EEUU afianza su papel en Venezuela con un acuerdo energético «histórico» y avala la gestión de Delcy Rodríguez
Donald Trump aterrizará este viernes en Fort Bragg, la base militar en Carolina del Norte, para reunirse con las fuerzas especiales que secuestraron a Nicolás Maduro en Caracas, el pasado 3 de enero. Seguramente dirá ante ellos: «Misión cumplida». Y no solo por su aspecto militar sino las derivaciones políticas. Antes del encuentro han tenido lugar una serie de episodios relevantes que informan sobre el estado actual de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. La «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, dibujó la mejor de sus sonrisas frente a las cámaras al momento de saludar este miércoles al secretario de Energía norteamericano, Christopher Wright.
[–>[–>[–>La reunión adquiere relevancia histórica: Wright es el funcionario de más alto rango de la Administración del magnate republicano en pisar visitar el país sudamericano. Ya no se trata del jefe de la CIA, John Ratcliffe, quien estuvo semanas atrás en la capital venezolana, sino del hombre directamente involucrado en la principal obsesión de Trump en lo que respecta a Venezuela: el petróleo. De hecho, Wright llegó a Caracas pocas horas antes de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac) del Departamento del Tesoro habilitara ciertas operaciones petroleras prohibidas hasta ahora por las sanciones impuestas por Washington durante la era Maduro. También comenzará a normalizarse el espacio aéreo que había estado cerrado como preludio de la operación del 3 de enero.
[–> [–>[–>Hay que remontarse a fines de los años 90 del siglo pasado para encontrar a un antecesor de Wright en Caracas. En su caso, llegó también con un aval a su anfitriona de la Casa Blanca. «Traigo hoy un mensaje del presidente Trump. Él tiene un compromiso apasionado por transformar absolutamente la relación entre los Estados Unidos y Venezuela, parte de una agenda más amplia para hacer las Américas grandes otra vez», dijo el enviado presidencial desde el palacio de Miraflores, en medio de una rueda de prensa. «Si trabajamos juntos los estadounidenses y los venezolanos, que este año podemos aumentar muchísimo la producción de petróleo, de gas natural y de energía eléctrica en Venezuela, pero lo que es más importante, por encima de todo, es aumentar las oportunidades de empleo, los salarios y la calidad de vida para todos los venezolanos en el país y al hacerlo se va a beneficiar los Estados Unidos, el hemisferio occidental y nuestra asociación futura». El secretario de Energía tiene previsto visitar «algunos de los campos petroleros del país para constatar de primera mano cómo el histórico Acuerdo Energético entre los Estados Unidos y Venezuela, impulsado por el presidente Trump, está promoviendo la paz y la prosperidad».
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Rodríguez, en tanto, dijo que la conversación había girado alrededor del «establecimiento de una asociación productiva» y «una agenda energética» que sea «beneficiosa para ambos países». La «presidenta encargada» expresó a su vez el deseo de que «a través de la diplomacia» se superen las diferencias entre ambos países. Y añadió: que sean «el diálogo diplomático, el diálogo político, el diálogo energético, al cual le estamos dando la bienvenida, los canales adecuados y pertinentes para que EEUU y Venezuela asuman con madurez, desde la divergencia histórica, cómo seguir avanzando». Si bien Rodríguez se permitió reivindicar delante de su invitado el principio de «soberanía energética», dijo también que con Wright se inaugura un circuito de futuras visitas de equipos técnicos estadounidenses que, en los hechos, confirma la subordinación de Caracas a los intereses de Washington. La agenda bilateral prioriza la reactivación de la industria que representa más del 90% de las exportaciones venezolanas. La Asamblea Nacional (AN) había creado las condiciones políticas y jurídicas para la visita del secretario de Energía al aprobar la reforma de la Ley de Hidrocarburos que permitirá mayor inversión extranjera y una mejor rentabilidad de las empresas.
[–>[–>[–>La energía y la política
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Pero Wright no había llegado a Venezuela para delinear una política petrolera y por eso recordó que Washington aboga por «liberar» no solo la economía sino la política. Reiteró en ese sentido la hoja de ruta del secretario de Estado, Marco Rubio, fijada para el país sudamericano: «Estabilización, recuperación y reconciliación, y transición». El apego a ese itinerario ha quedado de manifiesto en Jorge Rodríguez, hermano de la «presidenta encargada» y la principal autoridad de la Asamblea Nacional, quien al recibir en su despacho a la cadena norteamericana Newsmax descartó por el momento la realización de elecciones presidenciales porque es necesario priorizar la «estabilidad» y la «reconciliación» tras el cimbronazo que supuso la violenta salida del poder de Maduro. «Lo único que puedo decir es que no habrá elecciones en este periodo inmediato». No ha dejado de llamar la atención a algunos analistas el hecho de que Rodríguez, reacio a hablar con medios internacionales, ofreciera su entrevista exclusiva a un medio adscripto al trumpismo y citara al multimillonario republicano con una soltura inimaginable antes del 3 de enero. «Tenemos una gran posibilidad de trabajar, y como ha dicho Trump hay mucho que hacer y lo que buscamos es convertir este petróleo en hospitales, escuelas, cosas para la gente de Venezuela».
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El hecho de que Rodríguez comparta las mismas palabras de Rubio no hace más que confirmar a los observadores la complejidad de una trama marcada por roces abiertos entre el Gobierno interino y sectores de la oposición mientras se espera que la Asamblea apruebe finalmente la ley de amnistía.
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