Es una experiencia que nunca olvidarán
El futuro del Antroxu de Gijón está en buenas manos. Prueba de ello fue un desfile infantil de disfraces que convirtió este sábado al teatro Jovellanos en un oasis carnavalero gracias al desparpajo y la gracia de los más pequeños, que, acompañados de varios adultos, lucieron sus atuendos festivos y bailaron sin dejarse un ápice de energía. Ocho agrupaciones participaron. «Es una experiencia que nunca olvidarán», destacaron los padres de los críos. Los espectadores vibraron con un despliegue folixero que permitió que sobre las tablas del Jovellanos hubiese pájaros, granjeros, animales o el «comecocos».
[–>[–>[–>Con una ovación recibieron los asistentes (entre los que había, obviamente, muchos familiares de los protagonistas) a la sardina del Antroxu, «Perla Marigna», que siguió el desfile, amenizado por la compañía Factoría Norte, desde un lugar de privilegio. De «pájaro azul» iba Yaiza García, de ocho años, alumna del colegio Virgen Mediadora Dominicas y debutante en el escenario del Jovellanos. «Han ensayado mucho y está muy emocionada», comentó su madre, Camelia Lechuga, minutos antes del inicio del show de las Dominicas, cargado de ritmo.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>El colegio Corazón de María abrió la veda con un guiño a la multiculturalidad y a las tradiciones mexicanas. Le tomó el relevo la escuela de educación Infantil Alejandro Casona con su propuesta «Casona por el mundo». Hasta el clásico Willy Fox formó parte de la animada actuación, que precedió a las «golosinas antroxeras» del colegio San Lorenzo, que ofrecieron su propia versión de la canción «Superestrella», de Aitana. «Los peques lo disfrutan mucho; no solo el desfile, también la preparación», sostuvo Patricia Prieto, madre del cole.
[–>[–>[–>
La espontaneidad infantil encandiló a un público en el que era común ver móviles grabando las coreografías de los participantes. Por una temática playera apostó el colegio Cabueñes, que concurrió en dos grupos, con «Cabueñes al sol» y «Xixón soleyero». Las míticas casetas de San Lorenzo hicieron su aparición en un recital de lo más playu. «Estamos un poco nerviosas», confesaba Rebeca Díaz, madre de Enol Yustas, de tres años. A su lado, Ruth Pozo y su hijo, David Blanco, también aguardaban con ganas el momento de salir a darlo todo.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>El mundo rural se adueñó posteriormente del Jovellanos con la granja del colegio Tremañes. Había granjeros, gallinas, vacas… y un rebosante brío que se trasladaba del escenario a las butacas. «Noega se come el Carnaval» se llamaba la siguiente actuación, obra de los niños y padres del colegio Noega, que echaron la vista al pasado para rescatar a «Pac-Man», el «comecocos». El último turno era para el grupo «Guajes Antroxeros», que reivindicaron como nadie el gijonesismo y la playa de San Lorenzo con «Con meduses u orbayando…». Representaron a socorristas, a tiburones, a gaviotas, a surferos, «La Escalerona» e incluso a la escultura de la Madre del Emigrante.
[–>[–>[–>
Con la adrenalina a tope llegó el final del desfile de disfraces pero no el final de la diversión para los más pequeños, que mañana domingo tendrán la segunda fase del concurso. Será a las 12.00 horas, con un pasacalles que arrancará en la plaza del Instituto para culminar en Begoña.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí