ARCHIVOS JEFFREY EPSTEIN | Jeffrey Epstein, el rey de las finanzas que odiaba a las mujeres
«Viene con dinero para gastar, una flota de aviones y un buen ojo para las mujeres«. Así es como arranca el extenso perfil que New York Magazine trazó en 2002 de Jeffrey Epstein. Entonces, el financiero era un «misterioso» hombre de negocios que se codeaba en la sombra con la élite política, económica y cultural de Estados Unidos, desde el presidente Bill Clinton al magnate inmobiliario Donald Trump. «Es conocido en Nueva York como un hombre que ama a las mujeres, muchas de ellas, en su mayoría jóvenes», añadía Vanity Fair en 2003.
[–>[–>[–>Esas descripciones, constataciones de lo que emergía en la superficie, eran solo la punta de un turbio iceberg. Tan solo tres años después, Epstein era detenido y acusado de abusar sexualmente de una niña de 14 años. El caso se cerró en 2008 cuando se declaró culpable de prostituir a una menor. A pesar de su confesión, los contactos del multimillonario asesor de grandes fortunas le permitieron cumplir la mayor parte de su condena en libertad condicional. «No soy un depredador sexual, sino un delincuente«, explicó al New York Post en 2011. Sin embargo, mientras trataba de limpiar su imagen, Epstein dirigió una «vasta red» de tráfico y explotación sexual de hasta 1.000 mujeres, chicas y niñas, según el Departamento de Justicia.
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Donald Trump y Jeffrey Epstein / Europa Press/Contacto/Epstein Estate/House Oversig
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El chico prodigio de las finanzas
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Epstein nació en 1953 en el seno de una familia judía de clase media de Brooklyn. Aunque estudió matemáticas nunca se graduó, pero eso no le impidió enseñar cálculo y física en la escuela privada Dalton School. Su pasión por los números captó la atención del padre de uno de sus alumnos, que le puso en contacto con Wall Street. Tras dos años ejerciendo de profesor, en 1976 empezó a trabajar en el gigante de la banca de inversión Bear Stearns. «Pobre, inteligente y con un profundo deseo de ser rico», Epstein era el candidato perfecto para triunfar en la meca del dinero, señaló New York Magazine en 2002.
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Su ascenso fue meteórico. El joven Epstein no era un corredor de bolsa habitual. Sus conocimientos matemáticos le llevaron rápidamente a asesorar a los clientes más ricos del banco sobre cómo pagar menos impuestos. En 1981, ya consolidado como socio de Bear Stearns, decidió abandonar el barco para alumbrar su propia firma, dedicada a gestionar la cartera de clientes con una fortuna de más de 1.000 millones de dólares. A quienes tenían menos los rechazaba. Se convirtió en un consejero para todo. «Quiero que la gente comprenda el poder, la responsabilidad y la carga que supone su dinero», le confesó entonces a un amigo. Vanity Fair le describe como alguien «obsesionado con ganar dinero«.
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«Invierto en personas»
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Fue entonces cuando Epstein se convirtió en millonario. Su negocio se catapultó tras ser contratado por grandes familias españolas con un ingente patrimonio, entre ellas la de Ana Obregón, según The New York Times. Un éxito llevó a otro éxito y, como una bola de nieve cuesta abajo, el financiero fue rellenando su agenda de clientes durante décadas con los nombres de la élite de la élite.
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Ninguno fue más importante que el de su amigo y mentor Leslie Wexner, magnate del comercio minorista y dueño de la empresa propietaria de Victoria’s Secret. Sin embargo, Vanity Fair también vincula su éxito al apoyo de Steven Jude Hoffenberg, financiero caído en desgracia tras perpetrar una de las mayores estafas piramidales de la historia de EEUU y que más tarde acusó a Epstein de ser «cómplice» y «arquitecto» de la trama.
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Jeffrey Epstein / Europa Press/Contacto/Epstein Estate/House Oversig
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Epstein utilizó su influencia y profundo conocimiento de los mercados para fraternizar con el poder. Acercarse a Clinton y a Trump fue su mayor éxito. Ambos ocuparon la posición preferente en su ajetreada agenda de relaciones sociales. «Invierto en personas», explicó a sus amigos.
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También empleó su fortuna con el mismo fin: financió a científicos de campos que van de la biología a la supercomputación, pero entre 1989 y 2003 también regó a candidatos demócratas con más de 140.000 dólares y a republicanos con más de 18.000, según el portal de transparencia OpenSecrets. «Es como una abeja. Habla con todo tipo de personas y las poliniza de forma cruzada», explicó Stephen Kosslyn, psicólogo de Harvard, a New York Magazine.
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Delincuente sexual
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Los perfiles de la época describen a Epstein como alguien misterioso y discreto, siempre rodeado de «jóvenes atractivas». Proyectaba una imagen de hombre solitario y aseguraba no haber probado «nunca» el alcohol ni las drogas, lo que hacía pensar en él como un financiero muy alejado de brokers obscenamente hedonistas como Jordan Belfort, cuya vida inspiró la película El Lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013).
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Detrás de esa fachada, había un Epstein distinto. «Lo que ves no es lo que es», explicó en 2003 Rosa Monckton, exdirectora ejecutiva de Tiffany & Co. «Conozco a Jeff desde hace 15 años. Es un tipo estupendo. Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres guapas tanto como a mí, y muchas de ellas son bastante jóvenes», confirmó Trump a la New York Magazine.
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El depredador sexual Jeffrey Epstein y su cómplice Ghislaine Maxwell / Archivo
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Borracho de poder, Epstein empezó a actuar de forma imprudente. «Cada vez lo es más. El dinero te hace eso», confesó un antiguo socio comercial a Vanity Fair. El magnate adornaba sus fiestas con jóvenes modelos rusas. «Muchas parecían extranjeras y vestían de forma un poco extraña (…) Algunos de los invitados estaban horrorizados», añadió en ese mismo perfil una de las asistentes. El horror se convirtió en norma, pero para sus víctimas.
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El 10 de agosto de 2019, el cuerpo de Epstein fue hallado sin vida en su celda en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York, una cárcel federal en la que esperaba a ser juzgado por multitud de delitos. La investigación de los hechos concluyó que el depredador sexual se suicidó por ahorcamiento, si bien esa versión oficial ha sido puesta en cuestión por algunos expertos.
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