Desaparecida de Orpesa: “Sonia no ha desaparecido voluntariamente, o está retenida o le han hecho algo”
Más de un mes después de su desaparición (7 de enero), la familia y amigos de Sonia Mené rompen el silencio con una afirmación rotunda que marca un antes y un después en el caso. “Sonia no ha desaparecido voluntariamente, o está retenida o le han hecho algo”. No es una sospecha vaga ni una reacción emocional. Es la conclusión a la que llegan tras analizar las imágenes de las cámaras, reproducir el recorrido y examinar cada detalle del coche hallado en un barranco próximo al puerto deportivo de Orpesa.
[–>[–>[–>El portavoz autorizado por la familia y por la pareja de Sonia, Alfredo Morcillo, lo expresó así en una entrevista en À Punt. Según explica, nada encaja con un accidente ni con un suicidio. Ni el momento vital de ella, ni el lugar, ni el estado en el que apareció el vehículo.
[–> [–>[–>Las cámaras de seguridad captaron el Mercedes descendiendo por la carretera en dirección al puerto. Instantes después, el coche realiza un giro de 180 grados y vuelve a subir. Tres minutos y 40 segundos más tarde, otra grabación muestra a una mujer caminando por la zona, de similares características físicas, sin poder asegurar que sea ella. “Es imposible que en ese intervalo ella hubiera podido lanzar el coche y regresar andando sin ayuda”, sostiene Morcillo.
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El coche de Sonia fue encontrado en una zona de difícil acceso de Orpesa. / Mediterráneo
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La familia ha rehecho el trayecto este fin de semana con una hermana de Sonia, de complexión física similar. El resultado, según relatan, refuerza sus dudas. El vehículo, de más de 2.000 kilos de peso, apareció en el fondo de un barranco de entre 50 y 60 metros sin volcar, sin cristales rotos, sin ruedas pinchadas y sin que saltaran los airbags. En el interior no había sangre ni señales de un impacto violento.
[–>[–>[–>“El coche parece dejado caer”, afirma el portavoz, «y ella no tiene fuerza suficiente para empujarlo». Tampoco se detectaron restos de incendio, olor a gasolina ni daños estructurales compatibles con una caída a velocidad. Además, para volver desde el punto donde quedó el vehículo hasta la carretera, habría que recorrer aproximadamente 150 metros por una zona de pendiente y vegetación, un trayecto que, según la familia, requiere más tiempo del que reflejan las grabaciones.
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Dentro del coche permanecía el móvil, el bolso, la documentación y las tarjetas bancarias. Todo intacto. Sonia, sin embargo, no estaba. En la cala del Retor apareció ropa, aunque la familia asegura que no ha podido examinarla para confirmar si es suya.
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[–>Sus allegados descartan el suicidio
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La hipótesis del suicidio la descartan de plano. “No era el momento, ni el lugar, ni estaba atravesando ninguna circunstancia mala”, insiste Morcillo. Sonia, de 54 años, se había casado hacía un año y medio y, según su entorno, vivía una etapa estable y con proyectos. Había adquirido junto a su pareja una casa en Vilafamés que estaban reformando. Dirigía su propia empresa de limpieza y mantenía una relación estrecha con sus padres, a los que atendía con frecuencia.
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“Ella no tenía enemigos. Era amable, simpática, luchadora. Si hubiera tenido algún problema, lo habría contado”, añade el portavoz.
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Una imagen del lugar donde se encuentra el vehículo de Sonia. / Eva Bellido
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La familia tampoco descarta ninguna línea de investigación. En los últimos meses detectaron extracciones de dinero de su cuenta bancaria que no encajan con gastos justificados. Se trata, aseguran, de cantidades relevantes. Existe además otra cuenta sobre la que no han recibido información, pero confían que pueda llegar al juez al encontrarse el procedimiento, al parecer, judicializado.
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Mientras el operativo continúa por tierra y aire, según sostiene la Guardia Civil, desde donde señalan que debido a los fuertes temporales de las últimas semanas se interrumpió por mar, donde se había focalizado la búsqueda, ya que la hipótesis principal de los investigadores es que está en el mar, una conclusión con la que discrepan sus máximos allegados. Y la sensación de estancamiento aumenta, ya que el dispositivo de búsqueda tampoco se muestra visible.
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Las primeras jornadas concentraron un amplio despliegue, pero a día de hoy no hay rastro de Sonia. “Las esperanzas de que aparezca con vida cada vez se van difuminando más, esa es la cruda realidad”, admite Morcillo. Aun así, la familia mantiene una idea firme: mientras no exista una evidencia clara de muerte, Sonia sigue viva.
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