Ocho años de cárcel por reventar un ojo a un hombre en un bar de Murcia al grito de «maricón de mierda»
La Audiencia Provincial de Murcia ha condenado a un sujeto, nacido hace 53 años en Ecuador, a ocho años de cárcel por reventar un ojo a un hombre en un bar de Murcia al grito de «maricón de mierda».
[–>[–>[–>El procesado, autor de un delito de lesiones, deberá indemnizar con 60.700 euros a su víctima por las secuelas causadas (tiene una visión prácticamente nula en el ojo izquierdo) y abonar al Servicio Murciano de Salud (SMS) 7.100 euros por la atención prestada al afectado.
[–> [–>[–>Ocurrió sobre las tres y media de la tarde, en junio de 2020, en un bar del barrio del Carmen de Murcia. Tal y como se lee en el relato de hechos probados de la sentencia, la víctima estaba en la barra del local, llegó el acusado y pidió un quinto de cerveza. Entonces comenzó a mirarlo y a decirle ‘maricón’, ‘maricón de mierda’ y otros insultos, «ante lo que la víctima se apartó hacia la esquina».
[–>[–>[–>
«El denunciado volvió a mirarlo y a cagarse en sus padres, y seguidamente le dio un puñetazo en el ojo derecho, de suerte que la lente intraocular que llevaba implantada en él (tras una operación de cataratas) se clavó contra el propio ojo. Por el impacto, la víctima cayó al suelo, momento en el que el agresor le pateó costillas y cuello, hasta que tres árabes que estaban en el lugar lo pararon», prosigue la resolución judicial, a la que ha tenido acceso este diario.
[–>[–>[–>Alega que «se le insinuó»
[–>[–>[–>
En su declaración en la sala, el acusado «de modo inconexo, vino a declarar que se había bebido tres litros de cerveza y que fue la víctima quien se acercó a él, insinuándose para que tuviesen relaciones», que él le dijo que no, que se apartó a la esquina, que el denunciante le dijo que le esperaba dentro», se lee en el documento judicial.
[–>[–>[–>
Además, «reiteró que no intervino en la pelea, pero sin aportar datos de cómo se produjo esta; aseveró que él no estaba en el suelo, que la Policía lo cogió fuera; que, si él le hubiese pegado, hubiese salido corriendo; que él siempre estuvo consciente».
[–>[–>
[–>El afectado insistió en que «tres árabes lo pararon, que si no, lo mata»
[–>[–>[–>
En un segundo momento, cuando el fiscal le espetó la contradicción en la que había incurrido con lo declarado en sede de instrucción (donde manifestó que no recordaba nada de la agresión), «fue incapaz de dar una explicación mínimamente comprensible, pues llegó a desdecirse y sostener que no sabía que había habido una pelea. Añadió que él a la Policía le dijo que no había intervenido, que le dio la documentación y se fue a su casa, que el denunciante quería sacarle el dinero, que había estado trabajando en Francia», destaca la sentencia.
[–>[–>[–>
A juicio del tribunal, «el relato del acusado se nos antoja inverosímil. Aparte de deslavazado, sorprende sobremanera que recordase lo que sucedió antes de la agresión (la víctima se le insinúa) y después, cuando ya están en la calle con los agentes, y, sin embargo, del ínterin, de la acometida, ofrece dos explicaciones incompatibles».
[–>[–>[–>La víctima, por su parte, insistió en que «tres árabes lo pararon, que si no, lo mata» y que, tras la paliza, se fue él solo al centro de salud del Infante, donde le dijeron que fuese al Virgen de la Arrixaca. Denunció dos o tres días después.
[–>[–>[–>
Según la Audiencia, «no hay razones para dudar de su veracidad. No se advierten motivos de incredibilidad subjetiva y el propio inculpado admite que no preexistía entre ellos ninguna suerte de relación. La defensa mencionó como móvil espurio el rechazo del acusado a su oferta de mantener relaciones sexuales, pero no pasa de ser una manifestación gratuita e irrelevante, especialmente ante la contundencia de las corroboraciones, que no dejan ninguna duda a la realidad, autoría y móvil de la agresión».
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí