué situaciones es obligatorio quitar el pie del acelerador y circular a velocidad moderada. La ley dice que debes Reduzca la velocidad cuando viaje sobre superficies resbaladizas o cuando exista la posibilidad de salpicaduras de agua, grava u otros materiales. a otros usuarios de la vía. Es decir que la normativa ya advierte que, ante un charco, la primera reacción debe ser frenar.
Si circulas por charcos a velocidad excesiva y acabas mojando a alguien, el agente puede interpretar que no adaptaste tu conducción a las circunstancias de la carretera. No es necesario ir a 100 mph en una zona de 50 mph; solo tienes que pasar lo suficientemente rápido para que el agua se arroje a la acera. La diferencia entre conducción cívica y conducción punible reside en esos pocos kilómetros extra que marcan la diferencia entre un pequeño chapoteo y un chaparrón total para el peatón.
Cómo evitar salpicaduras y conducir con seguridad


Cuando estés en una situación de lluvia intensa, Lo mejor es intentar evitar las zonas laterales de los carriles.que es donde se suelen acumular los charcos debido a la pendiente de los caminos para el drenaje. Si ves que es inevitable pasar por encima de un charco de agua, asegúrate de que no haya nadie alrededor Entonces. Si hay peatones, reducir la velocidad hasta que el coche pase suavemente, evitando que el neumático desplace violentamente el agua hacia los lados.
Además de evitar multas y molestias a otros, reducir la velocidad al cruzar charcos te protege. El aquaplaning es un fenómeno muy peligroso Qué pasa cuando el neumático no logra evacuar toda el agua y pierde contacto con el asfalto. Si esto te sucede, perderás el control de la dirección del coche y podrías sufrir un accidente grave. Ir más lento, por tanto, no es sólo una cuestión de cortesía hacia los peatones, sino una medida de seguridad fundamental para ti y para quienes viajan contigo en el vehículo.
La calle es un espacio compartido. La lluvia afecta a todos, pero tú, dentro de tu coche, estás protegido del frío y del agua, mientras que el peatón está expuesto. La próxima vez que veas charcos en la carretera, piensa en quién podría haber al otro lado antes de pisar el acelerador.
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