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Cinco riesgos sobre el IMV que el Gobierno ignora (o quiere ignorar) – Domingo Soriano

Cinco riesgos sobre el IMV que el Gobierno ignora (o quiere ignorar) – Domingo Soriano
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  • Publishedfebrero 14, 2026




Una de las noticias más leídas esta semana en Mercado libre es el que nos informa que «Sánchez gasta 18.866 millones de euros para pagar el IMV a más de 3 millones de subsidiados«(de mi pareja, Beatriz García). En las redes sociales pelean quienes celebran el dato como un éxito del Gobierno; y los que apuntan en dirección contraria (cómo va a haber algo que celebrar que en nuestro país hay más de tres millones de pobres).

Es un debate lógico, que acompaña a la Ingreso Mínimo Vital desde que se aprobó la medida, hace cinco años. En realidad, es una discusión que está ahí casi cada vez que surge algún tema. provisión del Estado de Bienestar. Por un lado, podemos pensar que es bueno que exista este beneficio; Por otro lado, debemos preguntarnos si el objetivo no debería ser su desaparición por falta de potenciales beneficiarios; Finalmente, la pregunta más difícil: ¿estamos creando una estructura, burocrática y subvencionada, que se sirve a sí misma y que crece por el solo hecho de existir?

En torno a este tema y al informe que la AIReF publicó la semana pasada al respecto (aquí todos los documentospara aquellos que quieran más detalles) emergen cinco preguntas fundamentales que, sin embargo, no están muy presentes en nuestra conversación pública. Cada uno de ellos apunta a un riesgo que nuestro Gobierno ha decidido ignorar, no está claro si porque no lo ha considerado o porque ha preferido mirar para otro lado:

1 El coste actual… y el futuro

Como pudimos leer hace unas semanas, el coste anual de IMV actualmente se acerca a 5.800 millones de euros.

Parece una cifra accesible: no queremos sumarnos a la Doctrina Chiqui («son 2.000 millones de euros de nada). Pero es evidente que 6 mil millones No son una partida menor, pero tampoco arrasarán el Presupuesto.

Pero esa no es la clave. Sino el coste total que puede suponer. Para empezar, la AIReF”más de la mitad de los potenciales beneficiarios aún no han accedido al beneficio«, ya sea por su gestión burocrática (no pueden acreditar su condición) o por desconocimiento. Lo normal sería que esto se corrija, porque los que pueden cobrar están muy interesados ​​en solucionar uno u otro. agujero.

El segundo factor tiene que ver con la situación económica. La realidad española, para el ciudadano medio, es mucho menos amable de lo que el Gobierno quiere hacernos creer (lo del cohete y todo lo demás); pero también es obvio que no estamos en recesión.

Por tanto, la pregunta es: si con un 40-45% de cobertura y en un momento de expansión nos cuesta 6.000 millones, ¿qué pasará cuando la cifra se acerque al 100% de potenciales beneficiarios y, además, a esto se le combine el enfriamiento de la economía? ¿A cuánto ascenderá la factura?

2 La trampa de la pobreza y el empleo

Cualquier subvención como el IMV tiene un riesgo asociado evidente: que quien la cobre acomodar en ello. La lógica debería ser la contraria: que el beneficio esté enrampoline para integrar en el mercado laboral. ¿Se está logrando? Parece que no. De nuevo, un texto de la AIReF:

«A estas limitaciones iniciales de diseño se suman otras debilidades que han ido surgiendo a lo largo de los años. impacto negativo que está teniendo el IMV sobre la participación laboral que acentúa la necesidad de reformular el incentivo al empleo»

Dos factores contribuyen a este efecto. Por un lado, ese diseño de la prestación del que habla la AIReF (no existe ningún mecanismo para empujar al destinatario a un trabajo); por el otro, el mercado laboral del sanchismo, que se caracteriza por una enorme compresión en los niveles salariales más bajos. Es decir, entre la subida del SMI y la falta de crecimiento de la productividad, cada vez más trabajadores tienen salarios cercanos a ese mismo SMI. Y sí, esos son los puestos que podrían ocupar los beneficiarios de la ayuda. ¿Cobrar 1.400 IMV o trabajar por 1.600? Para algunos trabajadores poco calificados, esa puede ser una pregunta demasiado fácil de responder.

3 Tensión social

El tercer riesgo tiene mucho que ver con lo que señalábamos en el apartado anterior y con el éxito de la noticia que encabezó esta columna. Durante años, los expertos han analizado el efecto sobre cohesión social de este tipo de ayudas. Y lo han hecho especialmente en los países más generosos: las socialdemocracias del norte de Europa. Las conclusiones son claras: debe haber cierto consenso en que quienes se benefician de las ayudas públicas están en esa situación por algo. necesidad real y que no lo son infiel al sistema.

La idea sería algo así: «No me importa pagar impuestos para costear una medida social, siempre y cuando sepa que quien los recauda él no se está aprovechando de mí. Hoy por ti, mañana por mí.» ¿Problema? Esto funcionó durante décadas en sociedades como las nórdicas de los años 50-60-70: cohesionadas, homogéneas, con una penalización social hacia el tramposo que iba más allá de la retirada de las ayudas, con un control indirecto sobre vecinos y familiares (que miraban con desconfianza a quienes no cumplían la norma social no escrita, aunque fuera sobre el papel de receptor potencial), etc…

En los últimos años se ha escrito mucho sobre si las nuevas tendencias sociales (vivimos más aislados unos de otros) y las tendencias demográficas (especialmente la inmigración) no están rompiendo este patrón. No es algo menor. Sí confianza de los que pagan resienteEs muy complicado que el modelo funcione. La pregunta es: ¿el IMV resiste la prueba del algodón del fraude? Y no hablamos de fraude en el sentido de incumplimiento legal, sino de fraude moral: no intentar salir de ese estado.

4 efecto de llamada

Se habla mucho de esto con relación con los inmigrantes. Y sí, por supuesto que es un incentivo muy poderoso. Las cuantías del IMV son bajas (736 euros al mes para un adulto; 1.174 euros al mes para un adulto con dos menores; 1.394 euros para dos adultos y dos menores), pero en comparación con la situación vivida en muchos ppaíses del tercer mundo Pueden suponer una mejora notable. En este sentido, el requisito de tener un año de residencia en España para acceder al IMV es una barrera, pero también un incentivo: en doce meses desde la llegada de alguien a nuestro país, este El beneficio es universal.

Pero no sólo nos referimos al efecto de atracción de quienes vienen de fuera de España. En nuestro país, el IMV también puede funcionar como un potente incentivo para dinámica perversa: desde el trabajo en B (pago puerta trasera y complemento con IMV que sólo tiene en cuenta lo declarado oficialmente) hasta la ruptura oficial de unidades de convivencia para maximizar los ingresos totales (dos padres con dos hijos ganarán mucho más si dicen que no viven juntos).

Y un apunte: estas cifras son bajas vistas desde Madrid o Barcelona. En muchas zonas de la España rural, sobre todo si se vive en una propiedad propia (o una que no genere costes; por ejemplo, la propiedad de los padres).

5 A la caza de beneficios

Quizás el punto donde hay mayor margen de mejora. Volvemos al informe de la AIReF:

El IMV se configuró desde el principio como un servicio mal integrado en todo el sistema sanitario español. Aunque las conversiones se realizaron de oficio de otras ayudas, esta desconexión se ha manifestado especialmente en su relación con las rentas mínimas autonómicas, que en algunas comunidades han retrocedido debido a la implantación del IMV.

Apenas se ha oído hablar en nuestro país de una tendencia generalizada en nuestro entorno: poner límites a la cantidad de ayudas públicas que puede recibir un hogar. En teoría, el IMV está pensado para situaciones sin otros ingresos y como medida de último recurso. En la práctica, la realidad no es tan clara. Como señala la AIReF, falta de visión generalalgo a lo que también ayudaría una clarificación y simplificación de los sistemas de ayuda. ¿Estamos generando un modelo para que la gente pueda aprovecharlo? cazador de subvenciones?

Licenciado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Carlos III de Madrid. Después de tres años trabajando en IBM, decidió dar un giro a su carrera profesional y se matriculó en el Máster de Periodismo de la El mundo. Trabajó en este diario entre 2008 y 2009.

Desde 2010 es editor de Economía de Mercado libre. Presenta el programa con Nuria Richart La pizarra de Domingo Soriano y el podcast Economía para quedarse sin amigos. Además, colabora habitualmente en numerosos programas de esRadio: Tu dinero nunca duerme, Economía para todos, Es la noche de Dieter…Compagina su trabajo como periodista con las clases de Economía que imparte en la Universidad Francisco Marroquín de Madrid

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